INEC cambia cómo calcula la canasta básica: ahora parte de carencias y patrones de consumo
La nueva canasta parte de carencias y consumo de los hogares, incorpora 98 artículos y estrena una metodología que rompe con la anterior

Imagen representativa de costo de la canasta básica en Ecuador.
- El INEC cambió el orden: primero define a qué hogares representa la canasta, con indicadores de privación, y recién después observa qué consumen.
- La canasta pasó de unos 75 productos a 98 artículos y ahora representa a los hogares de los percentiles 25 a 44 del ingreso per cápita.
- Los $825,17 de julio no son comparables con los $824,85 de junio: a diferencia del IPC, la canasta no tiene empalme ni serie retrospectiva.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) cambió la forma de determinar qué hogares y qué consumos sirven como referencia para calcular la canasta básica.
Hasta junio utilizaba una estructura de unos 75 productos para un hogar tipo de cuatro miembros y 1,60 perceptores de la remuneración básica unificada. Desde julio, la nueva medición parte de indicadores de privación y de los patrones de consumo observados en los hogares.
Es la Canasta Familiar Básica de Consumo (CFBC), que costó $825,17 en julio, reemplaza a la Canasta Familiar Básica (CFB) de 1982 y reúne 98 artículos: 37 alimentarios y 61 no alimentarios.
La estructura tampoco permaneció idéntica desde 1982. Según la metodología del INEC, el hogar tipo de entonces era de cinco miembros y 1,53 perceptores, y luego pasó a cuatro miembros y 1,60. Lo que quedó rezagado fue la lista de bienes.
¿Cómo se calcula ahora la canasta?
La novedad está en el procedimiento: el INEC identifica primero un grupo de hogares a partir de sus carencias, observa qué consumen, fija una composición familiar y sus requerimientos alimentarios, selecciona los bienes según su frecuencia de consumo y actualiza cada mes el costo con los precios del IPC.
Para ese primer paso utiliza el método de carencias críticas adaptado de la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal): vivienda precaria y hacinamiento, agua y saneamiento, educación superior y gasto en alimentos superior al 65 % del gasto total.
El ingreso no desaparece: los hogares se ordenan por ingreso per cápita y se excluyen los deciles 1 y 10. A partir de ese orden se identifica el primer tramo en el que un 10 % acumula dos carencias: los percentiles 25 a 44.
Esa es la población de referencia, y solo se consideran hogares cuyo ingreso principal proviene del trabajo remunerado. De ellos salen los artículos: los que superan el 20 % de frecuencia de consumo en alimentos y el 10 % en el resto.
También se redefine la composición del hogar de referencia: cuatro personas con edades determinadas —un hombre y una mujer de 30 a 59 años, un niño de 11 a 12 y una niña de 7 a 8—, cada una con un requerimiento calórico específico.
En el componente alimentario, la canasta se ajusta para cubrir esos requerimientos, y no solo para reflejar cuánto consumen esos hogares.
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¿De dónde salen las cantidades y los precios?
La Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos de los Hogares Urbanos y Rurales (Enighur) 2024-2025 alcanzó una cobertura de 35.398 hogares y aporta las cantidades: cuánto consume ese hogar de referencia de cada artículo. Se mantienen fijas hasta la próxima encuesta.
De allí sale también el promedio de 1,82 perceptores por hogar, que reemplaza a los 1,60 anteriores. Los precios provienen del Índice de Precios al Consumidor (IPC), cuya nueva base es julio de 2025-junio de 2026 = 100, y se recolectan cada mes en nueve ciudades.
La inflación se mide con el IPC, no con la canasta. El INEC advierte que la CFBC "no constituye un índice estadístico".
¿Qué productos entran y cuáles salen?
Pablo Romero, docente de la Business School de la Universidad Internacional del Ecuador, explicó que salen ocho: gaseosa familiar, casimir, algodón para camisas, reparación de calzado, entradas al fútbol y al cine, periódicos y cigarrillos.
Entran yogur, manzanas, taxi urbano, planes celulares pospago, internet residencial, alimento para perros, toallas sanitarias y fundas de basura.
Las salidas responden a cambios en los hábitos de consumo, explicó: menos oferta y demanda de reparación de calzado, plataformas de streaming y transmisiones deportivas que desplazan parte del consumo de cine y estadio, y mayor acceso a noticias en formato digital.
Su exclusión no significa que esos productos hayan dejado de consumirse, aclaró. "El consumo de estos productos se mantiene, pero se ha visto en menor medida para los que se excluyeron y en mayor medida para los que se incluyen".
Sobre las entradas apuntó a las mascotas: "Ahora hay mucha más oferta, por ejemplo, en alimentos preparados y en servicios derivados para las mascotas".
En la documentación oficial consultada no consta un listado de esas entradas y salidas ni una justificación individual para cada cambio.
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¿Se pueden comparar los $825,17 con junio?
No. El boletín del IPC de julio afirma que "la CFBC 2026 sustituye a la Canasta Familiar Básica (CFB) desarrollada en 1982; razón por la cual, la información a partir de julio 2026 no es comparable con la de periodos anteriores".
La advertencia corresponde a la canasta, no al índice. El IPC sí se empalmó con la base 2014 y publicó variaciones en julio: -0,09 % mensual, 1,39 % anual y 1,30 % acumulada. En la documentación consultada, el INEC no presenta un empalme ni una serie retrospectiva para la nueva canasta.
La diferencia de $0,32 frente a los $824,85 de junio no representa, entonces, una variación mensual. Romero coincidió: "Desde el mes de julio ya no es comparable con el mes de junio del 2026", afirmó.
El cambio también afecta la relación con el ingreso: en junio el INEC publicaba junto a la canasta un ingreso familiar de $899,73 y una cobertura del 109,08 %. La nueva metodología advierte que el indicador "presenta limitaciones para comparar dicho costo con los ingresos de la población referencial".
Romero agregó una limitación de fondo: "Los promedios siempre ocultan los valores que se encuentran en los extremos", afirmó. En los hogares de menores ingresos pesan más los alimentos y el transporte; en los de mayores ingresos, la educación y la vestimenta.
Eso tiene una consecuencia concreta: en el promedio, el peso del transporte se diluye. Por eso, explicó, un ajuste de los subsidios a los combustibles golpea más a los hogares de estratos bajos "en comparación con los que se encuentran en los estratos con mayor ingreso".