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¿Infiel, yo?

En caso de relaciones extramaritales, hombres y mujeres marcan muchas diferencias. Desde la forma de hacerlo hasta las razones que los empujan.

Infidelidad
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Las fantasías se venían a la mente de Juan mientras descargaba Tinder en su móvil. En casa, la cuarentena cada vez más larga, había agotado el deseo con su esposa. Él quería arriesgarse, y no precisamente con ella.

“Solo pasaba mirando el celular. Su relación conmigo se enfrió”, cuenta María (nombre protegido). “Y cuando se acabó el confinamiento se fue a vivir a la casa del mejor amigo”. Ahí entra en escena Miguel (¿el ‘alcahueta’?).

Para mala suerte de Juan, su esposa tenía amigas solteras. “Ellas vieron las fotos de él en Tinder. Tenían miedo de contarme y las entiendo. Me pasaron las capturas de pantalla”, cuenta.

“Es un tema de empatía. No se vale callar cuando vemos que un esposo le quiere ser infiel a una amiga”, se une a la conversación Gaby.

Sin embargo, la historia no terminaba ahí. “Después conversé con el amigo y se sinceró. Juan había salido con más o menos cinco chicas que había conocido en la app”.

Fue así que la promesa de hace nueve años en el altar ante sus familiares y amigos, se convirtió en un “hasta que Tinder los separe”. El juicio de divorcio no tardó en llegar y así su relación ahora forma parte de ese número de parejas que no resistió los tiempos de pandemia.

Dicen que lo difícil no es conquistar el corazón de alguien, sino mantener viva la relación. Con ello está de acuerdo la doctora Mariana Bermúdez, psicóloga y terapeuta, quien ante este tipo de casos habla para SEMANA sobre el delicado tema de la infidelidad.

Lo que buscan ellos y ellas

Bermúdez asegura que las estadísticas en este tema han ido modificándose con el paso del tiempo. Hoy en día, explica, se dice que de cada dos hombres, uno es infiel. En el caso de las mujeres, la relación está de tres a dos.

“Ellos lo hacen, en primer lugar, por insatisfacción sexual. A esto le sigue el aburrimiento y, en tercer lugar, no sentirse bien amado. Recordemos que su ‘gasolina’ es la demostración de admiración, aunque sea por cosas tan sencillas como el que haya cambiado un foco”.

En el caso de ellas, explica, el orden cambia. La primera razón es no sentirse amadas. “Ocurre cuando se perciben como un trapo de cocina de su casa. Para la mujer, el oxígeno es que la amen aunque no tenga qué comer, porque ese tema ella sabe cómo resolverlo. Nosotras necesitamos esa reafirmación y no son muchos los hombres que lo hacen”. Le siguen, en ese orden, el aburrimiento e insatisfacción sexual.

Reconoce, eso sí, que hay excepciones. Pero sostiene que, por regla general, la mujer se inclina por una relación extramarital llevada por una necesidad emocional, no porque no tiene nada que hacer. “Suele ocurrir cuando se siente invalidada, porque percibe que su autoestima está en el piso, porque su pareja la ha anulado y encuentra a alguien que, con detalles y palabras sutiles, la hace sentir amada, que tiene valor”.

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“Casado, no gracias”

Del deseo al hecho parece ser el terreno por donde se mueven los posibles infieles. Pero, ¿logran concretar el acto? La respuesta la tiene el sitio de citas para casados Second Love que, mediante una encuesta, devela el misterio: el 90 % de los encuestados asegura no haber llegado a tener una cita desde que se declaró la pandemia y, de los que sí concretaron, el 87 % confesó que se trató de una sola vez.

Conversando con más mujeres, han salido varios puntos de vista sobre este tema. “Solo pensar que voy a destruir una relación me hace decirle al casado ‘no, gracias’”, opina Julieta (33). Lo mismo considera Ximena (26). “Si supiera quién es la novia o esposa de ese hombre, hablaría con ella para que lo sepa”.

Sin embargo hay a quienes esto les resulta indiferente. “No tengo inconveniente en tener una cita, porque no soy yo quien está siendo infiel sino él con su pareja”, dice Laura (29).

En definitiva, estos resultados demuestran que, aunque hubo mucho ruido y pocas nueces, es momento de que las parejas actualicen la forma de reavivar la llama.