eL PUENTE QUE QUEDÓ EN EL OLVIDO
Prometieron recuperar el puente Santay–Durán, pero nada cambió
Un año después, todo sigue igual: el puente Santay–Durán permanece abandonado, sin obras visibles, sin aparente seguridad y sin respuestas concretas

El puente Santay–Durán permanece cerrado y sin señales visibles de recuperación, cinco años después del impacto que lo dejó fuera de servicio.
Los puntos claves
- El puente Santay–Durán permanece inutilizado prácticamente desde 2018, tras el impacto de una embarcación que dejó fuera de servicio uno de sus tramos.
- Un año después de los anuncios de repotenciación, no existen obras visibles ni respuestas concretas de las autoridades.
- Residentes denuncian ausencia de vigilancia, consumo de drogas y abandono en los accesos y alrededores de la estructura.
El puente dejó de pertenecerle a la gente. Hace un año, EXPRESO recorrió la estructura basculante que conecta Durán con la isla Santay y encontró un sitio deteriorado, con poco movimiento y marcado por la incertidumbre. Entonces, moradores advertían que el espacio estaba siendo abandonado poco a poco. Hoy, la escena es más desoladora.
Un nuevo recorrido realizado esta semana por este Diario constató que el deterioro avanzó. Durante tres días de visitas no se observó presencia visible de guardianía ni personal de seguridad en los accesos al puente o sus alrededores. Las paredes y estructuras cercanas lucen cubiertas de grafitis, mientras las escaleras de acceso se han convertido en un punto de encuentro improvisado.
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Allí, grupos de jóvenes permanecían sentados conversando. Algunos señalaron que el lugar suele utilizarse para reunirse, beber alcohol o incluso fumar drogas en ciertas ocasiones.
“Aquí viene gente porque nadie controla. Este espacio podría ser maravilloso, lo hemos dicho decenas de veces a las autoridades, con carteles y plantones, pero nadie escucha. A nadie le importa reactivar el paso, el turismo, ni la vida en Santay”, comentó Danilo Gallardo, habitante de la ciudadela Abel Gilbert 3, que colinda con la estructura, usada hasta como ‘dormitorio’.

Moradores afirman que el puente y sus alrededores dejaron de ser un espacio turístico y recreativo para convertirse en una zona olvidada. Hoy hay quienes la usan como 'dormitorio de paso'.
Y es que allí, como constató EXPRESO, había individuos durmiendo. “Solo falta que este lugar se convierta en el ‘hotel’ de los consumidores (de drogas). Estamos a poco de que eso pase”, agregó la residente Carmen Pazmiño, del mismo vecindario.
De conexión turística a estructura inutilizada
La imagen contrasta con lo que alguna vez representó este sitio. El puente fue inaugurado en 2014 como parte de la conexión turística y recreativa entre Durán y Santay, con la intención de atraer visitantes y dinamizar el espacio junto al río. Sin embargo, la estructura permanece inutilizada prácticamente desde 2018, cuando una embarcación impactó el puente basculante y dejó fuera de servicio uno de sus tramos. Desde entonces, no ha vuelto a operar.
Cuando EXPRESO publicó un reportaje sobre el estado del puente en 2025, autoridades vinculadas al manejo del sitio aseguraron que existían conversaciones para intervenir la estructura y mejorar las condiciones de seguridad del sector.

