Laura Gómez: la guayaquileña de 83 años que embellece Urdesa con sus propios recursos
Laura Gómez, de 83 años, comparte cómo el cuidado de un jardín en Urdesa Central, el reciclaje y el civismo son su forma de expresar amor por Guayaquil

Referencial. Laura Esther Gómez Serrano cuida desde hace años el jardín de una peatonal municipal en Urdesa Central.
Tengo 83 años y mi amor por Guayaquil lo demuestro con acciones. Desde hace años mantengo, con mis propios recursos, la única peatonal municipal de Urdesa Central convertida en un jardín. Aunque mis ingresos son limitados, priorizo su cuidado porque las plantas brindan belleza y bienestar. También procuro contribuir con el reciclaje y sacar la basura correctamente para facilitar el trabajo de los recolectores.
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Guardo recuerdos imborrables de los desfiles del 9 de Octubre. De niña los observaba desde la terraza de la casa de mis tíos o desde el departamento de un amigo de mi padre, frente a la zona militar. Aquellos actos despertaban un profundo civismo que aún conservo, porque el amor por Guayaquil se demuestra todos los días.
Los recuerdos que fortalecieron su civismo
La muerte temprana de mis padres nos obligó a mi hermano y a mí a salir adelante. Con el apoyo de familiares y amigos, mi hermano emigró a California, donde fue recibido con generosidad, aprendió inglés, estudió Ciencias Políticas y formó una hermosa familia. Mi hija María Sol también emigró, estudió en una universidad de Pomona, desarrolló una exitosa carrera profesional y hoy vive feliz junto a su esposo. Ninguno de los dos ha olvidado sus raíces guayaquileñas.
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Yo permanecí en Guayaquil porque había adquirido una vivienda en Urdesa. Siempre recordaré con gratitud al arquitecto Bolívar Jalón Feraud, quien, tras el fallecimiento de mi madre continuó apoyándome sin cobrar honorarios. Más adelante amplié la casa y hoy subsisto gracias a pequeños alquileres, pues no tengo jubilación ni montepío.
A pesar de las dificultades, llevo una vida activa y agradecida. Asisto a conciertos, museos y actividades culturales que enriquecen la ciudad. También reconozco a quienes impulsaron su transformación urbana, como León Febres-Cordero y Jaime Nebot, porque considero que fortalecieron el orgullo de ser guayaquileños. Mi mayor deseo es seguir aportando, con trabajo y ejemplo, al bienestar y la conservación de la ciudad que tanto amo.
Laura Esther Gómez Serrano