
Autotransfusión: qué es y cómo cambia la atención médica para Testigos de Jehová
La comunidad religiosa por décadas ha usado la autotransfusión, ejemplo la máquina que recupera la sangre durante la cirugía
La posibilidad de utilizar la propia sangre en procedimientos médicos vuelve a abrir un debate que no es nuevo en la práctica clínica, pero sí en el ámbito religioso. El reciente anuncio de los Testigos de Jehová sobre la autotransfusión ha generado preguntas clave: ¿realmente cambió su interpretación bíblica? ¿y en qué se diferencia este procedimiento de una transfusión tradicional? La respuesta, según especialistas, no está en la técnica médica, sino en la libertad de decisión.
TE INVITO A LEER: Testigos de Jehová autorizan la autotransfusión en procedimientos quirúrgicos
El cirujano cardiovascular y endovascular Marcos Alcántaro, consultado por Diario EXPRESO, lo resume con claridad: no hay un avance científico detrás del anuncio, sino una flexibilización en la interpretación individual. “El único cambio es que ahora se permite, como una decisión de conciencia personal, es que se puede extraer, almacenar y luego reinfundir la sangre propia del paciente”, explica.
Hasta antes de esta aclaración, los Testigos de Jehová rechazan la transfusión de sangre de otra persona y su propia sangre almacenada, ahora se permite tener la sangre propia en un banco.
Sin embargo, en la práctica médica, la autotransfusión no es un concepto nuevo. Desde hace años, se aplica en distintos procedimientos, especialmente en cirugías complejas como las cardíacas. En Ecuador, incluso, se ha desarrollado experiencia en este campo, explica el doctor Alcántaro.
Alcántaro asegura que desde 2017 él realiza cirugías a corazón abierto sin transfusión de sangre de otra persona, utilizando protocolos que priorizan la sangre del propio paciente. “Hemos operado unos 20 pacientes Testigos de Jehová bajo este esquema”, detalla.
¿Transfusión o autotransfusión?
La diferencia es clave. La transfusión tradicional implica el uso de sangre donada por otra persona, lo que puede generar reacciones inmunológicas, pese a la compatibilidad. En cambio, la autotransfusión utiliza la sangre del mismo paciente, reduciendo riesgos asociados a rechazo o inflamación.
Pero dentro de la autotransfusión también hubo matices. Durante años, los Testigos de Jehová aceptaban únicamente procedimientos en los que la sangre no se almacenaba, como los circuitos cerrados en cirugía, la recuperación intraoperatoria o la diálisis. Es decir, la sangre salía y volvía al cuerpo en el mismo acto médico, señala Alcántaro
Lo que ahora cambia es la posibilidad de decidir si esa sangre puede ser extraída días antes, almacenada y utilizada posteriormente. “Antes se permitía usar autotransfusión dentro del quirófano. Ahora el paciente es libre de decidir si permite que se le saque sangre y se almacene hasta el día de la cirugía”, precisa el especialista Alcántaro.
Un cambio de enfoque, no de creencia
Desde el propio grupo religioso se insiste en que no hay una modificación doctrinal de fondo. La creencia sobre la santidad de la sangre se mantiene, pero se reconoce que la Biblia no aborda de forma específica el uso de la sangre propia en tratamientos médicos.
Por ello, la decisión pasa al ámbito individual.
“El cristiano debe determinar por sí mismo qué se hará con su sangre”, señala el pronunciamiento difundido por la organización de los Testigos de Jehová, en el que se recalca que cada fiel puede aceptar o rechazar procedimientos según su conciencia.
El Departamento de Información Pública de los Testigos de Jehová en Ecuador confirma a Diario EXPRESO que el reciente pronunciamiento, contenido en el Informe Número 2 de su Cuerpo Gobernante, no modifica su creencia central sobre la sangre, sino que amplía el espacio de decisión personal en torno a su uso en tratamientos médicos.
