Grabateste, el proyecto que documenta y difunde la cultura skateboarding ecuatoriana
Desde 2017, el guayaquileño Greko Mejía lidera este proyecto audiovisual que busca documentar e impulsar la cultura ‘skater’ en el país

El artista Daniel Ochoa también forma parte de la comunidad 'skater' que el proyecto Grabateste registra, apoya y promueve.
Sabemos que estamos ante un proyecto especial porque es difícil definirlo en palabras. Grabateste podría ser considerado una productora audiovisual que tiene como objetivo documentar la cultura ‘skater’ en Guayaquil y el resto del país.
También puede ser descrito como una plataforma de apoyo. O mejor aún, como una comunidad abierta a cualquiera que se enganche con esta actividad deportiva y recreativa, que también tiene mucho de expresión artística
La mente y corazón detrás de esta iniciativa, Gregorio Mejía, más conocido como Greko, también es un personaje que se escapa de los encasillamientos.
Puede ser visto como un patinador empedernido, un gestor cultural, un soñador o incluso una especie de ‘apóstol del skate’, alguien que no solo ama este universo, sino que trabaja por su difusión y se alegra cada vez que gana adeptos y alguien más se anima a sumarse a esta escena.
Antes de iniciar con Grabateste, Greko generaba contenido para la marca SBEC (siglas de Skateboarding Ecuatoriano), que comercializa ropa, ruedas, rulimanes y demás artículos de este rubro.
“Pero yo quería tener un proyecto en el que se pueda unir cualquier persona que se interese por el skate. Chicas, chicos, grandes, pequeños, no solo profesionales o expertos”, nos cuenta Greko.
En sus comienzos con la patineta, él también sintió los temores que tiene todo recién iniciado para integrarse a la comunidad. “Yo ya me doy cuenta de quién se quiere sumar y quién está con esas ganas. Ahí es cuando yo me le acerco y le digo: ‘¿Te gusta? ¿Cómo quieres empezar?’. Eso es un gran apoyo para los chicos y chicas que se quieren unir”.
Con ese impulso, en 2017 Greko creó Grabateste, nombre que representa la interacción entre el ‘skater’ y el ‘filmer skater’. “El patinador siempre quiere documentar sus habilidades. Entonces, en jerga guayaca, es como si dijera: ‘Oye, pana, tú que filmas, grábate este truco’”.
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En sus filmaciones, Greko defiende la mística de ‘skateboarding’ espontáneo puro y duro, sin guiones, ni nada preparado, captando lo que se vive de forma natural en cada sesión.
El proyecto ha visitado varias ciudades del país e incluso ha hecho registros en Buenos Aires, Argentina. “Lo bacán del skate es que se vuelve un lenguaje mundial internacional. Independientemente de nuestra procedencia, vamos a tener los mismos intereses y así conectamos”.
También hay interacción con otras escenas urbanas. “El espacio público no solo lo habitamos los ‘skaters’, sino también los ‘bikers’ (ciclistas), los ‘rollers’ (quienes usan patines), los fanáticos de las motos. Cuando nos hemos topado con estas comunidades, más allá de los egos, nos damos cuenta de que estamos compartiendo el espacio, la calle, y tenemos en común la satisfacción que nos da la actividad que nos apasiona”, reflexiona Greko. “Aunque estemos haciendo diferentes maniobras, estamos sintiendo el mismo disfrute”.
La urbe, la gran pista
En los últimos años han sido creados varios ‘skate parks’ en Ecuador, para la práctica de esta actividad.
Greko comenta que la tendencia actual es construir ‘skate plazas’, que a diferencia de los ‘skate parks’ no solo tienen rampas, sino que se adaptan más al estilo ‘street’ (callejero), de manera que se vuelven aptos no solo para expertos, sino también para quienes se están iniciando.
Sin embargo, la calle (mejor, dicho la ciudad entera) sigue siendo la pista por excelencia para los ‘skaters’.

El skate no solo es cuestión de hombres. Este arte-deporte está ganando adeptas a nivel global.
“El ‘skate’ nació en la calle y sí hay un gran conflicto en que la gente pueda entenderlo, porque muchas veces nos prohíben patinar con el argumento de que ya existen parques construidos especialmente para ello. Pero también deben entender que nosotros podemos ocupar el espacio público”, sostiene Greko.
Existe la percepción de que es una actividad que puede generar riesgos para los peatones y el resto de ciudadanos o que incluso puede atentar contra la infraestructura pública.
“Por eso justamente yo creo que como ‘skaters’ siempre debemos evitar ese tipo de conflictos. Si hay un lugar que es patinable en la calle pero está ocupado por otras personas, pues es mejor dejarlas tranquilas. Hay que saber en qué momento patinar, para evitar conflictos con la autoridad”.
¿Deporte o arte?
A partir de los Juegos de Tokio 2020+1, el ‘skate’ es considerado deporte olímpico, después de que el Comité Olímpico Internacional (COI) aprobó su incorporación el 3 de agosto de 2016.
A pesar de ello, hay quienes consideran que más que un deporte, es una forma de expresión con un fuerte componente artístico, como la danza, y que por lo tanto no se puede puntuar de manera objetiva.
‘Skateboarding’, música y moda
Siempre ha habido una relación muy fuerte entre skate, música y moda, a través de diferentes estilos como rock, punk, metal o hiphop.
“Yo entré al skate influenciado por Pancho Moscoso, quien escuchaba punk. Con él empecé a patinar, en su época emo, cuando vestía de negro. Yo decía: ‘Qué bacán que patina este man. ¿Por qué se vestirá así?’”, nos cuenta Greko.
Muchos músicos practican ‘skate’, como los integrantes del grupo guayaco de jazz punk noise Lengua Mocha; la bajista Liberti Nuques (The Cassettes, Tercera Matrícula, Las Chepas); o el bajista Jonh Villamar (Ludovico, Pi9, Luis Rueda y Los Riochikens).