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Diario Expreso Ecuador

Inseguridad

Chongón, del pueblo tranquilo a la inseguridad que lo domina

Esta parroquia de Guayaquil se convirtió en un territorio marcado por asesinatos y extorsiones. El escenario golpea a los negocios del lugar

Escena. El pasado 20 de agosto se registró el último hecho violento en el paradero turístico de Chongón.

Escena. El pasado 20 de agosto se registró el último hecho violento en el paradero turístico de Chongón.Álex Lima / Expreso

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Lo que debes saber

  • Chongón dejó atrás las noches tranquilas y hoy sus calles están marcadas por el miedo.
  • En 2026, 20 de los 29 asesinatos registrados en el distrito Ceibos ocurrieron en esta parroquia.
  • Extorsiones, sicariatos y disputas criminales han cambiado la vida de moradores, comerciantes y familias.

Hasta hace dos años, las noches en Chongón transcurrían con tranquilidad. Los vecinos conversaban en las veredas, las familias permanecían en los espacios públicos y caminar por las calles no era motivo de preocupación, recuerda Victoria, habitante de esta parroquia urbana de Guayaquil.

Hoy, el miedo también sale a las calles. Los asesinatos, las extorsiones (conocidas como ‘vacunas’) y otros hechos violentos han cambiado la vida cotidiana de los habitantes, que ahora deben pensarlo dos veces antes de salir de casa.

Chongón pertenece al distrito Ceibos y concentra la mayoría de las muertes violentas registradas en esa jurisdicción policial. Entre el 1 de enero y el 27 de agosto de 2026 se contabilizaron 29 asesinatos en el distrito, 20 de ellos en esta parroquia, según datos de la Policía. La cifra refleja el deterioro de la seguridad en una zona que, al mismo tiempo, ha experimentado un acelerado crecimiento urbano.

Los hechos más recientes ocurrieron en el paradero turístico ubicado en el kilómetro 24,5 de la vía a la costa, cerca del peaje de Chongón. El pasado 12 de agosto fue asesinado Edgar David Ruiz Mero. Ocho días después, en el mismo sitio, sicarios mataron a Norma Alexandra Salazar Ramírez, de 45 años, propietaria de uno de los locales de comida del sector.

Ambos crímenes dispararon el temor entre moradores y comerciantes, quienes aseguran que la violencia ha cambiado su manera de vivir y trabajar.

Historias de dolor que deja la inseguridad

Victoria recuerda con tristeza a Normita, como conocían a la comerciante asesinada. Cuenta que ella y sus hermanos administraban varios negocios en este punto turístico.

“Los responsables de los asesinatos y de las ‘vacunas’ vienen de otros lugares y han dañado este pueblo que antes era tranquilo. Nos sentíamos orgullosos porque podíamos caminar hasta altas horas de la noche sin temor. Antes iba a misa con mis hijos, pero ahora ya no salgo en la noche”, relata.

También asegura que para tener paz en Chongón hay que dejarse ‘pinchar’. “Normita pagaba las extorsiones, pero, al parecer, ya no quería seguir haciéndolo”.

Ramón, de 74 años y nacido en Chongón, también añora aquellos tiempos. Recuerda los campeonatos deportivos y las actividades comunitarias que se extendían hasta la madrugada. Los vecinos compartían en las veredas y conversaban sin preocupaciones.

“Ahora todo es diferente. En cualquier momento podemos recibir una bala perdida y la situación económica también se ha complicado. La mayoría de los negocios son extorsionados y los montos que exigen dependen del tamaño del local”, comenta.

El miedo llega a la iglesia

La violencia no solo ha impactado a comerciantes y moradores. También ha alterado la vida religiosa de la comunidad.

El padre Milton Guerrero, párroco de Chongón, asegura que la inseguridad ha reducido la participación de los fieles en las actividades nocturnas. “Uno de los objetivos de la violencia es sembrar temor, y eso se siente en la población”, menciona.

El sacerdote señala que la asistencia a los oficios religiosos de la noche ha disminuido. Mientras hace algunos años alrededor de 250 personas acudían a la celebración de las 19:00, actualmente la cifra bordea los 200 feligreses.

A su criterio, la inseguridad también ha golpeado la economía local. Algunos negocios han cerrado y varias familias han perdido sus fuentes de ingresos.

Durante los tres años que lleva al frente de la parroquia, Guerrero ha acompañado a víctimas de distintos tipos de violencia y ha sido testigo de cómo el crecimiento urbanístico de la vía a la costa ha transformado el ritmo de vida de Chongón.

Aunque asegura que nunca ha recibido amenazas, indica que en los alrededores de la iglesia se han registrado hechos violentos, incluido un intento de sicariato.

Pese a ello, mantiene un mensaje de esperanza para la comunidad. “Cuando hay más violencia, hay que vencer al mal con el bien. Debemos mantenernos unidos, fortalecer a las familias y confiar en que Dios no abandona a su pueblo. El bien siempre será más fuerte que el mal”.

Un lugar clave para el crimen

Para el teniente coronel Julio César Calvopiña Tobar, jefe del distrito Ceibos, la ubicación geográfica de Chongón es uno de los factores que han despertado el interés de las organizaciones criminales.

El oficial explica que la cercanía con el puerto de aguas profundas de Posorja y los accesos hacia brazos de mar convierten a la parroquia en un punto atractivo para actividades ilícitas y disputas territoriales.

“Chongón es una prioridad para nosotros. Allí concentramos más operativos, recursos logísticos y talento humano, debido a la problemática que presenta”, asevera.

Según Calvopiña, la violencia que afecta al sector estaría relacionada con la pugna entre Los Fatales y Los Tiguerones, organizaciones que buscarían controlar el territorio.

A esto se suma el temor a denunciar. Aunque la Policía conoce casos de extorsión a comerciantes, muchas víctimas prefieren guardar silencio por miedo a represalias. “Sabemos que hay personas que están siendo extorsionadas, pero no denuncian. Eso dificulta las investigaciones y termina favoreciendo a los grupos delictivos”.

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