La estructura basculante que conecta con la isla Santay continúa inutilizada desde hace varios años, tras un impacto que la dejó parcialmente fuera de servicio.
En ese momento, representantes del Ministerio de Infraestructura y Transporte (MIT), entidad encargada de la administración de la estructura, dijeron que se analizaban alternativas para recuperar el puente y coordinar acciones con otras instituciones. Desde el Municipio de Durán también se hablaba de reforzar controles y recuperar espacios públicos cercanos.
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Pero un año después, no hay señales visibles de recuperación. El deterioro ya no solo se refleja en los grafitis. También se percibe en la ausencia de ciudadanos.
Aunque el parque adjunto al puente permanece limpio y sin acumulación visible de basura, luce vacío. Ya no hay peatones ni ciclistas descansando frente al río. Tampoco turistas tomándose fotografías ni familias caminando entre los juegos infantiles o en el césped.
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Vecinos denuncian abandono y falta de respuestas
“Allá ya nadie va. ¿Para qué? El espacio está abandonado. Ese es el único sitio que podría darle algo de vida a Durán, pero al Gobierno no le importa. Es como si quisiera que nos hundamos todavía más. No basta con la inseguridad”, señaló la residente Flor Castellanos.
La sensación es la de un lugar que perdió completamente su propósito, aseguró Romel Mórtola, residente de Durán. “Sé de gente de Santay que intenta venir a Durán por necesidades básicas y simplemente no puede. ¿No es acaso eso una vulneración a nuestros derechos? Es un despropósito”, alegó.
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Grafitis, deterioro y falta de vigilancia marcan el estado actual de la estructura que conecta Durán con la isla Santay, hoy convertida en un espacio prácticamente abandonado.
El líder comunitario José Vives, a través de la cuenta oficial en X del barrio Abel Gilbert 3, publicó que la desidia de las autoridades y la falta de vigilancia alejaron a quienes antes frecuentaban el sitio.
En redes sociales también ha pedido atención al ministro por el puente cerrado desde 2018, al que atribuye afectaciones al turismo y al comercio en Durán y la isla Santay. “Los están matando, ahora no queda nada. Por favor, ponga en la mira su gestión hacia este lugar”, pidió.
El puente hacia Santay, que en diciembre de 2022 sufrió otro accidente que agravó todavía más su estado, pasó de ser presentado como una conexión estratégica y turística a convertirse en una estructura inmóvil y rodeada de abandono, coinciden residentes y comerciantes, todos afectados.
Silencio institucional y frustración ciudadana
Frente a esta situación, EXPRESO solicitó una entrevista con el ministro de Infraestructura y Transporte, Roberto Luque, para conocer por qué las promesas de repotenciación del puente quedaron en anuncios y cuál es el estado actual de la infraestructura, pero hasta el cierre de esta edición no hubo respuestas.
Este Diario buscaba precisar el estado de la obra, los avances registrados desde 2025, la ejecución de recursos para su mantenimiento o rehabilitación, así como la existencia de un plan concreto de recuperación, sus plazos y las instituciones actualmente responsables de su administración, control y seguridad.
Además, EXPRESO consultó al Ministerio del Ambiente, autoridad rectora del área protegida de la isla, sobre la situación de los guardaparques que anteriormente custodiaban el área, su vigencia o eventual ausencia, y qué acciones se están implementando para reforzar la seguridad y evitar el deterioro, el vandalismo y el abandono del entorno y de la isla, que se ha visto afectada al punto de que las puertas al turismo han sido cerradas, como ha publicado antes este Diario. Sin embargo, tampoco hubo respuesta.
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- Tras perder la conexión con Santay, residentes y visitantes dejaron de usar la zona para caminar o andar en bicicleta, sobre todo en las noches. Vecinos cuestionan que, sin el puente, el parque Roberto Gilbert no cubre la demanda recreativa del sector.

Moradores aseguran que el abandono del puente ha impactado negativamente en el turismo y la dinámica comercial del sector.
Y es ese silencio el que a las familias les da “mala espina”. “No sabemos por qué nadie está moviendo un dedo por el lugar y por la isla misma. El sitio (Santay y el puente) parece suspendido entre el olvido institucional y la resignación ciudadana. El problema ya no es únicamente un puente averiado. Este es un espacio público que dejó de pertenecerle a la gente. Y eso me apena porque aquí tenemos una joya que podría destacar en el país entero, pero a nadie le está importando ni doliendo más allá del ciudadano”, expresó Sandra Valarezo, quien vive en el cantón desde hace 30 años y pensó que con la obra su ciudad iba a tomar otro rumbo.
“Soñé con ver más vida y turistas, más gente… pero todo quedó solo en un anhelo”, sentenció.