Cartas de lectores | Escandaloso exhibicionismo
Los que quieren exhibir, incluso en la vía pública o en automóviles, unos relojes de cuatro, cinco y hasta seis cifras
Antes, los ricos presumidos andaban rodeados de criados o en altos carruajes, lo que hacía difícil despojarlos de sus joyas.
Hoy, aunque tenemos magníficos relojes que nos prestan múltiples servicios a precios no superiores a dos o tres cifras, cada vez abundan más, sobre todo entre los varones, los que quieren exhibir, incluso en la vía pública o en automóviles, unos relojes de cuatro, cinco y hasta seis cifras.
Esta moda proporciona trabajo a algunos ladrones e incluso a bandas especializadas que, al actuar, dañan a veces también la salud de esos exhibicionistas de su riqueza.
“El pecado lleva su penitencia”.
Josefa Ortega Oliar