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Diario Expreso Ecuador

Los marginados permanentes de la IA

Los países que no consigan hacerse un lugar en la emergente economía de la IA corren el riesgo de quedar en el lado perdedor de la transformación económica

La IA amenaza con ampliar la brecha entre los países que lideran la innovación y aquellos que permanecen al margen.

La IA amenaza con ampliar la brecha entre los países que lideran la innovación y aquellos que permanecen al margen.canva

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La inteligencia artificial ha generado tal frenesí en la región de la bahía de San Francisco que la fiebre del oro de California parece modesta en comparación. Programadores y desarrolladores reciben ofertas millonarias para cambiar de empresa, mientras jóvenes ingenieros de startups exitosas contemplan retirarse antes de los 35 años.

Sin embargo, bajo el entusiasmo existe una profunda ansiedad. Muchos temen que, si sus empresas no resultan ganadoras en la carrera de la IA, quedarán rezagados en un mundo donde esta tecnología automatice amplias áreas del trabajo de oficina. Aunque los economistas aún debaten si la IA destruirá o creará más empleo, en Silicon Valley predomina la idea de que quienes no triunfen dependerán de mecanismos como un ingreso básico universal.

A pesar de su discurso progresista, gran parte de la élite tecnológica parece ignorar que la mayoría de los afectados por la revolución de la IA no vivirán en Estados Unidos ni en países integrados a su cadena de suministro, como Corea del Sur, Japón o Taiwán. Mientras empresas surcoreanas se benefician de la creciente demanda de chips avanzados y Europa cuenta con excepciones como ASML, África y América Latina apenas participan en esta nueva economía.

Los países que no logren incorporarse al ecosistema de la IA corren el riesgo de quedar en el lado perdedor de la transformación económica más importante del siglo. Sin beneficios extraordinarios que redistribuir ni mayores ingresos fiscales, tendrán pocas herramientas para amortiguar una posible pérdida masiva de empleos. El problema no es solo político: gran parte de África aún carece de acceso universal a la electricidad, mientras que América Latina enfrenta limitaciones de ahorro e inversión derivadas de recurrentes crisis de deuda.

Es cierto que algunos países podrían beneficiarse de la creciente demanda de minerales estratégicos como cobre, litio, níquel, cobalto y tierras raras. Chile, Perú y México aparecen entre los posibles ganadores. Sin embargo, la experiencia demuestra que la abundancia de recursos naturales puede convertirse en una maldición si las instituciones no son capaces de distribuir sus beneficios de manera equitativa.

La India enfrenta desafíos distintos. La automatización amenaza su enorme industria de subcontratación de servicios, aunque sus reservas de talento creativo y técnico le otorgan la posibilidad de convertirse en uno de los grandes vencedores de esta carrera tecnológica. China, por su parte, ya es una potencia en IA, pero incluso allí el gobierno apenas comienza a afrontar las consecuencias del desplazamiento laboral que la tecnología podría provocar.

Estados Unidos tampoco está plenamente preparado para el impacto de la IA sobre el empleo. Para evitar una profundización de las desigualdades, deberá encontrar mecanismos que distribuyan sus beneficios más allá de un reducido grupo de empresarios y multimillonarios tecnológicos.

Un desafío global más allá de las fronteras

El desafío, sin embargo, trasciende las fronteras nacionales. La IA amenaza con ampliar la brecha entre los países que lideran la innovación y aquellos que permanecen al margen. Si los beneficios continúan concentrándose en unas pocas economías avanzadas, miles de millones de personas podrían enfrentar una creciente marginación económica y social. Nadie sabe con certeza cómo sería un mundo así, ni cómo evitar que sus tensiones terminen desestabilizándolo.

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