Jey MC, rapera guayaquileña radicada en España, se presentará allá en el 09400 Urbanfest
La artista de la escena hiphop guayaca nos cuenta sobre su vida en Aranda de Duero, su reciente maternidad y su relación con la escena musical española

La artista Jemiy Mina, más conocida como Jey MC, vive actualmente en España, desde donde sigue trabajando en su arte.
Cuando empecé a escuchar a los artistas de la escena hiphop de Guayaquil, descubrí el trabajo de mujeres como La Abogada del Rap, Amasónica, Mona G MC, Maisa Rap (+), Laddy Yiah y nuestra invitada de hoy, Jey MC.
Fue un descubrimiento que me movió el piso, porque se trata de un género musical que muchas veces ha sido criticado por cosificar al sexo femenino. Pero el hiphop guayaco es otra cosa. Se ha enriquecido con lo mejor de diferentes escuelas y a su vez se ha librado de defectos como el machismo y la misoginia.
En la Perla ellas lanzan rimas de tú a tú con los hiphoperos, aprendiendo de ellos pero también enseñándoles lo que solo una mujer puede contar sobre vivir en una ciudad dulce y violenta a partes iguales.
En diciembre de 2024, Jey MC (Jeimy Mina Castillo) publicó que había decidido migrar. A pesar del remezón que toda mudanza significa, tres meses después ya estaba lanzando la canción ‘Mi destino’ desde España y familiarizándose con la escena local.
Por sus redes también supe que este viernes 25 de septiembre se presentará en la segunda edición del 09400 Urbanfest, fiesta del arte urbano, que se realizará en la Plaza Obispo Acosta del barrio de Santa Catalina, en Aranda de Duero, su nueva locación, en la provincia de Burgos.
Qué mejor ocasión para conversar con ella, conocer su historia, la labor comunitaria que desarrolló en Guayaquil y ponernos al día con sus planes y objetivos.
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Un respeto que se debe ganar
En Guayaquil las mujeres también rapean, sí, pero eso no significa que tengan un camino fácil. En una escena musical prácticamente dominada por hombres, la presencia femenina siempre llama la atención y puede llegar a confundir a los incautos.
Cuando ella y otras chicas eran vistas en las batallas de ‘free style’, no se libraba de ser calificada como groupie, que es el término despectivo que se usa para señalar a las féminas que solo se acercan a la escena para ‘ligar’ con los artistas varones.
Pero ella venía rapeando desde la época del colegio, cuando era la única mujer que se atrevía a hacerlo y con el tiempo se convirtió en un referente para otras alumnas. Incluso había concursado en intercolegiales.
“A un rapero nuevo, la escena le da mucha apertura, para grabar, para presentarse en concierto. Pero no ocurre lo mismo cuando es una mujer nueva. Nosotras tenemos que ganarnos esa oportunidad sí o sí”, nos cuenta Jey MC.
“Tía Jeimy”, la saludan aún en redes sus colegas varones de la escena hiphop, como El Cholo, Nota, Mogo, Oleas, CQ o incluso Crazy Vito, pionero del género en Guayaquil.
En ese camino, el Centro Ecuatoriano para la Promoción y Cuidado de la Mujer (Cepam) tiene un rol clave, con sus actividades de formación artística. Allí conoció a Jair Briones, del sello Inigualables Records, que confió en su talento. Ese trabajo, a su vez, le permitió conocer a otras mujeres del movimiento.
En su momento, la violencia de la ciudad la llevó a mudarse a Quito. Pero cuando alguien es creyente del evangelio del hiphop, este credo musical lo acompañará siempre. En la capital conoció a muchas personas de diferentes puntos de Ecuador, de Colombia, de Perú, que se encontraban también haciendo arte.
Con ellos aprendió más sobre este universo sonoro y conceptual, se acercó a la cultura del grafiti, empezó a bailar break dance, se formó en autogestión. Y fue en Quito donde nació su nombre artístico actual, Jey MC.
