Panorama. Cerca de cinco hectáreas del entorno del canal de Las Esclusas serán destinadas para zona recreativa, áreas verdes y de caminerías. Es parte del conjunto turístico.

Las Esclusas, futuro polo del turismo

Rehabilitar Las Esclusas es parte de un proyecto que incluye un instituto tecnológico, la construcción del puente Sur y una carretera. Una inversión de $ 1.200 millones.

Hay sectores donde las urbes llegan a un punto de no retorno. Son sitios de inflexión en los que el paisaje urbano se transforma en rural. Eso ocurre al pie de la casa de Sabino Macías Díaz, uno de los vecinos de la cooperativa Lorenzo Tous, el barrio que se ubica al final del camino.

Es el sureste de Guayaquil. A pocos metros de ahí, el estero Cobina le estableció un límite al crecimiento urbano. La avenida Raúl Clemente Huerta se transforma en una trocha polvorienta en verano, un verdadero lodazal en invierno. Un camino que lleva a una zona parcelada por enormes piscinas camaroneras.

La Lorenzo Tous es parte de un puñado de cooperativas que en el referente urbano solo se conoce como Las Esclusas, por nombrar a una parte del Guasmo Sur. En algún momento, hasta a la avenida principal del sector era identificada con ese nombre. “Ahora es la Raúl Clemente”, dice María Cevallos, vecina de Macías.

Pero Las Esclusas no es un barrio, tampoco una calle. A pocos metros de las ocho manzanas que conforman la Lorenzo Tous, existe un mecanismo de compuertas que permite que las aguas del río Guayas se comuniquen con el estero Salado. Entre ambos existe una diferencia del nivel de agua de 2 a 3 metros.

“Esto es como un pequeño Canal de Panamá”, dice Guido Ferretti Trujillo, gerente de la Autoridad Portuaria de Guayaquil, institución que desde que se construyó esta obra, en los confines de la ciudad, en 1962, ha estado a cargo de su administración y manejo.

El recinto está compuesto por un canal de 150 metros de largo por 35 metros de ancho con enormes compuertas en sus extremos que permiten aumentar o disminuir el nivel del agua para que los barcos pasen de un tramo a otro.

Un complejo que dejó de funcionar el 2010. “Se rellenó un camino que se hizo en la administración anterior, lo cual provocó que se seque el canal y que se sedimente completamente el tramo que da hacia afuera de Las Esclusas”, dice Ferretti.

Un panorama que generó preocupación. Muchas veces en los diarios -también lo hizo EXPRESO- se publicaron opiniones y reportajes en los que se pedía reactivar Las Esclusas.

“Es una obra importante. Históricamente Guayaquil ha sido una ciudad portuaria. Permitió el paso de embarcaciones del río hacia el puerto”, agrega Farretti.

La recuperación de Las Esclusas es parte del plan de desarrollo portuario de Guayaquil que el Gobierno actual anunció su ejecución en octubre pasado. Un proceso que inició con la firma de un acuerdo tripartito entre el Municipio de Guayaquil, Autoridad Portuaria de Guayaquil y la Empresa de Agua Potable (Emapag) para la rehabilitación del canal de Las Esclusas y el puente del estero Cobina.

Un programa que implica recuperar las compuertas y dragar el estero Cobina, tal como lo señaló en su momento el alcalde Jaime Nebot, quien destacó que con la rehabilitación de Las Esclusas se facilitará el tránsito hacia el centro de la ciudad de embarcaciones de fondo plano cargados con los turistas que arriban a la ciudad en los cruceros.

Paralelamente, el área que bordea Las Esclusas se volverá un nuevo imán turístico para la ciudad. En el diseño arquitectónico del proyecto que elaboró un grupo de técnicos de la Universidad Católica de Guayaquil, y que será ejecutado por la empresa pública Astilleros Navales Ecuatorianos (Astinave), se dotó al entorno del canal con un área recreativa. Habrá terrazas, áreas verdes, miradores y dos faros.

“Si esto de reabrir Las Esclusas es verdad, será un gran aporte para la zona”, dice Magaly Jiménez Ramírez, quien reside en la cooperativa Miramar, aledaña a Las Esclusas, e impulsa entre sus vecinos el mejoramiento de calles y parques. “Esto era zona muerta. Solo veíamos pasar trabajadores a las camaroneras. Ahora esperaremos a turistas. Antes del otro lado del estero Cobina era una zona muy atractivo, con áreas para bañistas y paseos familiares”.

Se reactiva el canal e incentiva el turismo

En los últimos años la ciudad se ha proyectado como destino de cruceros. Solo en enero pasado cuatro embarcaciones, con 2.489 pasajeros acoderaron en el puerto de Guayaquil.

En un futuro inmediato, este tipo de viajeros podrán ser trasladados en pequeñas embarcaciones desde sus barcos hasta el centro de la ciudad. El área donde está toda la zona de restaurantes, donde consumirán y gastarán, “activando la economía”, como dijo hace poco el alcalde Jaime Nebot.

Las Esclusas permitirán que para ir del río al estero, le tome apenas 30 minutos, el tiempo que se toma el canal para equiparar el nivel del agua entre el Guayas y el Salado.

Actualmente, para cumplir este trayecto se requiere de viajes de hasta cuatro horas y avanzar hasta Posorja.

No todo el complejo debe ser reemplazado

“No sirven las compuertas, tampoco las máquinas que las mueven. Hay una enorme sedimentación del tramo que da hacia el río”, asegura Pedro García, uno de los miembros del equipo de especialistas de la Universidad Católica de Santiago de Guayaquil que ejecutó los estudios para la rehabilitación de Las Esclusas.

En su momento, el alcalde Jaime Nebot describió el estado actual del complejo portuario: “Lo que hicieron es un delito ambiental: metieron cascajo, óiganme bien, ¡cascajo! en el estero Cobina, lo cortaron con cascajo para el paso de camiones, y todo lo demás, y dejaron podrir el sistema de esclusas”.

Sobre el proceso de rehabilitación, José Palacios, quien coordinó el estudio y la elaboración del proyecto de ingeniería y arquitectónico, dice que hay elementos mecánicos que serán utilizados, al igual que la parte de concreto.

Las compuertas y los motores, así como el sistema eléctrico serán totalmente renovados. “Las partes de las máquinas salen el 70 %. El sistema eléctrico 100 %”, agrega Pedro García.

El puente que cruza el estero Cobina y está ensamblado en un ala de compuertas y que también es abatible recibirá un reforzamiento.

Del otro lado del estero Cobina existe una isla, tiene un poquito más de las dimensiones del área urbana de Guayaquil: 353,59 km². De ese lado se han desarrollado grandes complejos de piscinas camaroneras y a pocos metros de Las Esclusas, el Municipio ocupa 24 hectáreas para desarrollar ahí una planta de tratamiento de aguas residuales Las Esclusas, que beneficiará a más de un millón de habitantes de 13 parroquias urbanas de Guayaquil.

En los alrededores del complejo portuario, también del lado de la isla, se construyó una subestación eléctrica que está en funcionamiento.