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Julia Ayuso: “La empresa que no transite a sostenibilidad no sobrevivirá”

La directora de la Universidad Europea advierte que ignorar la sostenibilidad es un riesgo competitivo para las empresas ecuatorianas

Julia Ayuso, directora de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea, durante su entrevista con Diario Expreso.

Julia Ayuso, directora de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea, durante su entrevista con Diario Expreso.Gustavo Guamán

Liz Briceño
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Lo que debes saber

  • Ecuador tiene potencial renovable en solar y eólica, pero la falta de seguridad jurídica frena la inversión privada.
  • La normativa europea CSRD obliga a reportar criterios ESG y ya afecta a empresas latinoamericanas que exportan o trabajan con socios europeos.
  • La demanda de profesionales en sostenibilidad crece, pero la brecha entre academia y empresa sigue sin cerrarse.

Julia Ayuso es doctora en Arquitectura y directora de la Escuela de Sostenibilidad de la Universidad Europea. Con más de diez años en consultoría ESG, ha trabajado en estrategias sostenibles para el sector inmobiliario, empresarial y corporativo. 

Participó en la Cumbre Ekos de Sostenibilidad junto a actores públicos, privados y académicos, en un encuentro que busca respuestas concretas frente al cambio climático en una región que, en el caso de Ecuador, enfrenta además una crisis energética sin resolver.

El sistema eléctrico ecuatoriano genera cerca del 70% de su energía a partir del agua, una dependencia que lo hace vulnerable al clima y a la política. 

En 2026, el déficit supera los 1.000 MW y la situación empeoró cuando Colombia cortó el suministro que compensaba esa brecha. El resultado son cortes que en algunas zonas del país.

Crisis energética: un desafío político, no técnico

- Ecuador enfrenta una crisis energética y, pese a su potencial en renovables, no logra despegar. ¿Qué está fallando?

- Creo que es un desafío más político y de gobernanza que técnico. El recurso está: Ecuador es una potencia en renovables por su ubicación, tanto para solar como, sobre todo, para eólica. 

Lo que hace falta es crear el escenario para que los inversores puedan venir y desarrollar ese potencial. 

El punto crítico es la seguridad jurídica y administrativa. Sin eso, no llega el capital privado y el Estado solo no puede resolverlo.

- En ese contexto, España también ha enfrentado episodios de tensión eléctrica. ¿Qué lecciones deja esa experiencia?

- Lo digo con cautela porque no hay una causa oficial. Pero una hipótesis es que las renovables generan más energía de la que la red puede absorber. 

Fue diseñada antes de su expansión y ese desfase puede colapsar el sistema. 

No basta con producir energía limpia: hay que adaptar infraestructura y normativa. La transición es necesaria, pero debe ser planificada.

- ¿Cómo puede la academia ayudar a que el potencial energético de Ecuador se convierta en proyectos reales?

- La academia conecta conocimiento con acción. Puede desarrollar investigación aplicada, formar profesionales con habilidades prácticas y trabajar directamente con empresas y el Estado en soluciones concretas.

Ayuda a diseñar políticas basadas en evidencia y a reducir la brecha entre lo que se planifica y lo que realmente se ejecuta. Sin esa articulación, el potencial se queda en el papel.

El costo de no adaptarse

- En un país como Ecuador, con crisis energética, ¿qué tan caro le resulta a una empresa no adaptarse a la sostenibilidad?

- La empresa que no haga esta transición no va a sobrevivir. Ya no es una elección. Hay que ir pensando en la hoja de ruta porque, de aquí a diez años, quien no lo haya hecho no va a estar. 

Y no es solo una cuestión de eficiencia: hay una normativa europea, el Reglamento de Sostenibilidad Corporativa (CSRD), que obliga a las empresas a reportar sus estrategias ambientales, sociales y de gobernanza (ESG). 

Quien no cumpla esos estándares no va a poder participar en esa cadena de valor. Es un tema de competitividad.

Esa obligación también alcanza a empresas latinoamericanas. Las compañías españolas que invierten en la región ya están sujetas al CSRD y exigen los mismos estándares a sus proveedores y socios locales

Para una empresa ecuatoriana que quiera mantenerse en esa cadena, cumplir con criterios de sostenibilidad ya no es opcional.

Sostenibilidad sin gran inversión

- Muchas empresas no tienen presupuesto para hacer la transición. ¿Qué puede hacer hoy una empresa sin una gran inversión?

- Lo primero es saber cuánto consumes y qué puedes dejar de consumir. Antes de invertir en tecnología, hay que conocer el punto de partida. 

Muchas veces se piensa en paneles solares, pero el paso inicial es reducir la demanda. 

Los edificios pueden aislarse mejor para necesitar menos climatización, usar equipos de bajo consumo, reutilizar aguas grises o aprovechar residuos orgánicos como biomasa. 

Hay herramientas gratuitas que, con las facturas, permiten hacer una auditoría y entender en qué punto estás. 

Ese primer paso suele generar ahorros significativos sin necesidad de grandes inversiones.

Ayuso lo ejemplifica con una visita a colegios de primaria en Quito. En esa reunión, los propios docentes llegaron a una conclusión que aplica igual a cualquier empresa: la sostenibilidad no es solo reducir consumos, es una manera de estar en el mundo. 

Cuando esa mirada cambia, las acciones concretas siguen solas.

¿Cómo ve a Ecuador en esa articulación entre academia, empresa y Estado?

- Falta bajar los conceptos a acciones concretas. Pero veo cosas muy positivas: estuve en una mesa con la ministra de Educación y el presidente de la Asamblea, con la UNESCO como moderadora. Que esos actores se sienten juntos ya es una señal. 

Y tenemos proyectos concretos: un doctorado con la Universidad San Francisco de Quito sobre Galápagos y trabajo con la Universidad Técnica Particular de Loja, cuyos estudiantes fueron finalistas en un reto internacional con Heineken. Ecuador tiene con qué.

Talento, tecnología y alianzas

-¿Las empresas están dispuestas a pagar por expertos en sostenibilidad?

Hay una alta demanda. Muchas empresas ya buscan estos perfiles antes de que se gradúen. 

Hoy trabajan en sostenibilidad arquitectos, ingenieros, abogados, médicos: perfiles que no fueron formados para esos puestos porque cuando estudiaron no existían. 

En la próxima década surgirán nuevas profesiones que ni imaginamos. Por eso es clave formar en habilidades transferibles: pensamiento crítico, trabajo interdisciplinario y capacidad de adaptación. 

En ese contexto, las humanidades son más relevantes que nunca.

- Hay muchas empresas que se dicen verdes. ¿Cómo distinguir sostenibilidad real de marketing?

- Antes que nada, hay que revisar si la empresa tiene una memoria de sostenibilidad, si sigue estándares reconocidos como el GRI o el Pacto Mundial de la ONU, y si ha sido auditada por un tercero verificable. 

La transparencia es clave: quien reporta con datos lo demuestra, quien no, se queda en el discurso.

- ¿La inteligencia artificial puede ser un aliado en sostenibilidad?

- Tiene una doble cara. Los centros de datos consumen enormes cantidades de agua y energía. Pero al mismo tiempo es una herramienta excelente para optimizar consumos y ser más eficientes. Es un aliado, siempre que se use con criterio. 

En las universidades no se trata de prohibirla: se trata de enseñar a usarla de forma responsable, poniendo en valor lo que nos hace humanos: la creatividad, el criterio, la capacidad de aportar lo que una máquina no puede reemplazar.

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