Actualidad

Resultados previstos e imprevistos

Lo de Bolsonaro en Brasil era crónica de una victoria anunciada. Lo ocurrido es manifestación de una especialidad latinoamericana: votar en contra. Pero es preocupante que entre los votos se cuenten los de quienes se adhieren a algunas de sus más extravagantes provocaciones. Es de esperar que una vez designado primer mandatario, su acción gubernamental recupere los valores que han caracterizado el progresivo desarrollo de la democracia en el gran país del sur.

Aunque con matices diversos, es evidente que la derecha ha puesto bajo su control a algunos de los países más importantes del continente, lo cual presionará al régimen de Maduro, que tiene a gobiernos adversos en Colombia y Brasil, y que sumados a los de Ecuador, Perú, Argentina y Chile, son un gran bloque que podrá garantizar acciones significativas. Pese a la importancia del gigante sudamericano, la vista tiene que dirigirse a Centroamérica. La marcha que avanza por México hacia EE. UU. está impulsada por el hambre, violaciones a los derechos humanos y una serie de factores que sumados se pueden resumir como desesperanza. Pero la enorme migración no parece contener otra amenaza que la de evidenciar realidades que no por negadas han dejado de existir, muchas de ellas agravadas por la corrupción y una larga lista de inseguridades que muchos de los pobladores centroamericanos se sientan como extranjeros en sus propios países. En todo caso, el fenómeno puede tener conflictiva culminación. Ojalá que no. El presidente de EE. UU. se ha caracterizado por lanzar grandes amenazas que luego suaviza. Espero que no falte quien le haga entender que la represión violenta de los migrantes podría colocarlo entre los grandes genocidas de la historia. Por supuesto, nadie está de acuerdo en que se atropellen procedimientos para cruzar la frontera, pero hace rato que la ilegalidad las violenta, sin que aparentemente se realicen esfuerzos para impedirlo. Me refiero al tráfico de drogas, por ejemplo; o a la invasión de corruptos latinoamericanos.

De desear sería un gran esfuerzo continental en la OEA, convocando a un pronunciamiento sobre la situación migratoria, que busque a tiempo las medidas requeridas para evitar la tragedia que anuncio.