Óscar Corominas presenta un libro que invita a conectar con el corazón
Su metodología parte del autoconocimiento para llevar mayor sentido y coherencia a las decisiones personales y profesionales

Óscar Corominas propone una nueva filosofía de liderazgo ético
Lo que debes saber:
- Corfulness plantea el autoconocimiento como punto de partida para comprender la propia identidad y orientar las decisiones.
- La metodología busca que las personas desarrollen su potencial tanto dentro de una empresa como en su proyecto personal y profesional.
- Plantea que el desarrollo tecnológico y la inteligencia artificial deben avanzar sin dejar de lado los vínculos, los afectos y el sentido de vida.
Es la primera vez que Óscar Corominas visita Ecuador, aunque espera que no sea la última. Llegó para presentar un libro que plantea una filosofía práctica capaz de trasladarse de la vida personal a otros espacios de influencia. Su propuesta parte de una idea central: conectar con el “corazón”, entendido como el lugar donde se reúne la identidad de cada persona.
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El año pasado presentó su libro en Madrid y, desde entonces, ha recorrido distintas ciudades de España; también ha llegado a Latinoamérica. En Colombia ofreció encuentros en universidades y grupos pequeños, mientras que en Argentina impartió un curso de liderazgo orientada a los jóvenes.
“Corfulness lo que hace es conectar con la unidad de vida. Si tú conectas con tu identidad, todos los ámbitos tienen que salir beneficiados por la lógica que encierra el corazón metafísico”, explica Óscar.
En esta visión, conocer y amar mantienen una relación estrecha. “Solamente puedes amar aquello que conoces, eso es evidente, pero solamente puedes conocer verdaderamente aquello que amas”, plantea. Desde ahí surge lo que denomina “la inteligencia del corazón”, una forma de integrar el conocimiento personal con las diferentes dimensiones de la vida.
En Corfulness hay un principio que Corominas relaciona con una reflexión de Aristóteles sobre la ética. Para él, esta idea resulta fundamental: “Así como es cada uno, le aparece el fin”. A partir de ella explica que la forma de pensar e interpretar la realidad está relacionada con cómo se encuentra ese “corazón”.
Para Corominas, esa conexión permite desarrollar una relación distinta con la intuición. “Cuando tú conectas con el corazón, lo que brota es la lógica de la intuición”, afirma. En su planteamiento, el cerebro cumple funciones como analizar y discernir, mientras que el corazón permite “decantar la información y la experiencia”.
Una filosofía medible
El libro plantea una filosofía práctica aplicable a la vida cotidiana. Para llevar esta propuesta al ámbito empresarial, Corominas incorporó una forma de medir su impacto. Durante los últimos cuatro meses ha realizado formaciones en empresas y ha obtenido más de 14.747 métricas longitudinales para evaluar los cambios asociados a los microhábitos que propone.
La metodología busca trasladar ese desarrollo a cuatro ámbitos: la vida familiar, la social, la organizacional o profesional y la interior. “Son cuatro ámbitos donde todos necesitamos ejercer un tipo de desarrollo humano”, señala.
Personal
- Esposo y padre de seis hijos.
- Abogado y humanista.
- Profesor de Derecho en la Universidad Rey Juan Carlos, en Madrid.
- Learning Facilitator en MIT Professional Education, del Massachusetts Institute of Technology.
- Fue secretario del Consejo de Administración de empresas vinculadas al Grupo BBVA.
- Asesor jurídico en la IX Legislatura del Parlamento Europeo.
Preguntas que van más allá
Si el mindfulness enseña a enfocar la atención y la inteligencia emocional a manejar los sentimientos, ¿qué le faltaba a esas herramientas?
El mindfulness es una técnica que busca el bienestar a través de prácticas relacionadas con la mente. Corfulness trata de responder a un anhelo más profundo: el sentido. Es poder ayudarte a que seas una persona más completa, a dar un sentido de identidad y propósito a tu vida. Es ayudarte a que tú redescubras esa gran pregunta del ‘quién soy’.
Por su parte, la inteligencia emocional tiene un principio muy psicológico, y eso está bien. Sin embargo, considero importante diferenciar las emociones de los sentimientos y los afectos. Todo animal tiene emociones, mientras que los sentimientos y los afectos son una condición propiamente del ser humano.
La autoconciencia nos invita a hacernos preguntas más profundas: quién soy y cuál es el sentido de mi vida. Todo esto nos lo planteamos los seres humanos. Un gato no se hace ese tipo de preguntas.
¿Qué papel tiene el liderazgo en la construcción de una cultura empresarial que permita crecer a las personas?
Un empresario no necesita gente que funcione a base de latigazos. En un momento de dificultad, si se va la mitad del equipo, el impacto es enorme. Además, la rotación laboral genera costes extraordinarios, especialmente para los pequeños negocios.
Lo que te interesa es tener personas fidelizadas con el ideario y la cultura de la empresa, dentro de una relación transparente entre ambas partes. Y esa formación tiene que llegar a todos, empezando por quienes están en posiciones de liderazgo.
Una persona pueda crecer dentro de una empresa sin depender de ella. Que tenga las herramientas para conocerse, reconocer su potencial y construir su propio proyecto vital y profesional. Y si se da el caso, que continúe su proyecto por otro camino con autonomía y medios para seguir creciendo.
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¿Cómo debería incorporarse la inteligencia artificial en las empresas sin perder de vista la dimensión humana del trabajo?
Yo no la llamaría inteligencia. Es una capacidad operativa: información procesada mediante algoritmos a partir de una cantidad ingente de datos. Nosotros hemos puesto cualidades humanas a lo que, en realidad, es una máquina.
La inteligencia artificial puede imitar aspectos humanos, pero carece de capacidad para amar. Puede decirte estadísticamente qué podría complacerte, porque eso se puede parametrizar. El problema es que podemos llegar a confundir esa capacidad de respuesta con algo propiamente humano.
Creo que hay una pregunta más profunda: ¿cómo hemos llegado a una situación en la que dejamos de lado el alma? Ahora existe una fascinación, estamos viviendo un momento de eclosión, pero habrá que observar sus consecuencias. Ya estamos viendo preocupación por la soledad y por el impacto que estas tecnologías pueden tener en la salud psicológica y psiquiátrica de las personas.