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“Ser amables, no adulones”

En una versión guayaquileña del Evangelio, Cristo nos diría en Mateo 5:24 que, antes de ir a la iglesia con cara de yo no fui (unos con el rosario en la mano y otros con la Biblia en la axila izquierda), primero arreglemos el problema que tengamos con alguien y luego vayamos a misa o al culto con la conciencia tranquila. Debemos ser amables y amistosos no sólo en los servicios religiosos, para guardar las apariencias, sino en la vida diaria, (no lambones- Salmo 12:2); la amabilidad del verdadero amor cristiano vale más que los argumentos y ritos religiosos; el mismo Jesús tuvo una actitud amigable (no condenatoria) hacia los pecadores.

Miguel Ulloa Paredes