Guayaquil: “Ni un videojuego tiene tantas trabas como nuestras veredas”

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Guayaquil: “Ni un videojuego tiene tantas trabas como nuestras veredas”

Su dimensión, los postes y las vallas mal colocadas complican el paso al peatón. El discapacitado es el más afectado.  A veces, la calle es el lugar más seguro

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Consecuencia, El letrero de la Pedro Menéndez Gilbert evita que Aquiles Valarezo pueda movilizarse sobre la acera.JUAN FAUSTOS SANDOVAL.

Pasan los meses y en Guayaquil las autoridades hablan más de inclusión, sin embargo espacios tan necesarios para movilizarse, como las veredas, le cierran el paso al peatón. Sobre todo al adulto mayor y al discapacitado.

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En más de una ocasión, EXPRESO ha publicado lo difícil que resulta transitar por las aceras rotas y angostas de la ciudad; o que, como pasa en la mayoría de casos, tienen letreros, postes y hasta tachos de basura enormes que obligan al ciudadano a lanzarse a la calle para desplazarse. Ahora, se ha sumado otro problema, y quizás el más preocupante, piensan. Las vallas.

“Cada vez hay más, están en cada rincón y el Municipio no hace más que normalizar su presencia. Estas nos quitan espacio. Así quien las coloque argumente que sí permiten pasar, no deberían estar nunca sobre las veredas. Caminar no debería ser un riesgo ni suponer un esfuerzo para nosotros, que es lo que pasa”, se queja Raúl Escandón, un adulto mayor que se desplaza con ayuda de un bastón por la calle Los Ríos, en cuyo tramo que va desde la avenida 9 de Octubre hasta la calle Huancavilca, hay 17 letreros.

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En la calle Los Ríos, los letreros obligan a los ciudadanos y estudiantes que salen a ejercitarse a detener su paso una y otra vez, en casi todas las cuadras, para no chocarse contra ellos.JUAN FAUSTOS SANDOVAL.

La semana anterior, este Diario acompañó en su recorrido a Aquiles Valarezo, quien se moviliza en silla de ruedas y es miembro de la Asociación de Hemipléjicos, Parapléjicos y Cuadripléjicos del Guayas (Asoplejica), para ver hasta qué punto los espacios públicos del Puerto Principal son incluyentes; y lo que evidenció fue nada más que trabas.

Pedido.La comunidad exige al Cabildo quitar los rótulos de las aceras y barajar otros espacios para instalarlos.

“En cada tramo hay un obstáculo. Desplazarse en Guayaquil es como estar en un videojuego en modo extremo”, resaltó; mientras en plena calle Los Ríos, trataba -sin suerte- de subir y bajar de las rampas empinadas y sortear los huecos que hallaba en el asfalto al pie de los bordillos. Aunque esta calle es amplia, Valarezo poco pudo hacer cuando se chocaba con los letreros, todos de la compañía JCDecaux; que pese a tener el permiso municipal para estar instalados, le impedía el paso o se lo dificultaba.

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Aquiles Valarezo pasa con dificultad por detrás del paradero de buses. Lo hace para evitar zigzaguear en el instante en el que se topa con el letrero. Advierte que optar por esa opción a veces resulta más riesgosa.JUAN FAUSTOS SANDOVAL.
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Cerca de los paraderos de buses, uno de los puntos donde han sido colocados los rótulos, el problema se agudizaba, pues si bien hay un espacio que separa a ambas estructuras; para él era inevitable no tener que zigzaguear, avanzar y retroceder una y otra vez, hasta llegar al otro lado.

Consultado sobre esta situación Omar Rosillo, gerente general de JCDecaux Ecuador, aseguró ayer que se están tramitando las respuestas a través de la dirección de comunicación regional. El pasado 7 de julio, a través de un correo electrónico, EXPRESO cuestionó a la empresa la instalación de los carteles. Bajo qué criterios técnicos los han colocado, con base en qué normas nacionales o internacionales; por qué sobre las aceras y en espacios rodeados de más letreros, kioskos que obstaculizan todavía más la circulación fueron algunas de las preguntas enviadas.

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Los rótulos en las aceras evitan que dos o más personas puedan desplazarse al mismo tiempo sobre ellas. En las calles Los Ríos y Esmeraldas es común. El peatón reclama su espacio.JUAN FAUSTOS SANDOVAL.

