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De ‘guayacan’, no ‘palo de balsa’

Conversaba el otro día con un amigo sobre nuestros padres y abuelos y llegamos a la conclusión de que las generaciones anteriores estaban hechas con “genuino y auténtico guayacán, no con palo de balsa”, como acostumbraban decir nuestros mayores.

Ambos, que pasamos de los 50, estamos muy conscientes de que a nuestra edad no gozamos de la misma salud, ni física ni anímica, que tenían nuestros antepasados. El acelerado ritmo de vida actual nos obliga a comer muchísimos alimentos procesados. Es hora de volver los ojos a la naturaleza, ante el espeluznante incremento de todo tipo de cánceres y enfermedades relacionadas directamente con nuestra alimentación.

Juan Valencia