Deportes

El fuerabordismo, tradición que sobrevive a la pandemia

Sin actividad durante varios meses, un deporte tradicional en Guayaquil se mantiene gracias al trabajo de sus simpatizantes. La autogestión es clave 

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En plena recta los botes pueden alcanzar una velocidad de entre 60 y 80 millas por hora.AMELIA ANDRADE

Guayaquil, la ciudad del río grande y del estero, forjó su grandeza en esas rutas fluviales que la convirtieron en el pilar comercial del país. Con el paso del tiempo, aquellos escenarios naturales acogieron otro tipo de eventos. Fue así que el 5 de abril de 1956 nació el Club Náutico del Salado, que tuvo en la motonáutica a una de sus principales actividades. 

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Con el tiempo esa denominación cambió a la de fuerabordismo. Nombres como los de: Leopoldo Rugel (+), Giorgi Tenorio, Ernesto Estrada, Roberto Gilbert, Rubén Guerrero, Nelson Campuzano, Nelson Sotomayor, Hodo García, entre otros, cimentaron un histórico deporte que se extendió por toda la provincia, y este año fue muy golpeado por la pandemia de la COVID-19, pero lucha por seguir adelante. 

“Nos desbarató el deporte, desbarató muchas ilusiones de los pilotos que desean estar en competencia. La mayor afectación fue la emocional, porque el confinamiento nos priva de hacer lo que nos gusta. Antes de la llegada de la pandemia teníamos planificadas competencias en Laurel, Posorja y Daule, con la participación de nuestros 22 deportistas en la categoría racing”, le cuenta EXPRESO Rubén Guerrero, presidente del Comité Provincial de Lanchas a Motor

Pero la COVID no es el único obstáculo que afrontaron. “Antes de la para por la pandemia, en la anterior administración de Fedeguayas se modificó la ley, de manera tal que los comités ya no reciben remuneración, y solo se entregó recursos a las asociaciones. Con lo costosa que es esta actividad apelamos a la autogestión para no dejar morir a una disciplina que es parte de la historia de Guayaquil”, acota. 

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Rubén Guerrero (c) se da tiempo durante su jornada laboral para revisar que todo esté en orden, lo hace junto a su hijo Rubén (i) y su amigo Hodo García.Miguel Canales

Quienes aman el sonido del rugir de los motores mientras estos alteran las apacibles aguas de nuestros afluentes naturales realizan inversiones muy considerables. El costo de las embarcaciones varía, dependiendo de las posibilidades económicas de sus dueños o del auspicio que se consigue de parte de la empresa privada, sin embargo, este no baja de los 10.000 dólares. Tanto los botes como los trajes de protección de los pilotos deben cumplir con las normas internacionales de impacto para salvar la vida, en caso de salir despedido de los mismos. Los chalecos son de Kevlar, que impiden cortes con las hélices. En Guayas se exige la instalación de un sensor que automáticamente apaga el motor en caso de volcamiento. 

El fuerabordismo es para mí una parte muy importante de mi vida. Gracias a él comparto tiempo de calidad junto a mi padre, haciendo lo que nos gusta

Rubén Guerrero Aspiazu, deportista de Guayas

“Esto lo hacemos por amor a la camiseta, por mantener viva una tradición, porque luego de tanto gasto, incluidos mantenimientos y la logística del personal que nos ayuda en el traslado, no recibimos ningún premio en efectivo. Una medalla o una copa son para nosotros el mejor pago que podemos recibir”, dice Hodo García

Guerrero recuerda que en 2019 tuvo pérdidas materiales, aunque agradece que sus pilotos (Luis Peñafiel y Rubén Guerrero Jr.) hayan salido ilesos de sus accidentes. En el primer caso el bote se hizo pedazos y apenas logramos salvar algo del motor, fácilmente se fueron 8.000 dólares allí. Lo de mi hijo involucró cinco vueltas de campana, que si no es por su traje de protección y el casco, no la estaría contando”, acota. 

El esfuerzo tiene su recompensa cuando ven la alegría que este espectáculo lleva a todas las riberas de Guayas. En: Limonal, El Mate, Laurel, Junquillal, Daule, Salitre, etc. las autoridades han encontrado en el fuerabordismo un excelente complemento para las celebraciones de sus fiestas locales. Las partes se fusionan, aportando con costos y organización, de esta forma reactivan la economía en esos lugares, ya que generan ganancias a los comerciantes que en esas jornadas reciben la visita de cientos de personas amantes del deporte, quienes consumen los productos que ellos ofrecen mientras todos disfrutan en un mundo lleno de vértigo y velocidad.  

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Escenas como estas se vivieron en varios rincones de la provincia antes de la pandemia.  Cortesía

UN HOMENAJE PARA GUAYAQUIL

El 31 de octubre (13:00) se disputará la Hora Náutica, evento con el que el fuerabodismo le rinde homenaje a los 200 años de la independencia de Guayaquil. Los mejores pilotos del país participarán en el circuito comprendido entre el puente de El Velero, hasta el estadio de Barcelona, con un recorrido de tres millas náuticas por vuelta (tres hits). “Es un deporte que nace en esta ciudad. Un espectáculo de primer nivel, gratuito y que tendrá todas las medidas de bioseguridad que se necesitan para garantizar la salud de los asistentes”, dijo Roberto Gilbert, director general de la tradicional.

APOYO

Empresas como laboratorios Julguer, Clínica Guayaquil y Don Café apoyan al deporte, al igual que el Municipio de Guayaquil.