Un gesto ejemplar

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Un gesto ejemplar

María Leonor Jiménez es una jurista de importante trayectoria. Fue la primera mujer que ejerció el cargo de intendente general de Policía y presidió la Corte de Justicia hasta que ese gobierno perverso de la década pasada la destituyó sin ninguna razón valedera.

Ella demandó por el abusivo comportamiento de quien tenía la mano metida en la justicia y al cabo de varios años, siete al parecer, una judicatura independiente le ha dado la razón, disponiendo su restitución al cargo de jueza y además ordenando que se le paguen los sueldos que dejó de percibir por su arbitraria e injusta destitución, así como sus beneficios sociales durante el mismo tiempo.

¿Cuál ha sido la reacción de la doctora Jiménez? Ha renunciado a todos los beneficios económicos a los que tenía pleno derecho, diciendo que su retorno al cargo de jueza es un acto de justicia que servirá de manera ejemplar para legítimo orgullo de sus hijos.

Los derechos económicos a los que renuncia deben alcanzar una suma importante y la doctora Jiménez no es rica, pero ha demostrado que es una mujer excepcional porque un gesto así no se ha producido antes o por lo menos no ha sido frecuente.

Mientras la generalidad de los funcionarios públicos de la nefasta década ocuparon funciones en el Estado para obtener beneficios personales, ella lo ha hecho para servir altos ideales de moral y de ética.

Su ejemplar conducta debe servir para que se reencuentre el verdadero camino de la honestidad, tan venida a menos en el sector público durante el correísmo y tan poco reconocida en una época en que la delincuencia organizada dentro del Gobierno ha cometido los mayores desafueros con robos y negociados, y hasta con delitos atentatorios contra la libertad y las normas fundamentales en que se basan los derechos humanos, como secuestros y asesinatos perpetrados por altos dignatarios del Estado.

De hoy para adelante el nombre de Leonor Jiménez servirá de ejemplo magnífico para el desenvolvimiento de los funcionarios públicos porque su actitud ha sido verdaderamente fuera de lo común y marcará el camino de la integridad que debe ser la norma en el desempeño de funciones del Estado.