Cartas de lectores | Ley para los GAD: municipios y prefecturas

La reforma al Cootad es urgente, y el Gobierno Nacional ha hecho bien en impulsarla

El 10.09.2025 escribí sobre los GAD y, entre otras cosas, sobre el Gobierno, que debe recurrir a nuevos préstamos y salir al mercado de bonos para enfrentar cada año la pesada carga de la deuda interna y externa y el pago de intereses. Sin embargo, la Constitución de Montecristi obliga a transferir a municipios y consejos provinciales el 21 % de los ingresos permanentes y el 10 % de los no permanentes del Presupuesto General del Estado (art. 238). Al declararlos gobiernos autónomos y descentralizados, muchos GAD han asumido que pueden manejar el dinero público sin mayor control, amparados en la autonomía y soberanía.

La reforma al Cootad es urgente, y el Gobierno Nacional ha hecho bien en impulsarla. Existe una burocracia excesiva que, lejos de servir a la sociedad, ha convertido a estas instituciones en botín político. En muchos casos hay sobrepoblación de personal, pues cada autoridad electa incorpora a quienes participaron en su campaña, generando elevados gastos corrientes. En el Municipio de Quito, por ejemplo, estos alcanzan el 70 %, mientras la inversión es mínima.

Es larga la lista de funcionarios que priorizan el ‘reforzar su imagen’ antes que atender necesidades reales. El 25 de abril de 2020 se conoció que el prefecto de Chimborazo pretendía firmar contratos por USD 345.909 para imagen institucional. La Contraloría debería prohibir terminantemente estos gastos publicitarios y sancionar con destitución y devolución con recargo. Además, el control debería ser previo a la firma de los contratos y no posterior a su ejecución, como ocurre actualmente.

Si hablamos de gastos corrientes -salarios, viáticos, autos, choferes, combustible y mantenimiento-, la lista es larga y demuestra excesos. Las obras son pocas y pequeñas. En cambio, abundan fiestas, cantonizaciones, fundaciones y pregones organizados con recursos del pueblo. El alcalde de Quito se ufanaba de gastar tres millones de dólares en eventos con artistas nacionales e internacionales en tiempos de austeridad y deudas abrumadoras. Esto es una bofetada a la población, cuando hay barrios que carecen de servicios básicos y calles llenas de baches.

Las prioridades sociales son urgentes. Asambleístas, ejecuten el proyecto de ley urgente.

José Agustín Arias Osejo