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Diario Expreso Ecuador

delitos en Guayaquil

Extorsión en Guayaquil: el precio que pagan quienes viven, trabajan o tienen un negocio

Viviendas, comercios y trabajadores enfrentan exigencias económicas que cambian según el sector; las amenazas acompañan los cobros y condicionan actividades

Integrantes de las Fuerzas Armadas durante un operativo en el noroeste de Guayaquil. Las extorsiones se han tomado diversas cooperativas de esta zona de la urbe porteña.

Integrantes de las Fuerzas Armadas durante un operativo en el noroeste de Guayaquil. Las extorsiones se han tomado diversas cooperativas de esta zona de la urbe porteña.CHRISTIAN VINUEZA

Edison Andrés García Yépez

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Lo que debes saber

  • La extorsión se ha extendido a viviendas, negocios y trabajadores de distintos sectores de Guayaquil, con cobros que van desde 2,50 dólares semanales a viviendas, hasta $ 5.000 dólares o más a establecimientos comerciales.
  • Los testimonios recogidos por EXPRESO muestran que repartidores, técnicos, comerciantes y familias deben pagar para trabajar, mantener sus negocios abiertos o ingresar a determinados barrios.
  • Los cobros están acompañados de amenazas y reflejan el control territorial que ejercen grupos delincuenciales en diferentes zonas de la ciudad.

La amenaza puede llegar en forma de una nota dejada durante la noche, de dos hombres que se acercan a conversar como si fueran conocidos o de alguien que espera en la entrada de un barrio para cobrar por dejar pasar un vehículo.

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En distintos sectores de Guayaquil, residentes y comerciantes cuentan que la extorsión se ha incorporado a actividades tan cotidianas como abrir un local, entregar mercadería o simplemente vivir en una casa. El valor tampoco es el mismo para todos: cambia según el sector, el inmueble y el tipo de actividad.

Extorsiones en Guayaquil: los pagos empiezan con 2,50 dólares semanales a viviendas en el noroeste

En Flor de Bastión, en el noroeste de la ciudad, Arturo, residente de uno de los bloques, cuenta que los cobros a las viviendas pueden comenzar en $ 2,50 semanales. Los hombres que llegan a exigir el dinero hablan de una supuesta protección.

“Ellos te dicen que es protección, pero son ellos mismos los que cobran para no hacerte nada”, relata.

El monto, según su testimonio, aumenta dependiendo de lo que tenga cada familia. Si la casa tiene dos pisos, el valor sube; si hay un vehículo, se suma otro cobro, por lo que pueden terminar pagando más de $ 10 cada semana.

Para quienes tienen un negocio, la exigencia es diferente. En los establecimientos comerciales, Arturo señala que se puede pedir entre $ 1.500 y $ 2.000 como pago inicial, además de cuotas mensuales que van desde $ 50 hasta $ 300.

La presión no termina con la entrega del dinero. “No les cumples una semana y ya al siguiente día te van a amenazar”, afirma Arturo. El vecino asegura que una vivienda cercana a la suya fue baleada después de que sus ocupantes se negaran a pagar la denominada vacuna.

Extorsiones en Guayaquil: problemas por control territorial

En Flor de Bastión, además, el cobro está atravesado por el control territorial de grupos delincuenciales. Raúl, otro vecino, explica que las zonas pueden estar divididas por calles o manzanas: una organización cobra hasta determinado punto y, al cruzar la calle, comienza el territorio de otra.

Según explicó, las disputas por esos cobros han provocado enfrentamientos y muertes.

En Monte Sinaí, otros residentes consultados por EXPRESO describen una modalidad distinta para las viviendas. Allí, los cobros pueden partir de $ 2 diarios. Aunque se trata de una cantidad aparentemente menor, la frecuencia convierte la exigencia en un pago constante para las familias que son sometidas a estas presiones.

“No exagero, pero con 2 dólares al día comen algunas familias aquí. Es un problema bravo el que tenemos”, dice Mariuxi, vecina de una cooperativa.

Extorsiones en Guayaquil: Cierre de establecimientos por amenazas

En el sur, Carla, comerciante de la ciudadela La Floresta terminó cerrando su local de venta de cervezas y otros licores después de ser extorsionada.

