Fieles principios

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Fieles principios

Mantener los principios probablemente sintetiza el mandamiento fundamental de la integridad ética de la persona individual o colectiva, y entre estas con mayor razón el Estado. Y uno de esos principios fundamentales, de tradición latinoamericana, ha sido el de no intervención en los asuntos de otros Estados, salvo el caso de violación a los derechos humanos que por tratarse de derechos primarios o básicos, son siempre de excepción y la denuncia y reclamo contra sus transgresiones un imperativo moral de la ciudadanía.

Ecuador ha sido siempre especialmente respetuoso del principio de no intervención en los asuntos de los demás Estados, como lo ha reiterado hace poco tanto la vicepresidenta de la República, Alejandra Vicuña, como la canciller María Fernanda Espinosa, respecto de la Cumbre de Países Latinoamericanos que debe tener lugar en Lima del 10 al 14 de abril. De allí que sorprenda un poco el reporte que trae un diario local sobre la reunión habida el martes en el Palacio de Gobierno entre el presidente Lenín Moreno y el subsecretario de Estado norteamericano, Tom Shannon, en la que entre otros asuntos habrían abordado la situación venezolana, asegurando Shannon, según reporta el diario, que “Ecuador tendrá un papel importante en los próximos pasos que debamos tomar en la OEA sobre Venezuela”, tanto más que Francisco Carrión, embajador de Ecuador en EE. UU., habría dicho que el país mira “con enorme preocupación” la situación de Venezuela.

Para que no haya lugar a ningún equívoco, cabe reiterar que la posición de Ecuador es la misma que ha venido manteniendo siempre como principio de política internacional y bolivariana, esto es la no intervención en los asuntos internos de los demás estados, de modo que cualquier situación de conflicto que pueda afrontar la hermana república de Venezuela debe resolverla internamente, a través del diálogo, de forma pacífica y sin ninguna injerencia extranjera. Aunque las palabras desaprensivas del presidente Trump hagan el resto para elucubrar aun con lo impensable.

Sin embargo, si de algo tienen que servir los principios, en cualquier circunstancia, es invocarlos creyendo firmemente en ellos. Sin dudas ni excusa alguna.