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Diario Expreso Ecuador

Respirar entre los lirios: Van Gogh se convierte en guía para meditar desde casa

El Getty y el Museo Van Gogh recurren a la obra y la historia del pintor para crear espacios de conversación sobre bienestar y mindfulness

Las meditaciones, videos y demás recursos están disponibles en línea de manera gratuita.

Las meditaciones, videos y demás recursos están disponibles en línea de manera gratuita.Cortesía

Mariella Toranzos
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Clásicos del arte, con un giro de bienestar

  • El Getty y el Museo Van Gogh recurren a la obra y la historia de Vincent van Gogh para desarrollar experiencias de meditación y mindfulness que invitan a observar el arte con mayor detenimiento y abrir conversaciones sobre bienestar y salud mental.
  • A través de pódcasts, meditaciones guiadas, yoga y clases de pintura en línea, ambas instituciones trasladan estas propuestas fuera del museo y permiten acceder a ellas desde casa.

Mirar un iris durante unos minutos. Detenerse en el violeta de sus pétalos, imaginar la tierra húmeda bajo las flores y sentir, aunque sea desde el sofá, el sol de Provenza sobre la piel. La propuesta es sencilla: respirar, observar y permitir que una pintura ocupe toda la atención durante un instante.

Esa pausa frente a una obra de arte es precisamente el punto de partida de varias iniciativas que han encontrado en Vincent van Gogh un inesperado compañero para meditar. El Getty, en Los Ángeles, y el Museo Van Gogh, en Ámsterdam, recurren a sus pinturas y a episodios de su vida para proponer ejercicios de mindfulness, bajar el ritmo y mirar con mayor detenimiento, pero también para abrir conversaciones sobre bienestar y salud mental.

La invitación a imaginar el jardín, la tierra húmeda y el sol de Provenza viene, de hecho, de una de las propuestas más recientes. Este año, el Getty lanzó Our Museum Mindfulness Meditation, un video podcast cuyo acrónimo, OMMM, juega con el sonido tradicionalmente asociado a la meditación, propone acercarse a distintas piezas de la colección sin prisas y desde una perspectiva más sensorial.

La primera temporada está compuesta por 12 episodios y mantiene una estructura sencilla: cada entrega comienza con un ejercicio de respiración, continúa con la observación pausada de una obra y termina con una breve práctica de mindfulness.

Respirar entre los lirios

El primer episodio tiene como protagonista a Irises (Lirios), el cuadro que Van Gogh pintó en 1889 poco después de ingresar voluntariamente en el hospital psiquiátrico de Saint-Rémy, en el sur de Francia. La obra muestra un jardín repleto de flores y prescinde de una línea de horizonte que permita tomar distancia.

Ese jardín tuvo un significado particular durante la estancia del artista en el sanatorio, pues durante sus primeras semanas allí no podía abandonar el recinto, y observar la naturaleza le permitía tranquilizarse.

La idea de la serie surgió después de que Zoe Goldman, productora del pódcast, participara en un recorrido de mindfulness por primera vez. Al terminar, contó, se sentía relajada y con la mente despejada. Entonces pensó que aquella experiencia podía trasladarse a un formato que no exigiera estar físicamente dentro del museo. “Queríamos que la gente pudiera vivir esa conexión, incluso a miles de kilómetros”, dijo.

Ahondar en el ‘yo’

Mientras el Getty utiliza Lirios como puerta de entrada para explorar el vínculo entre arte y mindfulness, en Ámsterdam esa relación parte de un lugar distinto: la propia historia de Vincent van Gogh y la manera en que la creación formó parte de su vida.

Durante varios años, el Museo Van Gogh se preguntó cómo abordar la salud mental del artista sin reducir su trayectoria al conocido mito del “genio atormentado”. De esa reflexión surgió Open Up with Vincent, un programa que toma su experiencia como punto de partida para hablar de bienestar y propone distintas formas de hacer una pausa sin necesidad de salir de casa.

Hablar sin etiquetas

Para llevar esa historia al presente, el museo decidió que el programa no se construiría únicamente desde una mirada institucional. Para ello, trabajó con una comunidad de jóvenes que habían atravesado situaciones de vulnerabilidad emocional y les planteó una pregunta sencilla: ¿qué podía hacer un museo por ellos?

Sus respuestas ayudaron a definir el proyecto. Los jóvenes señalaron la necesidad de hablar con naturalidad sobre los momentos en que una persona no se siente bien, recordar la importancia de buscar ayuda, crear espacios seguros para compartir experiencias y, sobre todo, evitar las etiquetas. También propusieron contar sus propias historias y encontrar, cuando fuera posible, puntos de encuentro con la experiencia de Van Gogh.

A partir de esas ideas, el museo desarrolló varias opciones, que incluyen una meditación guiada de siete minutos, sesiones de yoga y clases de pintura en línea.

Para acceder a estas propuestas basta con ingresar a las páginas web del Getty y del Museo Van Gogh, donde las meditaciones, videos y demás recursos están disponibles en línea de manera gratuita.

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