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Paradojas universitarias

Mientras se prepara el reglamento de la Ley Orgánica de Educación Superior que entró en vigencia recientemente, para su aprobación por parte de la Presidencia de la República, y se desarrolla la discusión para el cambio de los principales reglamentos que rigen el actuar académico y organizativo de las universidades, ha estallado una fuerte crisis en la Universidad de Guayaquil. Esto último es lamentable para todos, porque se trata de la universidad más grande del país, con un estratégico encargo social y poseedora de una rica historia, digna de reconocimiento y de aprecio.

Los reglamentos en proceso de aprobación deben consolidar el cambio de la LOES actual y no complicarla o hacerla imposible. Si las grandes metas del Gobierno son la calidad y la cobertura, esos objetivos tienen que ser mantenidos en todos los artículos, sin trabas ni oscuridades. Lamentablemente también, en muchos de nuestros burócratas medios se vive todavía la “alucinación colonial”: el prejuicio de que la letra hace la realidad y no la realidad a la letra. De ahí la obsesión por el control. El fracaso de esta alucinación está a la vista.

El mundo actual es diverso. No existen hoy las recetas tipo Revolución Industrial para la educación superior, pese a los nostálgicos de Córdoba. Tanto los jóvenes como las instituciones pertenecen a una cultura de la diversidad que debe ser respetada y fomentada.

Toda la reglamentación por aprobar ayudará a las universidades ecuatorianas a competir en el ámbito internacional. El Reglamento de Régimen Académico es obsoleto en la medida en que por una parte exige cinco o más meses para aprobar una carrera o un programa de posgrado, y por otro concede sin problemas, de forma automática, el registro inmediato de cientos de títulos a universidades extranjeras que han hecho de Ecuador su nicho estratégico, en vista de nuestra velocidad colonial e innata comodidad de mirar para otro lado, cuando conviene.

Que la apertura y diálogo del secretario encargado de Senescyt, presidentes de CES y CACES logren los grandes objetivos señalados.