Cartas de lectores | El liderazgo que queremos los ecuatorianos

No es sencillo contar con el liderazgo anhelado para trabajar por un Ecuador con conocimiento, consagración y eticidad

Estimados lectores, debemos pensar en el futuro del Ecuador con responsabilidad histórica. Es importante y difícil facilitar el surgimiento de nuevos liderazgos políticos democráticos y tomar conciencia de que debemos ser gobernados por verdaderos estadistas y no por charlatanes o ‘salvadores’ de la patria.

No olvidemos que el Ecuador, a lo largo de su historia, tuvo ilustres gobernantes que actuaron con conocimiento, grandeza y consagración, valores que deben acompañar a quienes honramos por su patriotismo.

Desde hace décadas, quienes conformamos la sociedad ecuatoriana estamos hartos de las indelicadezas, incompetencias, corruptelas, abusos de poder, leguleyadas y politiquerías de quienes han accedido al Poder Ejecutivo, Judicial y Legislativo. Muchos han abusado de la generosidad y, a veces, de la ingenuidad, pobreza y falta de cultura política de amplios sectores marginales.

Hoy, los ecuatorianos necesitamos un liderazgo con propuestas prioritarias para futuras gestiones, en defensa de nuestra frágil democracia y del Estado social de derecho: 1.- Un liderazgo respetuoso de la Constitución, los derechos humanos y la libertad de expresión e información. 2.- Un liderazgo capaz de combatir la inseguridad con eficiencia, enfrentando sin ambigüedades al narcotráfico y al crimen organizado. 3.- Un liderazgo que fortalezca la institucionalidad y gobierne desde Carondelet con asesoría de ecuatorianos capacitados y comprometidos. 4.- Un liderazgo que profesionalice la administración pública, forme talento humano con vocación de servicio y erradique la corrupción y la politiquería. 5.- Un liderazgo que conozca las deficiencias en pobreza, seguridad, vivienda, salud, educación, empleo, cultura, servicios públicos y medio ambiente. 6.- Un liderazgo que fortalezca las relaciones internacionales, especialmente con América Latina, aprovechando nuestras riquezas y conocimiento. 7.- Un liderazgo que defina políticas y proyectos para preservar el patrimonio cultural e histórico. 8.- En fin, un liderazgo que reconstruya la ética ciudadana y consolide una nación democrática, justa, libre, pacífica y sostenible.

No es sencillo contar con el liderazgo anhelado para trabajar por un Ecuador con conocimiento, consagración y eticidad.

Mario Vargas Ochoa