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Diario Expreso Ecuador

Cafeterías y bares reinventan las veredas en La Floresta

El uso de mesas en la acera transforma la experiencia urbana en Quito, creando  espacios que conectan la ciudad con sus habitantes

Históricamente, las terrazas y veredas han funcionado como lugares de observación y encuentro.

Históricamente, las terrazas y veredas han funcionado como lugares de observación y encuentro.Leonardo Velasco Palomeque

Mariella Toranzos
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Lo que debes saber

  • En La Floresta, cafeterías y bares han transformado las veredas en extensiones de sus locales
  • La dinámica combina tradición e innovación —como el miske y el café de especialidad— y redefine el uso del espacio público

En La Floresta la vereda ha dejado de ser únicamente un espacio de tránsito peatonal. En varias calles del sector, las aceras se han convertido en extensiones de cafeterías, bares y restaurantes que utilizan el espacio público como parte central de su funcionamiento diario. Las mesas orientadas hacia la calle, las barras abiertas y la interacción constante con el entorno urbano forman parte de una dinámica que se ha consolidado en los últimos años.

Este tipo de uso del espacio urbano no es nuevo en las ciudades. Históricamente, las terrazas han funcionado como lugares de observación y encuentro. Como explica la socióloga Emma Suárez, su presencia es clave en la forma en que las personas habitan la ciudad. “Contrastan el ritmo acelerado de los transeúntes con la quietud de quienes se sientan en ellas. Contraponen la soledad a la que las grandes ciudades nos exponen con el confort de la compañía que la conversación aporta”, señala.

En el barrio capitalino, esta lógica se adapta a formatos contemporáneos que combinan gastronomía, café de especialidad y coctelería. Uno de ellos es Xqueje 01, ubicado en las calles Pontevedra y Francisco Salazar. Ahí se integra cocina, bebidas y una barra abierta hacia la calle, donde la vereda forma parte de la experiencia del local.

Nuestro nombre está inspirado en la fuerza de la naturaleza, en los esquejes, que son porciones y fragmentos que provienen de una planta madre”, indican desde el proyecto. En la práctica, esto se traduce en un espacio donde la relación entre interior y exterior se diluye, y donde la calle se incorpora al recorrido del cliente.

El local también se distingue dentro de la oferta gastronómica de la ciudad por un elemento particular: su carta incorpora gastronomía infusionada con CBD. Entre sus platos figura, por ejemplo, la pizza María Margarita, que incluye salsa pomodoro, queso mozzarella y hojas de cannabis frescas como parte de su preparación.

Entre copas y cafés

Otro de los establecimientos que ha consolidado este tipo de uso del espacio es Nero Café. Su propuesta se centra en el café de especialidad, principalmente en granos producidos en el noroccidente de la capital. “Servimos espressos con typicas lavados, flat white con bourbon de Malacatos, capuccinos con caturra del noroccidente y mucho más”, afirman. El pequeño espacio se ha convertido en un punto de encuentro en la calle Guipúzcoa, donde las mesas se ubican directamente sobre la acera.

Además de su propuesta gastronómica, el establecimiento sostiene que este formato de uso del espacio público para la interacción con los visitantes también responde a una postura sobre la ciudad. Para ello se ampara en una normativa específica de uso del espacio público. Participa de una regulación denominada ‘parquito’, que permite el uso de la vereda para servicio de cafetería. Este modelo ha facilitado la instalación de mesas y actividades directamente en el espacio peatonal.

Café de especialidad y cócteles de autor son algunas de las opciones del menú en estos establecimientos.

Café de especialidad y cócteles de autor son algunas de las opciones del menú en estos establecimientos.Leonardo Velasco Palomeque

En la misma zona, Síncopa Bar introduce una variante nocturna de esta dinámica. El establecimiento se define como “un espacio que celebra lo inesperado y lo esencial, a través de cócteles clásicos, cartografía musical & comida que no se complica”. Su funcionamiento combina coctelería y música en vinilo, con una barra que se extiende hacia la vereda.

El concepto del lugar se centra en la experiencia sonora y social. “En Síncopa ofrecemos experiencias que resalten como un acento sincopado: memorables, auténticas y únicas”, señalan. Entre sus bebidas emblemáticas se encuentran preparaciones como Monkey Shoulder y Hendrick’s Gin.

En estos establecimientos, la calle cumple múltiples funciones al mismo tiempo. Es espacio de tránsito, pero también de permanencia; es vía pública, pero también extensión del servicio. Las mesas ubicadas hacia la acera permiten una relación directa con el entorno urbano, donde el flujo de personas forma parte del paisaje cotidiano.

Los espacios se amparan en una normativa específica de uso del espacio público a través de una regulación denominada ‘parquito’.

Los espacios se amparan en una normativa específica de uso del espacio público a través de una regulación denominada ‘parquito’.Leonardo Velasco Palomeque

De lo ancestral a lo contemporáneo

Ubicado en las calles Lugo y Vizcaya, LaMiske se presenta como la primera ‘miskería’ del Ecuador. El espacio se dedica a la difusión del miske y el chaguarmishki, bebidas derivadas del agave andino que forman parte de la tradición ancestral del país. Su propuesta se enfoca en revalorizar estos productos dentro de un contexto contemporáneo de consumo.

Diego Mora, creador del proyecto -que se originó en la Mitad del Mundo-, explica que el chaguarmishki es una de las bebidas más antiguas de América, utilizada históricamente por comunidades indígenas de la región andina.

El miske, derivado del proceso de destilación de la savia del agave, es presentado como el único destilado ecuatoriano con Denominación de Origen. Su producción parte de una planta que debe alcanzar varios años de maduración antes de ser aprovechada, lo que convierte su elaboración en un proceso de largo plazo y de alto conocimiento técnico.

En LaMiske, el consumo del miske se articula con una narrativa cultural y territorial que va del destilado a la coctelería. Su carta integra bebidas de autor en las que este destilado ocupa un lugar central, como el hot miske margarita de frutos rojos.

Para Mora, integrar este sabor originario con el movimiento de a urbe es otra apuesta por reintegrar el tejido social y destacar la identidad.

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