Cartas de lectores | La violencia tiñe de sangre y desengaño al Ecuador
Extorsiones, secuestros, robos, sicariatos y minería ilegal son pan de cada día en nuestro país
Es una realidad incontrovertible. La prensa informa: seis vehículos incinerados en Esmeraldas; masacre en Puerto López, siete personas asesinadas; mujer desmembró a su madre en Guayaquil; familia baleada en Durán; extorsiones en Puerto Bolívar; tres buses incinerados en Montalvo; masacre en restaurante Nueva Aurora; secuestros y asaltos en Ambato. Extorsiones, secuestros, robos, sicariatos y minería ilegal son pan de cada día en Ecuador; antes paraíso de paz, ahora entre los cinco países más violentos del mundo. La violencia surge de los estratos pobres como reacción a abusos e injusticias de los estratos altos y medios, fenómeno social que se siente globalmente; en Ecuador está iniciando, en Colombia lleva más de 60 años y en México se duplica. La fuerza bruta no sirve; el camino es comprensión, amor al prójimo y devolver al violentado lo que le quitaron. El Estado debe tratarlo como problema social, no solo criminal, para amainar, no encender. La violencia mata el cuerpo, pero la corrupción mata el alma y la esperanza, motivada por ambición y vanidad, a veces repelida con indiferencia.
Casos infames diarios: Progen, Austral, Healthbird, Sinohidro, Triple A, Metástasis, Purga, Plaga, Cachascán; hospitales enfermos, educación mediocre, ausencia de institucionalidad. ¡Qué vergüenza! La gente se acostumbró y aprendió la lección. Violencia, maldita violencia, tiñes de sangre y desengaño a mi Ecuador, impidiendo que reinen la paz y el amor.
Marco A. Zurita Ríos