Temblores
Los temblores en la región impulsan la venta de productos para emergencias
Silbatos, mochilas, radios, linternas y botiquines están entre los productos que buscan las familias, mientras expertos advierten que Ecuador aún tiene desafíos

Algunos de los artículos que ofrece la tienda Swat para supervivencia en caso de un desastre naural.
Lo que debe saber
- Más demanda: La venta de productos para emergencias aumentó entre 5 % y 20 % en los establecimientos consultados.
- Kit de emergencia: Mochilas, silbatos, radios, linternas, botiquines, agua y herramientas multiuso están entre los artículos disponibles.
- Preparación pendiente: Expertos advierten que Ecuador debe evaluar y reforzar edificaciones existentes y mejorar la planificación para enfrentar terremotos y eventos de El Niño.
Los fuertes temblores registrados recientemente en Venezuela y Colombia han llevado a más personas a tomar conciencia sobre la importancia de estar preparados ante una emergencia. En Guayaquil, esta preocupación ya se refleja en las compras de productos como silbatos, mochilas, linternas, radios y botiquines.
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Incluso algunas unidades educativas han solicitado a sus estudiantes contar con un silbato que pueda utilizarse para pedir ayuda en caso de quedar atrapados entre los escombros.
Jessy Córdova fue una de las madres que este jueves 13 de agosto compró dos silbatos para su hija. “Aplaudo la iniciativa del colegio donde estudia mi hija. Ahora llevo dos silbatos, considero que todos debemos estar preparados”, señaló a Diario EXPRESO.
Los silbatos se suman a los kits
La mayor demanda ya se evidencia en establecimientos comerciales. En Almacenes Estuardo Sánchez, por ejemplo, uno de los modelos de silbatos se agotó, aunque todavía existe otra alternativa disponible.
Sara Vásquez, gerente de Marketing y Operaciones de Grupo ALESSA, explicó que el establecimiento cuenta con una variedad de productos que pueden formar parte de una mochila de emergencia.
La oferta incluye mochilas, radios a baterías o recargables, botiquines e insumos básicos de primeros auxilios, como gasas, alcohol, mascarillas y guantes. También hay cobijas, termos, lámparas recargables, pitos, encendedores, toallitas húmedas, colchones inflables y navajas.
La recomendación es mantener estos artículos organizados y en un lugar de fácil acceso para poder utilizarlos rápidamente ante una emergencia.
Según Vásquez, después del sismo registrado en Colombia la demanda de productos relacionados con la preparación para emergencias aumentó aproximadamente un 5 %. Entre los artículos más buscados están mochilas, lámparas, radios y silbatos.
Productos de supervivencia ganan espacio
El interés por prepararse también se refleja en tiendas especializadas. Swat registra un incremento de alrededor del 20 % en sus ventas, según su gerente, Fernando Avilés.
El establecimiento ofrece productos de supervivencia de alta gama y herramientas profesionales. Entre ellos están las mochilas reflectivas, que cuentan con un compartimento especial para transportar hasta dos litros de agua.
También dispone de navajas multiuso que incorporan elementos como silbato, brújula y luz láser.
Avilés señaló que hasta ahora la empresa ha importado alimentos especiales para ser usados en emergencias, vienen en sobres y largo tiempo para que usen. Esta venta se ha hecho principalmente para las Fuerzas Armadas, pero analiza ofrecer este tipo de productos también al público general.

Personas comprando en una de las tiendas de Estuardo Sánchez, en esta área están los botiquines.
Ecuador todavía tiene desafíos
El aumento de la demanda de estos artículos vuelve a poner sobre la mesa una pregunta más amplia: ¿está Ecuador preparado para enfrentar un gran terremoto o un nuevo fenómeno de El Niño?
Para José Hidalgo, desarrollador inmobiliario y especialista en innovación y construcción de comunidades, el país ha avanzado en materia normativa, especialmente después del terremoto de Pedernales de 2016, cuando se fortaleció la Norma Ecuatoriana de la Construcción con criterios de diseño sismorresistente, estudios geotécnicos, clasificación de suelos y estándares estructurales.
Sin embargo, considera que el principal desafío está en las edificaciones que fueron construidas antes de las actualizaciones normativas o que no tuvieron una supervisión técnica suficiente.
El Banco Mundial ubica a Ecuador entre los países con mayor exposición a amenazas naturales por su ubicación en el Cinturón de Fuego del Pacífico y por la recurrencia de fenómenos hidrometeorológicos como El Niño. En los últimos cincuenta años, los terremotos han provocado pérdidas económicas por $ 8.467 millones, mientras que los eventos asociados a El Niño y La Niña han generado daños por $ 4.373 millones, convirtiéndose en los dos desastres naturales más costosos para el país.
El terremoto del 16 de abril de 2016 dejó 676 fallecidos, más de 6.200 heridos, cerca de 80.000 personas desplazadas y pérdidas superiores a $ 3.300 millones.
Preparación más allá de la mochila
El desafío, según Hidalgo, no se limita a tener una mochila de emergencia. También implica evaluar las edificaciones existentes, fortalecer la fiscalización y mejorar la planificación urbana.
El especialista señala que Ecuador no cuenta con un inventario nacional actualizado que permita conocer el estado estructural de sus edificaciones. Esto dificulta establecer prioridades de reforzamiento y estimar cómo respondería el parque inmobiliario ante un terremoto de gran magnitud.
A este escenario se suma la posibilidad de nuevos eventos asociados con El Niño, que podrían provocar inundaciones, deslizamientos, socavación de vías y daños en puentes, viviendas e infraestructura, especialmente en la Costa.
La prevención, por ello, debe convertirse en una tarea permanente que involucre a autoridades, sector privado y ciudadanía. Contar con un silbato, una linterna o un botiquín puede ser parte de esa preparación, pero el reto mayor está en reducir la vulnerabilidad de las ciudades antes de que ocurra la emergencia.