La remodelacion de un bus promedia los $ 3.000

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La remodelacion de un bus promedia los $ 3.000

La creación de puertas, instalación de ventoleras y la ampliación del pasillo están entre las principales adecuaciones que se realizan a los buses urbanos, acorde con las exigencias de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM).

La remodelación de un bus promedia los $ 3.000

La creación de puertas, instalación de ventoleras y la ampliación del pasillo están entre las principales adecuaciones que se realizan a los buses urbanos, acorde con las exigencias de la Autoridad de Tránsito Municipal (ATM).

De ello dependerá que puedan seguir operando dentro de Guayaquil, a lo que se sumará un incremento en el valor del pasaje de 25 a 30 centavos.

Hasta finales de julio, los buses deben quedar listos para el censo, que será del 1 al 15 de agosto. Los que aprueben accederán al Registro Único de la Autoridad de Tránsito (RUAT).

Desde mayo hasta la fecha, son 20 unidades las que han ingresado al taller de Daniel Mosquera, ubicado en la 17 entre Gómez Rendón y Cuenca.

Él comentó que la mayoría de los clientes solicitan la colocación de ventoleras y la pintada de la carrocería.

El personal, conformado por 11 trabajadores, se concentraba ayer en la soldadura de piezas y en la masillada para la posterior pintada de un vehículo. La jornada laboral llega a 13 horas.

Otro de los talleres que registra mayor movimiento es el ubicado en las calles Brasil y la 11. Una veintena de personas trabaja en la remodelación de cinco automotores.

La pintada de la carrocería, colocación de asideros, la definición del área para personas con capacidades especiales están entre los servicios más solicitados en el establecimiento.

El pintor Felipe Cazares indicó que la remodelación de la carrocería toma mínimo tres días. Ante el incremento de la clientela, el artesano estuvo obligado a contratar a cinco ayudantes.

Ruth Hinojoza inspeccionó el trabajo que se realizó en su bus, registrado en la línea 65. La instalación de una nueva puerta, la separación de asientos y la colocación de tres ventanales eran algunas de las labores en el automotor.

Hinojoza calcula que alrededor de 2.500 dólares deberá invertir para las adecuaciones que requiere el vehículo, que estará listo en una semana.

Es un alto costo para ella, aunque está consciente de las falencias que ha padecido la transportación pública.

“Hay mucha desorganización. Nos toca colaborar para que el servicio mejore”, opinó.

El tiempo se agota y la preocupación de los transportistas es la escasez en el mercado local de piezas para sus unidades. También se quejan por el abuso en el precio de ciertos accesorios, aprovechando la demanda.

Algunas casas comerciales elevaron hasta un 50 % ciertas piezas, argumentando que se trata de nueva importación.

A los transportistas no les queda otra opción que aceptar los nuevos valores, pues lo importante es pasar la prueba durante el censo.