Un pais en “calma chicha”

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Un pais en “calma chicha”

¿Nos habíamos acostumbrado tanto al escándalo cotidiano que la relativa paz que ahora disfrutamos nos resulta, aunque a ratos placentera, de pronto, al menos inquietante, y por eso la asumimos con incertidumbre?

Complejos son los temas inherentes a la psicología social, tanto o más que los relativos a la psicología individual. Si el pensamiento humano y sus mecanismos siguen siendo, pese a los grandes avances logrados, “terra incognita”, el de la población tomada como conjunto tiene más asuntos por descifrar. Cuando los ciudadanos preguntan, cada vez con mayor frecuencia, ¿cómo ves la situación? y el interrogado responde con un raro gesto de cabeza y manos, inquiriendo a su vez: ¿y tú, cómo la ves?, se visibiliza con claridad el desconcierto.

En efecto, ¿será que la situación económica no era tan mala como la habían pintado y por ello el presidente Moreno no tiene nada importante qué explicar o dar a conocer al respecto, dado que todo marcha sobre ruedas?

O por el contrario, ¿es tan mala la situación por él heredada, que el presidente se está tomando su tiempo para preparar el terreno de manera tal que la no deseada noticia de la magnitud de la crisis duela menos, intentando atenuar su impacto negativo con el anuncio simultáneo de las medidas a tomar para intentar paliarla?

Amanecerá y veremos, dicen los montuvios.

Mientras tanto, igual que cuando el mar está en calma después de la tormenta, pocos son los que se motivan a invertir, a arriesgar, y eso frena una economía que hasta hace poco se consideraba en recesión.

¿Bastarán los diálogos como intención del Gobierno o se requiere de inmediato aplicar lo convenido en esas conversaciones para hacer que la nave del Estado vuelva a navegar sin riesgos?

¡Ahora ya no se depende de los vientos para impulsarla!

¿O será que al contrario de las calmas chichas que vienen después de la tormenta, intentar avanzar otra vez, en está ocasión poniendo la corrupción bajo control, puede desatar otra temida tormenta?

Mano firme y decisión requiere quien conduce.