La zona. Con 60.000 habitantes, no cuenta con una vía alterna ni suficientes pasos peatonales; tampoco sitios idóneos para entretenerse.

“La via a la costa necesita explotar el turismo sostenible”

Urbanistas y arquitectos residentes proponen construir un muelle y senderos ecológicos. Además, agregar opciones de cruzar la arteria y mejorar la ciclovía.

Los problemas que aquejan al sector de vía a la costa son múltiples y aún no encuentran solución. Entre otras cosas, residentes y expertos han cuestionado reiteradamente que en esta zona, de 60.000 habitantes, el tráfico sea cada vez más complejo y no exista una vía alterna ni suficientes pasos peatonales; tampoco sitios idóneos para entretenerse, aun cuando tienen como entorno al bosque del cerro y al mangle.

“Vía a la costa tiene un potencial no explotado de turismo sostenible y deportivo. ¿Cuántos residentes, por ejemplo, hacen caminatas al interior de la zona protegida? Siempre se ha dicho que en Guayaquil no hay nada qué hacer... Pues esta es una opción importante”, piensa el residente y arquitecto Luis Alfonso Saltos.

Para el especialista en Planificación Urbana, que considera inconcebible que un sector en pleno desarrollo como este, “no cuente ni siquiera con vías secundarias”, las autoridades deberían gestionar proyectos conjuntos con los residentes y las cooperativas de transporte, para darle vida a los sitios.

“En el bosque se podrían realizar caminatas, pero por senderos que tendrían que ser delineados para aprovechar mejor los paseos”. ¿Dónde está el Ministerio de Ambiente? ¿Qué está haciendo el Ministerio de Turismo y el mismo Municipio para generar estas situaciones? pregunta.

Con respecto al mangle, que colinda con las ciudadelas del lado sur de la vía, sugiere que el Cabildo construya un puerto municipal que permita desarrollar actividades turísticas.

“No entiendo por qué nadie propone rescatar esa tradición de tener muelles. Si aquí tanto se habla de los ríos y los esteros, y de su importancia para la ciudad, entonces por qué no los reactivan”. En ellos, sentencia, se puede hacer canotaje, remo o ‘paddle surf’.

“Agustina Merchán, quien habita en la ciudadela Los Ángeles, piensa igual. “Guayaquil debe aprovechar que tiene esta franja, como es la vía a la costa, que es tan rica en recursos naturales. Se podría promocionar el avistamiento de aves. Hay tanto que no conocemos, que está desaprovechado”, matiza.

A su criterio, una de las medidas indispensables para hacer del lugar un sitio más amigable, radica en mejorar la vialidad.

“En los 17 kilómetros que se han desarrollado, apenas hay tres pasos peatonales. Si hay tráfico aquí es porque hasta para ir a la plaza comercial de al frente, tengo que llevar el carro. Aquí no hay cabida para las bicicletas (la ciclovía está de un solo lado de la carretera), menos aún para el peatón. Todo está mal diseñado”, opina.

El también residente y arquitecto, Galo Plúa -quien coincide en la necesidad de que se construyan miradores en el bosque o hasta un parque ecológico que no ponga en riesgo ni la flora ni la fauna del área-, hace un llamado a que se construyan más pasos peatonales o que al menos se facilite el desplazamiento mediante cruces peatonales señalizados. Para ello, asegura, el área deberá estar iluminada.

Plúa, también máster en ingeniería civil, es corredor y dice que al menos dos veces se ha salvado de ser atropellado.

Él sale a correr a las 05:00, se coloca una franja de luz en el brazo para que lo distingan, y aún así, en la ciclovía, los conductores no logran verlo. “Aquí no piensan en el peatón como deberían”, reflexiona.

La máster en espacio público, Sofía Bastidas, quien tiene la oficina de su empresa constructora en la vía a la costa, coincide con él. “El problema más grande aquí y el que, de solucionarlo, cambiaría completamente el rostro de la avenida, radica en las aceras. Son muy pequeñas, además de que no hay ningún tipo de sombra para el peatón. Faltan árboles en las veredas”, precisa.

Para la experta (y en ello coincide con Saltos), si bien se puede modificar su tamaño, lo ideal sería crear políticas públicas que “prioricen siempre al ser más vulnerable, que en este caso es el peatón”.

“Esta vía es súper rápida, es durísima de cruzar. Incluso se podría suprimir un carril de la vía para destinárselo a los caminante”. ¿Pero qué pasará con el tráfico? Para generar fluidez, agrega, se deberá mejorar el servicio de transporte público.

Esto, coinciden los expertos, y teniendo en cuenta otras obras, como la colocación de paradas de buses, que todavía resultan escasas, ayudará a que los residentes se apropien de su entorno y se sientan más cómodos.

“Todo esto generará identidad”, sostiene Plúa, al hacer énfasis en que el parterre central, que divide a la arteria y está repleto de árboles, podría arquitectónicamente ser más bonito.

Detalla que en el sitio, cuya cuneta está abandonada y en época de lluvia se inunda, podrían sembrarse plantas rastreras y medianas de todo color.

A su juicio, esta obra sería un complemento de los cruces o pasos peatonales. “Además de que visualmente la pista tendría otra cara. Sería maravillosa”, añade.

Saltos, basado en el hecho de que vía a la costa tiene sus particularidades y es ya considerada “una centralidad urbana”, sostiene que el Municipio debe crear un plan macro especializado solo para la zona e integrado a la ciudad. Y para ello, el Municipio debe escuchar más a los representantes de la Federación de Urbanizaciones de vía a la costa.

“Es la gente lo que sabe realmente lo que aquí pasa y cómo mejorar. Si la entidad no permite que nuestros representantes participen en la creación o modificación de las políticas públicas que en torno al tema se tomen, entonces ninguna molestia será solucionada...”.

Respecto a las canteras, residentes como Amelia Tapia, de Belo Horizonte, sostienen que deben de salir, pero de forma progresiva. “Entiendo que son negocios, que no pueden hacerlo de la noche a la mañana. Pero, por el tiempo que estén, deberán trabajar por la remediación del medio ambiente”.

Saltos concuerda y acota que los dueños de esas compañías podrían aportar en proyectos verdes o que proporcionen la seguridad que requiere el peatón.

Obra

La necesidad de otra vía

Para Plúa, quien fue presidente de la urbanización Arcadia por cuatro años, es necesario que las autoridades -la Alcaldía o el Ministerio de Transporte y Obras Públicas, que tiene la concesión de la vía- se replanteen ya la idea de construir una vía de acceso alterna. Como lo ha publicado en varios reportajes EXPRESO, que la zona tenga apenas una sola vía traería consigo una serie de inconvenientes en el caso de una emergencia.

Plúa asegura que existe un trazado para conectar un tramo de la Perimetral con Chongón, atravesando las invasiones, entre ellas Monte Sinaí. Algo que considera favorable, sobre todo porque en ella podrían desplazarse sobre todo los tráileres, buses y camiones que circulan por la arteria; aunque no todos concuerdan.

“Hay quienes tienen algo de temor por la inseguridad que en esas zonas (invasiones) se registra. Sin embargo, considero que si se la desarrolla bien, habrán cambios favorables: más comercio, más vida en esas zonas”, piensa, haciendo hincapié en que además aquella vía alterna, podría ser levantada mediante un túnel”. Las opciones son diversas.