Elecciones chilenas: la nueva clase media

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Elecciones chilenas: la nueva clase media

Lo dijo hace ya casi veinte años, el provocativo historiador chileno Alfredo Jocelyn-Holt Letelier, al realizar el balance de su país que dejaba el siglo XX e ingresaba, con toda la carga de su reciente pasado dramático, al nuevo: “En realidad, hemos sido, somos, y podemos llegar aún a ser. Seamos, entonces, lo que históricamente nos corresponde. Volvamos a ser auténticamente optimistas. Seamos realistas, soñemos lo imposible, seamos moderados”.

Si hay alguna elección sin sorpresas en la historia democrática chilena a partir de la Concertación es la que se celebrará el próximo domingo 19 de noviembre, posterior a la redacción de este artículo y que será leído después de efectuada. Para todos es claro que el ganador de las mismas a nivel presidencial es el candidato de “ChileVamos”, el expresidente Sebastián Piñera. El dilema, no el más importante por cierto, es si gana en primera o tiene que recibir la confirmación en diciembre. Casi igual certidumbre para la Cámara de diputados donde ChileVamos quedará muy cerca de una mayoría simple. Algo similar puede suceder con el Senado. Si ello ocurre, los resultados electorales, como escribía Tomás Fuentes, en “La Tercera” de Santiago, serán históricos para la centroderecha, los mejores desde 1988.

Piñera ha tenido el mérito de consolidar ese bloque de centroderecha, a distancia del radicalismo militante de derecha de José Antonio Kast y con el viento liberal aportado por sus asesores, Roberto Ampuero y Mauricio Rojas. Piñera igual que Macri niega ser de derecha: esta posición ideológica tiene como destinatario a la nueva clase media que se ha conformado en estos países y que siente profunda desconfianza frente a los consuelos típicos de los estatismos paternalistas. Fue el caso del fracaso de una de las principales banderas de batalla del gobierno de Bachelet, la gratuidad en la educación, que no produjo la adhesión esperada. “...Más que regalos, los chilenos anhelan libertad para decidir”.

Después de dos décadas, el balance de Jocelyn-Holt se cumple: realista y moderado, Chile va.