Guayaquil

El negocio que le quitó la paz a Colinas de la Alborada

Una recicladora que llegó al sitio en pandemia trajo consigo robos, consumo y otros males.  El local, ilegal, ha sido clausurado en más de una ocasión

Vecinos con pancartas rechazan la recicladora.
Vecinos con pancartas rechazan la recicladora.Jimmy Negrete / Expreso

Una puerta de lata encierra el local e impide ver lo que hay dentro del cerramiento; pero no es necesario adivinar. A cada hora del día, y de la noche, llegan extraños allí cargados de material reciclado, botellas de plástico, vidrio, fierro o cableríos. La recicladora, ubicada en la manzana 779, solares 7 y 8, de Colinas de la Alborada, llegó al barrio en septiembre de 2020.

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“El barrio era bien tranquilo antes”. Habla Eleodoro Portocarrero, el vecino que abandera la única tarea que ha unido al barrio los últimos tiempos, sacar de allí ese negocio “ilegal e inoportuno”.

Ilegal, explica a EXPRESO, con documentos en mano, porque el sector es residencial y porque incluso el Municipio lo ha clausurado varias veces; e inoportuno por todo lo que ha acarreado su arribo: robos, desde enseres hasta mascotas, consumo de estupefacientes y otros males.

Hemos puesto denuncias sobre esto en el Municipio, pero siempre que vienen a cerrar, a las horas el local de reciclaje retoma actividades como un día normal. Es sospechoso.

Eleodoro Portocarrero, denunciante de Colinas de la Alborada.

Portocarrero, a quien se le llevaron a su perro, lo explica. “Por la recicladora se hizo cada vez más notoria la presencia de consumidores y sospechosos, que llegan a dejar material. No podemos salir después de las nueve de la noche, y que ni se nos ocurra caminar desde el centro comercial, que está cerca, como hacíamos antes, no solo nos roban, también tenemos que ser testigos de personas que defecan y orinan en la calle, que se masturban, que consumen sustancias...”.

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Luego de que el Cabildo haya recibido la notificación de EXPRESO sobre el tema, que no ha contestado al Diario, se conoce que en el barrio hubo una visita preliminar, pero eso no alienta a los vecinos.

Dos denuncias anteriores ya se habían ingresado al Municipio (ver subnota) antes de esta publicación, y pese a que el local había sido clausurado, luego de días lo volvieron a abrir, se frustra Leonardo Yagual, a quien preocupa la integridad de su familia, pues ya sufrió robos varias veces.

Un reciclador se acerca al local, que permanece con la puerta cerrada.
Un reciclador se acerca al local, que permanece con la puerta cerrada.Jimmy Negrete / Expreso

“Tres o cuatro de la mañana llegan también muchachos. He dejado cositas, zapatos, por ejemplo, por esto del coronavirus, y se los llevaron. Fui a reclamar. El dueño de la recicladora me dijo que tome fotos y le muestre o que, con confianza, golpee a los ladrones. Soy un hombre de edad avanzada. ¿Cómo me voy a poner en esas? Es absurdo”, relata.

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A Gladys Torres se le llevaron a su gato angora, lamenta su hermana, Glenda. Esta última tenía un pequeño puesto de comida, pero del miedo a que se le roben hasta las sillas ya no lo saca. “Tengo a mi hijo adolescente. Evita que sus amigos vengan por miedo a que los asalten. Ya perdimos la cuenta de cuántos celulares nos robaron en el barrio”, narra.

César Miranda, otro vecino, asegura que ni dormir bien puede. “Tengo que estar a cada rato en la ventana, para que no se nos metan a la casa. Es terrible”, cuenta. Lo que más le preocupa, sin embargo, es que pueda generarse un incendio, por la cantidad de material que se almacena en el patio.

A Luzmila Sánchez, una habitante, además de todo le preocupa la integridad de las mujeres de la zona. “El otro día mi hija llegó llorando porque uno de esos patanes se le acercó a molestarla y a pedirle que le dé dinero. Tienen que hacer algo ahora mismo”, señala.

El Municipio prepara su respuesta a EXPRESO. Desde el vecindario, y de acuerdo a Eleodoro Portocarrero, se mira con sospecha que las visitas del personal de la entidad no hayan surtido los efectos esperados. “Si se sabe que ese local no debe estar allí, porque no está permitido, debieron cerrarlo definitivamente”, sostiene este vecino.

Uso de sueloEse sector de Colinas de la Alborada tiene uso de suelo residencial. De allí que el Municipio haya clausurado el local, de acuerdo a documentos.