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Activismo
Al volver a Guayaquil puso en práctica y reforzó todo ese aprendizaje. “Yo vengo de un barrio súper peligroso. A mí la música me ayudó a salir de ese contexto. A mí el mundo del arte me abrió otra clase de puertas. Pero muchos niños en los barrios populares no cuentan con esas herramientas. Por eso me nació empezar a hacer proyectos socioculturales”.
Junto con la artista Amasónica, amigos docentes de la Universidad de las Artes y el equipo del Cepam comenzaron con talleres para adolescentes sobre educación sexual, literatura, producción musical. Primero en su barrio. Luego fuera, por la omnipresente amenaza de la criminalidad, que incluso se atrevió a llevarse a tres de los chicos que siempre asistían a sus capacitaciones.
Es una labor que puede parecer pequeña ante la crueldad de las mafias, pero el arte siempre es sanador y es una forma poderosa de contrarrestar la violencia.
“Es que los chicos buscan ese camino porque ellos no ven más que eso, pero cuando tú les das las herramientas necesarias para poder sobrevivir en esta sociedad, les das poder, les das libertad. Si un muchacho crece viendo solo crimen, él se va a convertir en eso. Pero cuando le muestras otros mundos, él dice: No quiero la violencia, me gusta cantar, me gusta escribir poesía. Mejor me voy por este camino”.
Su vida en España
Jey MC siempre tuvo claro que Guayaquil “es candela y toca pararse duro”. Sin embargo, presentarse en vivo en determinados lugares empezó a convertirse en un riesgo. Incluso la música dejó de ser un lugar seguro.
“En Ecuador estaba viviendo con mucha ansiedad. Hubo varios episodios muy cercanos de violencia”, nos cuenta Jey. “Desde que me he venido a España, mi vida ha cambiado. Gracias a Dios hemos construido una familia con mi pareja. He podido establecerme, hacer mi hogar”.
Y también ha seguido rapeando, por supuesto. “Siempre le he dicho a mi marido: ‘Hasta que esté viejita, yo voy a ser rapera. Aunque sea o no famosa’. Esto es algo que a mí me encanta”.
Así como en sus inicios en Guayaquil, adentrarse en la escena hiphop de Aranda de Duero tampoco fue sencillo.
“Lo primero que hice fue meterme en internet y buscar música y raperos de la ciudad. Iba a conciertos, trataba de hacer contactos, pero se me hizo súper difícil. Hasta que gracias a un amigo rapero, Ballano, tuve mi primer concierto en España”.
Jey MC publicó en 2025 el videoclip de su tema ‘Mi destino’, donde los murales del sector donde reside, llamado Santa Catalina, tienen un rol protagónico.
La asociación de vecinos se contactó con ella para agradecerle por esa hermosa manera de visibilizar el barrio. Esa fue su puerta de entrada para sumarse a los eventos que organizan y formar parte, por ejemplo, del 09400 Urbanfest.
La artista guayaquileña siente que en Aranda de Duero ha sido recibida por una comunidad muy amorosa, aunque tampoco se ha visto libre de palpar en carne propia la tensión que genera el tema de la migración a nivel mundial.
“Los españoles se han encariñado demasiado conmigo, tengo muy buena relación con ellos. Solo en contadas ocasiones he vivido cositas incómodas. No sé si por mi color de piel, por ser mujer. Más que todo me ha pasado con gente mayor, tal vez porque ellos vienen de otras épocas”.
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Se estrenó como mamá
Además de la emoción por su próxima participación en el 09400 Urbanfest, Jey está viviendo un momento súper especial: desde hace un mes se convirtió en mamá.
“Siento que mi hijo me ha dado una fuerza inmensa. Él nació y he empezado a moverme más con mi música. Me siento más inspirada”, nos cuenta Jey.
Su esposo es músico aficionado. “A él le gusta la salsa, somos dos mundos diferentes, pero aquí en casa la música resalta demasiado”.
Así como el padrastro de Jeimy fue quien la llevó a escuchar rap, ella espera fomentar en su hijo el amor por el arte. Y por el hiphop.