Si quiere gobernar

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Si quiere gobernar

Si el presidente Moreno quiere poner en ejecución su propio plan de gobierno, debe desprenderse de la pesada herencia que dejó el antecesor. Ella está integrada por la construcción de un entramado institucional que pasó a depender, de manera absoluta y excluyente, del Ejecutivo; por la presencia de personalidades que sirvieron como funcionales instrumentos de manejo y control al servicio de su jefe, y además por una lógica de poder que reconoció como válida solo la voluntad de su detentador. El primer elemento anotado: el aparataje al servicio de los intereses del partidarismo oficialista, en lugar de debilitarse ha cobrado fuerza, y se expresa en una cerrada posición del bloque legislativo de Alianza PAIS que, renunciando al reconocimiento de estipulaciones legales y constitucionales, y despreciando la racionalidad en la interpretación de los hechos de corrupción que se ventilan en esa Función, pone trabas y cierra filas para defender a un vicepresidente que ha perdido hasta los mínimos referentes éticos. Lo que tiene que ver con los nombres del régimen anterior se corrobora observándolos a cada paso, y de la lista de aquellos, el que sobresale sin duda es el de un ex hombre cercano a Correa, ungido representante del Ecuador ante un importante departamento de la OEA. Y en lo que hace a la lógica del poder, le causan a Moreno un gran daño las declaraciones del secretario de Comunicación cuando, ante el pedido de los periodistas de que se reforme a fondo la ley de esa materia, sostiene que hacerlo sería retroceder en una conquista de la “revolución ciudadana”, contradiciendo abiertamente lo que el primer mandatario señalara en su discurso de posesión sobre la libertad de prensa.

No cabe duda que es muy dura la tarea de desbrozar esas rémoras para emprender un efectivo proceso de cambio, y a lo mejor tienen capacidad de presión los compromisos partidarios. Ante esto al presidente solo le queda una alternativa: la que escoja entre someterse a esas exigencias o responder a las demandas de la nación.