Cultura

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Casa adentro. Cientos de objetos aparecen distribuidos en las 12 salas que tiene el museo de Cumbe.Jaime Marín / Expreso

Azuay: Cumbe refresca su historia en un museo

Una casa reúne objetos utilitarios y de trabajo de esta parroquia cuencana

Es la historia de Cumbe. Sus tradiciones, costumbres, forma de vida antigua en comunión con la contemporaneidad, contada dentro de un espacio único. Se trata del Museo Etnográfico Julia E. Pesantez, el cual se ubica ya como un ícono vivencial de esta parroquia andina, situada a 30 kilómetros al sur de Cuenca (provincia de Azuay).

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Su nombre proviene de los vocablos kichwa Chumpi o Cumbi que significa ceñidor de cintura y pirka pared o talud. Hace por tanto relación a los tejidos finos que se elaboraban en Jawa Pata durante el Imperio Inca.

Eso es Cumbe, tiene 171 años de vida como parroquia, fue poblada por los Cañaris, y es esa la historia reflejada en elementos gráficos y materiales dentro de una casa, antigua y patrimonial, rodeada de cerros y naturaleza, con una serie de objetos que describen su cultura, sus raíces y sus tradiciones.

Están telares, polleras, ollas, fotografías, instrumentos de la ganadería y la agricultura; camas, zapatos, juguetes, canastos o cocinetas antiguas, todos estos rodeados de muebles y sombreros que usaron los parroquianos en épocas pasadas.

Es un espacio privado donde se recrea la vida y cultura de los cumbenses con un relato que recrea Jaime Chinchilima Pesántez, coleccionista que levantó el sitio de exposición etnográfico de la comunidad parroquial, una de las 21 jurisdicciones rurales del Azuay. “Es el valor a mi cultura y que comparto con la colectividad” en memoria a Julia E. Pesantez, su madre, asegura Jaime Chinchilima Pesántez.

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La vivienda tiene tres pisos y 12 salas. Es de construcción mixta. Ahí se reconstruye el modo de vivir y la forma de trabajar de los cumbenses desde el nacimiento parroquial en 1852, hasta la época actual.

En la planta baja están colocadas cientos de fotografías del Cumbe nativo, tradicional y su evolución como parroquia.

En un espacio contiguo están las herramientas ancestrales para la agricultura y la ganadería; los telares con los que se tejían los ponchos en lana de borrego, entre otros objetos.

Las máquinas de escribir antiguas son parte también de los elementos expositivos.

En la tercera planta está una cama para una sola persona, junto a una percha, en donde se colgaban las polleras y los ponchos. Y debajo el baúl, que protege los zapatos. Aquel es el lugar donde habitaba doña Julia E. Pesántez.

Para Tamara Landívar, etnógrafa del Azuay, el Museo Etnográfico Julia E. Pesántez es el primero que toma forma en las zonas rurales de Cuenca, nacido con intensidad y por iniciativa privada. “Es muy relevante, porque los museos nacen por lo general de lo público”, opina esta especialista.

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Se han querido abrir otros, sin embargo, no han prosperado en su implementación. A través de la etnografía, las comunidades y parroquias puedan mostrar y contar su historia, acota Landívar, al tiempo de señalar que estos trabajos se pueden replicar en otras jurisdicciones.

En Cumbe, paralelo al museo, se ha abierto una tienda en la que venden artículos de primera necesidad y cobran un valor simbólico por la entrada al espacio etnográfico. Se paga dos dólares para adultos y un dólar por los niños.

PERFIL PARROQUIAL

  • La localidad. Cumbe se localiza al sur de Cuenca. De acuerdo al Plan de Ordenamiento Territorial de 2001, esta parroquia azuaya está conformada por 24 comunidades y cinco barrios.

  • De su historia. El inicio de la parroquia data de 1613, el pueblo contaba con las pocas familias que emigraron desde Jawa Pata, Pigllon Pata y alrededores, mientras otras permanecieron establecidas en sus contornos.

  • Las cholitas cumbeñas. Visten con prendas de llamativos colores: el bolsicón negro, una pollera de menor peso, de color rojo en su interior, confeccionado con lana de oveja) con vistosos bordados. Un sombrero de paja toquilla.