El primer contacto ocurrió en 2024, cuando dejaron una nota en el establecimiento. Después llegaron dos hombres que le exigieron $ 200 mensuales bajo el argumento de que la protegerían de otras bandas. También amenazaron con secuestrar a su esposo.

La mujer comenzó a pagar, pero el valor fue aumentando: primero fueron $ 200, luego $ 500 y finalmente llegó a entregar cerca de $ 1.000 cada mes.

Los cobros también incluían productos. Durante la Navidad de ese año, recuerda, le exigieron más de 12 cajas de cerveza. Ella las dejó afuera del local y los hombres las cargaron en una camioneta.

Dos meses después decidió cerrar, luego de que las amenazas alcanzaran a ella y a otros familiares al negarse a pagarles un aumento en la “tarifa” a $ 1.500.

Belén es propietaria de una picantería en el suroeste de la ciudad. Cuenta a EXPRESO que hace dos años la extorsionaron. Sujetos llegaron a su local para pedir un pago único de $ 5.000, cuyo objetivo era brindar un supuesto servicio de protección. Ella decidió pagar ese monto.

“No me han vuelto a molestar desde esa época”, señaló. Sin embargo, teme que en cualquier momento se aparezcan para pedir nuevamente un rubro fuerte.

Detención

Alias ‘La Patrona’, señalada como cabecilla de una red dedicada a la extorsión en cooperativas del noroeste de Guayaquil, fue detenida días atrás junto con otras 12 personas. Según las investigaciones, que se extendieron por ocho meses, la mujer ordenaba el cobro diario de 2 dólares a los habitantes de viviendas de esa zona.

El impacto alcanza también a quienes recorren los barrios para abastecer a las tiendas.

Mario, dueño de un establecimiento en Mapasingue oeste, explica que los repartidores han tenido que modificar sus recorridos, además de las extorsiones, por los robos que sufren en ese sector.

En lugar de ingresar con los camiones, los repartidores utilizan camionetas y avanzan hasta donde el acceso es permitido. Según su testimonio, deben pagar entre $ 10 y $ 20 para entrar al barrio, entregar la mercadería en las tiendas y salir del sector.

La extorsión, sin embargo, no se limita a quienes distribuyen productos.

Una situación similar enfrentan los técnicos de empresas de tecnología que realizan trabajos de campo en el noroeste. Diego, uno de ellos, confirmó que los trabajadores deben llevar entre $ 10 y $ 20 por persona en efectivo, entregado por la misma compañía para que laboren, con el fin de ingresar a determinados sectores y evitar represalias.

“¿Sabe por qué hay gente que se queja que no tiene ciertos servicios durante días? Porque hay técnicos que no pueden entrar a esos sectores, por la peligrosidad”, comentó.

La primera vez que ingresó a Guerreros del Fortín, hace tres años, le robaron cables y herramientas al negarse a entregar dinero.

Decidí cerrar, porque comenzaron a amenazarme a mí, a mi familia, para que les pague más. Era una sensación tan indignante, no podía ni dormir.Carla, laboraba en La Floresta

En sectores como Pascuales, Mucho Lote 2 y Guayacanes, entre otros puntos del norte, propietarios de tiendas, ferreterías y panaderías deben pagar entre $ 50 y $ 300 mensuales, bajo amenazas de los extorsionadores, según contaron a EXPRESO.

Denuncias de extorsiones en cementerio municipal

Pero la extorsión también ha alcanzado otros espacios. Ciudadanos denunciaron supuestos cobros irregulares en el cementerio municipal Ángel María Canals, ubicado en el Suburbio porteño.

Las denuncias apuntan a exigencias de entre $ 200 y $ 500 para acceder a una bóveda dentro del camposanto, cuando los servicios en este espacio son gratuitos. Esta situación se encuentra bajo investigación de las autoridades.

El costo de la extorsión va más allá del dinero: vidas perdidas, negocios que cierran y familias que se ven obligadas a abandonar viviendas adquiridas con el esfuerzo de toda una vida.

Los cobros siguen extendiéndose a nuevos sectores y actividades, y el desafío para las autoridades es contener un delito que continúa condicionando la vida cotidiana de los guayaquileños.

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