Al Municipio, de igual manera, este Diario le cuestionó por qué haber otorgado los permisos, cuando los peatones no tienen la libertad (y menos aún, la comodidad) para transitar; y asimismo el detalle de los estudios que confirman que estos elementos pueden instalarse; pero hasta el cierre de esta edición, no hubo respuesta.

Para los urbanistas Luis Alfonso Saltos y Ernesto Sabando, sin embargo, pese a que advierten que son varias las normas que pueden aplicarse, una de las más básicas es que los anuncios sean colocados en aceras que tengan un ancho mínimo de 2,30 metros, lo que no se da en todos los casos. “Antes de poner un banner sobre el espacio público, debe pensarse en todos los ciudadanos, más aún en los que necesitan de herramientas para moverse. La ciudad debe apuntar al uso público de la acera. Es el fin”, dice Saltos; al coincidir también con el urbanista y docente de la Universidad de Guayaquil, Brick Reyes, quien cataloga a los carteles como una “anomalía al tránsito peatonal”.

Aun si tienen el permiso municipal para estar sobre las aceras, las vallas no deben estar colocadas. Es cuestión de sentido común, de ver la problemática: son un obstáculo.

Brick Reyes,
docente y urbanista

Caminar por la ciudad es complejo. No solo por las vallas implantadas en las aceras, sino por los huecos, rampas inexistentes y letreros mal situados. Todos son un riesgo para nosotros.

Mariana Delgado,
adulta mayor
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“Aquí creen que porque ya te dejan pasar, te están haciendo un favor, cuando es la obligación del Municipio darnos bienestar y hacer que este sea respetado por las empresas privadas. Ahora resulta que el Cabildo contribuye a que nos arrebaten más espacio, regalando permisos. Es una estupidez. En Guayaquil se prioriza al carro, ahora a las vallas”, se queja Rogelio Méndez, hijo de un adulto mayor que vive en la avenida 9 de Octubre, cerca de la calle Esmeraldas, donde la escena es la misma.

“Estoy harto de ver cómo mi padre tiene que caminar sobre el asfalto porque su andador, que son sus piernas, no pasan entre los letreros, más aún en las veredas que son angostas, que son todavía muchas”, advierte. Méndez se refiere a la dificultad que experimentan también las personas con sobrepeso (ver subnota) y hasta los alumnos de las academias que, por norma, deben ejercitarse y trotar; y ante tremendo obstáculo, tienen que parar y reducir las filas de formación para continuar con su travesía.

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En José Mascote y Julián Coronel, la señalización colocada sobre las veredas impide el paso a los peatones. “Hay que quitar esos estorbos”, reclaman los ciudadanos, desde un costado de la vía.JUAN FAUSTOS SANDOVAL.

Valarezo ha sido testigo de esto y, ante lo que ve, solo respira. “Cerca del Cementerio General, al pie de la avenida Pedro Menéndez Gilbert, los anuncios nos obligan a esperar a que alguien nos ayude a bordearlos. De lo contrario, te caes”, explica, mientras EXPRESO es testigo de lo que dice. Y es que por más que hace giros, no puede. Él intenta pasar por detrás del paradero adjunto, pero tampoco lo logra.

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“No hay espacio para nosotros”, repite, mientras vuelve a enumerar los obstáculos a los que se enfrenta, entre ellos los letreros de la ATM, plantados en las calles José Mascote y Julián Coronel, en cuyo entorno hay incluso una clínica de diálisis. “Es horrible, ante esas veredas mal hechas y señalización mal colocada, los enfermos, como si fueran carros, van en plena vía siendo empujados por sus familiares”, lamenta Óscar Vela, habitante del lugar.

Problemática. Las personas con sobrepeso, afectadas

Durante el recorrido, las personas con sobrepeso tuvieron también dificultades para pasar. Salvo en los puntos donde estaban las vallas y había soportales, siempre que estos no tengan otros obstáculos, podían desplazarse. Ninguno de los entrevistados quiso dar su nombre y no permitió ser fotografiado. “Ya de por sí me hacen bullying en el barrio, no quiero que vean que tengo dificultad hasta para caminar en las aceras; que, cabe recalcar, es cierto. En Guayaquil no piensan en los gordos”, dijo uno de los entrevistados.