Para los Testigos de Jehová, la vida sigue siendo un regalo sagrado de Dios, y una de las formas de respetarla es obedecer el mandato bíblico de “abstenerse de sangre”, basado en pasajes bíblicos. Sin embargo, reconocen que la Biblia no aborda de forma específica el uso de la propia sangre en contextos médicos.
A partir de esa interpretación, se establece que cada creyente debe decidir, en conciencia, cómo se utilizará su sangre durante procedimientos médicos o quirúrgicos. La aclaración más relevante es que esta decisión ahora incluye la posibilidad de permitir que la sangre sea extraída, almacenada y posteriormente reinfundida en el propio paciente.
Desde la organización insisten en que no se trata de un cambio doctrinal, sino de una precisión. La postura sobre la santidad de la sangre se mantiene intacta, pero se reconoce que el uso de la sangre propia no está explícitamente regulado en las Escrituras, lo que abre la puerta a decisiones individuales informadas.
Los tratamientos con autotransfusión ya se usaban
En paralelo, destacan que durante décadas los pacientes Testigos de Jehová han sido atendidos mediante enfoques médicos que buscan respetar sus convicciones, apoyándose en técnicas que evitan el uso de sangre ajena. Este trabajo conjunto con profesionales de la salud ha dado lugar a prácticas centradas en el paciente, que priorizan tanto la seguridad clínica como la conciencia religiosa.
Entre las alternativas que pueden ser aceptadas, dependiendo de la decisión personal, se encuentran procedimientos como uso de la sangre autóloga, la hemodilución, la recuperación de sangre durante cirugías, los sistemas de circulación extracorpórea o la hemodiálisis. También se mencionan técnicas específicas como el parche hemático epidural, la plasmaféresis, el marcaje de células sanguíneas y el uso de gel plaquetario autólogo.
La organización subraya que no todos los fieles tomarán las mismas decisiones, por lo que recomienda a los profesionales de la salud consultar previamente con cada paciente qué procedimientos considera aceptables.
En este nuevo escenario, el eje ya no está únicamente en la prohibición o aceptación de la sangre, sino en la autonomía del creyente para decidir, a la luz de su fe y de la información médica disponible, qué tratamiento escoger.
Los límites de la práctica
Aunque la autotransfusión ofrece ventajas, su aplicación no siempre es posible. En especial en contextos como el ecuatoriano, donde muchos pacientes llegan a cirugía en estado crítico y sin tiempo para una preparación previa, enfatiza Alcántaro.
Este tipo de protocolos requiere semanas de anticipación: estimular la producción de glóbulos rojos, planificar la extracción y asegurar condiciones óptimas para su uso. Medicamentos como la eritropoyetina, necesarios para este proceso, no siempre están disponibles o al alcance económico de los pacientes, reflexiona el especialista consultado por EXPRESO.
A esto se suma que, en casos de emergencia, la transfusión tradicional sigue siendo un pilar fundamental. “Muchos de los pacientes que intervenimos son casos agudos y no da tiempo a preparar su propia sangre”, advierte Alcántaro.
Más allá de la religión
El debate también toca un punto médico más amplio: ¿es mejor usar sangre propia?
Si bien algunos estudios han sugerido mejores recuperaciones sin transfusiones, el especialista pide cautela. “No es que la sangre cause problemas por sí sola, muchas veces los pacientes que reciben más sangre son los que están más graves”, explica.
Aun así, reconoce que, en términos generales, el organismo responde mejor a su propia sangre. “Siempre es preferible no introducir elementos extraños en el cuerpo, incluso si son compatibles”, señala Alcántaro.
En ese contexto, la autotransfusión se posiciona no solo como una alternativa válida para quienes tienen restricciones religiosas, sino como una práctica que la medicina ya venía explorando.
El anuncio de los Testigos de Jehová, entonces, no marca un avance técnico, sino un giro en la autonomía del paciente. Una decisión que, en adelante, ya no estará definida únicamente por una interpretación colectiva, sino por la conciencia individual de cada creyente.
¿Te guata leer Diario EXPRESO? TE PUEDES SUSCRIBIR AQUÍ