Cartas de lectores | Señor Cuero: es la ley de la causa y el efecto
Si un padre permite que su hijo cometa una ilegalidad es un mal ciudadano
Una ley muy antigua sostiene que no hay efecto sin causa.
La definió Buda con esas mismas palabras, la ley de la causa y el efecto. Quinientos años después, Jesús la tradujo para un pueblo agrícola: lo que siembres cosecharás. Básico pero irrefutable.
El señor Roberto Cuero y su esposa, en un alarde de prepotencia y desconocimiento de leyes elementales (a pesar de haber ‘estudiado’ leyes), salieron a ‘defender’ a su hijo, quien, en alarde de prepotencia, conducía un vehículo sin placas y con vidrios polarizados (según lo publicitado), y fue detenido por la fuerza pública.
La primera pregunta es: ¿de quién era el vehículo sin placas y con vidrios polarizados, ambas situaciones completamente ilegales? ¿Quiénes como padre y madre permitieron que su hijo salga a ‘pasear’ en un vehículo en situación ilegal?
Por supuesto que si un joven conduce un vehículo incumpliendo las leyes tiene el alto riesgo de ser detenido por la autoridad: ¿lo sabían el señor Cuero y su esposa? Si es que lo sabían estaban conscientes del peligro que corría su hijo, y si no lo sabían, entonces desconocen las leyes, y eso para un asambleísta es inaceptable.
Si un padre permite que su hijo cometa una ilegalidad es un mal ciudadano. No se diga un asambleísta, que supuestamente escribe leyes para que se cumplan.
En resumen, la causa del problema fue la permisividad para que el hijo conduzca un vehículo en situación ilegal. ¿De qué se quejan? ¿Qué reclaman a la autoridad?
Parece que este mal aqueja a los asambleístas de la Revolución Ciudadana. Recuerdo también a la Sra. Paola Cabezas, que lloraba en la Asamblea cuando se detuvo a un familiar de ella que pertenecía a una organización delictiva, diciendo: “es que él no quería delinquir”.
¿Qué tipo de personas conforman esa agrupación política?
¡Para muestra basta un botón! Perdón, dos.
José M. Jalil Haas