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Diario Expreso Ecuador

La soledad de la moral

El mensaje papal está dirigido a la formación de la conciencia. Para los creyentes la razón no termina en sí misma, sino que se abre al misterio

El papa León XIV.

El papa León XIV.AFP

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Muchos se han preguntado en estos días en que el Papa León XIV ha publicado su encíclica Magnifica Humanitas y enviado posteriormente, durante su visita a España, serios mensajes sobre cuestiones trascendentes que afectan a la humanidad, en dónde reside la fortaleza de los mismos y, sobre todo, qué influencia pueden tener en un mundo convulsionado como el que estamos viviendo. ¿Por qué habrían de tomarse en consideración los planteamientos papales sobre todo por quienes ejercen el poder mundial hoy en día, y están haciendo lo que el Pontífice precisamente condena? En otras palabras, la vieja pregunta de Stalin en los días de la Segunda Guerra Mundial: ¿cuántas divisiones tiene el Papa?

El mensaje del Papa tiene a la vez la fortaleza y la debilidad de moverse fundamentalmente dentro del ámbito de lo moral para todos los que se mueven en el ámbito de la razón y además en el de la fe para los católicos. No puede obligar, como podría hacerlo uno de los líderes mundiales o de los magnates de las grandes empresas. La moral, sin embargo, es el lugar de la conciencia que es donde el ser humano ejerce su libertad y decide. Pero esa conciencia de libertad se ejerce precariamente en un mundo que desconoce lo racional

Es inevitable recordar a Kant, el filósofo de la fundamentación de la moral en el imperativo categórico, cuando se enfrentó al problema del mal. “No es posible evitar cierta desgana cuando se contempla su ajetreo sobre la gran escena del mundo; y, a pesar de la esporádica aparición que la prudencia hace a veces, a la postre se nos figura que el tapiz humano se entreteje con hilos de locura, de vanidad infantil y, a menudo, de maldad y afán destructivo también infantiles; y, a fin de cuentas, no sabe qué concepto formarse de nuestra especie, que tal alta idea tiene de sí misma”.

Conciencia, libertad y el desafío de la tecnología

El mensaje papal está dirigido a la formación de la conciencia. Para los creyentes la razón no termina en sí misma, sino que se abre al misterio. Pero plantear su mensaje desde la razón implica dialogar con todos los hombres de buena voluntad que requieren una interpretación del mundo, están preocupados por la marcha del mismo y se interrogan por un futuro favorable a la especie. Por ello, ve con preocupación que la conciencia donde reside la libertad sea puesta en peligro por máquinas a quienes el mismo hombre ha dado el poder de interpretación. No condena a la técnica, pero plantea la necesidad de un nuevo mundo donde moral y técnica se concilien.

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