Las ventas aumentan en Ecuador, pero el empleo no sigue el mismo ritmo
Las ventas con comprobantes electrónicos crecieron 10,1% en mayo frente a mayo de 2025; las plazas de empleo formal, apenas 2,23%

En construcción, la actividad que más facturó en mayo, las ventas crecieron 24,5% y el empleo registrado, 5,1%, según cifras del SRI y del INEC.
Las ventas registradas con comprobantes electrónicos ante el Servicio de Rentas Internas (SRI) crecen mucho más rápido que el empleo formal. En mayo de 2026 aumentaron 10,1% frente al mismo mes de 2025. La contratación avanzó a una fracción de ese ritmo.
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Las plazas de empleo formal crecieron 2,23% en mayo, casi ocho puntos menos: llegaron a 3.475.082, unas 75.765 más que un año antes, según el Registro Estadístico de Empleo en la Seguridad Social (REESS), del Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC).
Ese mes las ventas sumaron $24.278,6 millones, y la brecha continuó: en julio crecieron 16,7%, hasta $25.600 millones. El empleo registrado equivale al 38,1% de la población económicamente activa: menos de cuatro de cada diez trabajadores.
Lo que dicen los sectores
Los sectores reflejan una dinámica similar, aunque el INEC desagrega por rama el empleo registrado y no la variación de las plazas.
La construcción fue la actividad con mayor crecimiento de facturación en mayo, 24,5%, y su empleo registrado subió 5,1%. En comercio las ventas aumentaron 14,7% y el empleo, 4,1%. Transporte facturó 17,5% más.
Minas y canteras, que el SRI no destaca entre los de mayor crecimiento en ventas, registró la mayor alza de empleo: 15,7%. En construcción, por cada punto de crecimiento del empleo hubo casi cinco de facturación.
Lo que el dato no mide
Hay que precisar qué mide el dato del SRI. No se trata de las ventas totales del país ni de comercio electrónico, sino de operaciones respaldadas con comprobantes electrónicos. Alberto Acosta Burneo, editor de Análisis Semanal, advierte que el indicador recoge también otro proceso.
"Con la gestión que está realizando el SRI, la formalización sigue aumentando y cada vez las ventas electrónicas crecen muy rápido", explica.
Parte del incremento no sería actividad nueva, sino operaciones que antes no se facturaban así. "Cuando ya sale la información de ventas totales, ese indicador no coincide con el de ventas electrónicas", agrega.
El SRI no publica un desglose que permita saber cuánto de ese crecimiento responde a mayor formalización y cuánto a ventas nuevas. La pregunta de fondo sigue abierta: ¿qué hacen las empresas cuando reciben más demanda?
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Horas extras antes que contratos
Andrés Madero, exministro de Trabajo, sostiene que una respuesta habitual es no abrir nuevas plazas, sino ampliar las horas del personal actual.
"El que ya tiene un negocio y está vendiendo más o requiere mayor mano de obra, prefiere invertir en horas extraordinarias, suplementarias, en algún tipo de valor adicional dentro del propio personal contratado", dice.
La segunda alternativa que describe es tecnológica: "En lugar de tener dos o tres personas contratadas para que respondan mensajes de servicio al cliente, se podría contratar un chatbot".
Para Madero, detrás de ambas está el mismo cálculo: el costo de una futura desvinculación, que el empleador considera desde el momento de contratar.
Raúl Ledesma, abogado y exministro de Trabajo, cuestiona que ambas variables estén ligadas. "Las ventas no son una variable que responda directamente a la creación de plazas de trabajo", sostiene.
Un mayor pedido de atún, ejemplifica, puede resolverse con más pesca y tonelaje, no con más trabajadores. Para él, la generación de empleo depende sobre todo de nuevas inversiones o ampliaciones, no de que una empresa existente facture más.
Más dinero, los mismos préstamos
Si el empleo depende de esas inversiones, el crédito es clave: invertir requiere financiamiento.
El crédito crece, pero el monto avanza mucho más que el número de operaciones. El Sistema Financiero Nacional otorgó $4.786 millones en créditos nuevos y renovados en julio, 11% más que un año atrás, según el Banco Central del Ecuador (BCE), mientras las operaciones apenas aumentaron 0,6%, hasta 944.758.
Eso apunta a un incremento del valor promedio financiado: el sistema prestó bastante más dinero a un número de operaciones casi idéntico al del año pasado. Las captaciones a plazo cayeron 3,2%, con 7,5% menos operaciones. Son cifras del mes, no saldos.
El dinero, además, ya no se abarata al mismo ritmo. La tasa referencial del crédito productivo corporativo había descendido a 6,85% en junio, pero en julio subió a 6,91%, según el BCE. Acosta advierte que el crédito crece más rápido que los depósitos y que "eso no puede suceder de manera indefinida".
Las cinco correcciones
De este diagnóstico surgen cinco correcciones posibles, y no todas apuntan en la misma dirección.
La más ambiciosa es la de Ledesma: una ley especial —no una reforma al Código del Trabajo— que someta las contrataciones de nuevos emprendimientos o ampliaciones a un régimen temporal hasta que la empresa alcance su punto de equilibrio, respaldado por un plan de negocios validado ante el Ministerio del Trabajo o el de Producción.
Busca reducir el temor a asumir costos de liquidación si el negocio fracasa, aunque abre la posibilidad de rotar personal en condiciones menos favorables.
Andrés Isch, exministro de Trabajo y director ejecutivo de LAB 593, plantea una vía más cauta: elevar el contrato productivo a rango de ley e incorporar contratos estacionales para cultivos de ciclos distintos. Atiende la estacionalidad agrícola, aunque por sí sola no crea demanda de trabajo.
Otras dos medidas apuntan al costo de la desvinculación. La jubilación patronal, que Madero y Ledesma identifican como una causa de despidos antes de los 20 años de servicio, debería transformarse en un aporte mensual acumulado en un fondo que se extinga con la relación laboral, como se acordó en 2019 en el Consejo Nacional de Trabajo y Salarios.
Madero propone además sustituir el visto bueno por una notificación del incumplimiento y la terminación inmediata del contrato, con impugnación judicial posterior: descongestionaría al Ministerio del Trabajo, pero reduciría el filtro previo que protege al trabajador.
El principal desacuerdo está en el financiamiento. Ledesma plantea que la banca pública otorgue créditos con tasas y garantías más blandas, como ocurre en vivienda.
Acosta propone lo contrario: que el Estado deje de fijar tasas y permita a la banca captar ahorro del exterior.
Los caminos difieren, pero coinciden en un punto: sin mejores condiciones para financiar nuevas inversiones, una reforma únicamente laboral tendrá un alcance limitado.
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Contingencia y contratos para el agro
El agro sostiene uno de los empleos formales que más crecen en el país: el registrado en agricultura aumentó 4,5% en el último año, según el INEC. Es también uno de los sectores más expuestos a un fenómeno de El Niño fuerte.
Andrés Madero sostiene que hoy existen información y tecnología suficientes para anticipar sus efectos, lo que obliga a preparar planes de contingencia antes de la emergencia.
Plantea incentivos y, para los sectores más golpeados, moratorias temporales en ciertas obligaciones. No se trata de condonar, aclara, sino de "generar un espacio de desahogo económico" que permita a una empresa afectada sostener su nómina.
Andrés Isch pone el foco en otro problema: los cultivos tienen ciclos y no demandan mano de obra todo el año. Propone contratos estacionales que permitan contratar y volver a contratar sin penalización.