TIA
Experiencia. Uno de los locales de TÍA que participa en el programa la Hora silenciosa.Cortesía

La inclusión, del discurso a la práctica

Disponer de un horario para que las personas con autismo puedan comprar o tener un restaurante con meseros no videntes: el otro nivel de una responsabilidad social

Atender un mercado con visión social no siempre va a generar un rédito, lo más importante es motivar una verdadera inclusión que sume para tener una sociedad más justa. Este es el pensar de algunas empresas, que al cambiar del discurso a la práctica, buscan trascender y desempeñar una labor más humana.

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Las marcas compiten dando recetas de cocina económicas

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Las condiciones externas que suelen afectar mayormente a las personas con Trastorno del Espectro Autista son la aglomeración de gente, la excesiva luz y los ruidos fuertes. Por esta razón, la cadena de supermercados TÍA creó una campaña social llamada la Hora Silenciosa (La Atarazana, Esteros, de martes a jueves, de 16:00 a 17:00) que crea un mejor entorno para este tipo de consumidores.

Para que la compra sea una experiencia agradable para este grupo, en los locales reducen la iluminación al 50 %, se minimizan los ruidos: no usan el micrófono interno, bajan el volumen de las cajas y evitan los sonidos que puede generar el perchado. “Nuestro objetivo es que todas las personas se sientan bienvenidas, cómodas y seguras en nuestras tiendas. Esta iniciativa está alineada al Objetivo de Desarrollo Sostenible 10, que consiste en la Reducción de las desigualdades, por lo que proyectamos ir incluyendo (esta práctica) progresivamente a más locales e ir sumando otras iniciativas que promuevan la inclusión para inspirar a más actores sociales”, explicó Isabel Correa, jefa de Asuntos Corporativos y Sostenibilidad de TÍA.

LA CUEVA RESTAURANTE
Restaurante. En Quito, la entrada a La Cueva, en el interior, hay ausencia total de luz, los meseros son no videntes.ANGELO CHAMBA

“El que exista un lugar con menos ruido para comprar también nos puede beneficiar a los no videntes, en mi caso el ruido extremo me desubica. Lo único que faltaría agregar son elementos que nos ayuden a ubicar los productos, existen aplicaciones que ayudan, pero si no llega el internet se nos hace difícil hacer las compras”, indicó a Diario EXPRESO Miguel Alvarado, persona con discapacidad visual, quien aplaude este tipo de iniciativas. “Necesitamos hacer todas nuestras tareas, tal como lo hacen todas las personas”, dijo.

Esa conciencia de falta de equidad social es lo que ha llevado a que más de 1.000 colaboradores de diferentes empresas y bancos a aprender un curso básico de lenguaje de señas. O a invertir en infraestructura y ambientes especializados.

Una propuesta es la del restaurante La Cueva, de Quito. “El lugar está bajo nueve metros, hay ausencia absoluta de luz y esto permite que los videntes (que llegan a comer) se pongan en los zapatos de los no videntes, porque para tener una sociedad con más justicia falta eso: entender las limitantes y sentimientos de los demás”, manifestó Rafael Wild, propietario del negocio gastronómico.

DiscapacidadDe acuerdo a las cifras del INEC, en Ecuador hay cerca de 500.000 personas que presentan algún tipo de discapacidad. De ellas, un 11,60 % tienen discapacidad visual.

La particularidad que tiene el restaurante es que los meseros son personas no videntes que, durante la experiencia gastronómica, ayudan a los clientes videntes a movilizarse en el interior de La Cueva. “Allí hay personas que nos cuentan que por primera vez han logrado percibir el olor de una gaseosa y es que los otros sentidos se agudizan cuando no se puede ver”, indicó Gabriel Bolaños, mesero de La Cueva.

El restaurante cerró por más de dos años por la pandemia, pero reabrió el pasado octubre. En esta nueva etapa, la propuesta gastronómica es de cuatro tiempos, sin indicar previamente qué es el platillo, para identificar qué alimento es a partir del olor y del sabor. “Antes, los meseros teníamos que memorizar los pedidos entre 20 opciones, ahora es más fácil con menú determinado. Es que también hemos crecido, antes el espacio que teníamos era para 20 personas y ahora es para 32”, indicó Bolaños.

La iniciativa no es nueva, resaltó Wild, pero se embarca en una tendencia regional e incluso mundial ligada a los Objetivos de Desarrollo Sostenible que está permitiendo que más empresas lleven su responsabilidad a otro nivel. “En Suiza hay un restaurante similar que se llama La Vaca Ciega, la diferencia es que es en una casa y no en una cueva, como es aquí en Quito”, destacó Wild.

La experiencia es única, comer en tinieblas donde por lo general se lo hace con la mano porque es difícil manejar los cubiertos sin ver. Allí nadie puede moverse sin llamar a un mesero para que lo ayude, incluso para ir al baño, solo en este lugar la luz es como un oasis”. Wild también relató que en Argentina existe un teatro a oscuras, allí los sentidos se afinan para escuchar al sonido actuando.

GoalballEl goalball es un deporte paralímpico creado para personas con discapacidad visual, en el juego se usa una pelota con cascabeles.

A esta práctica también se han sumado algunas marcas, como Rexona que, creyente de que la práctica deportiva debe ser para todos sin importar las barreras, realizó recientemente junto a la Federación Ecuatoriana de Deportes para Personas con Discapacidad Visual (Fedediv) la copa Sin Límites. “Nos hemos juntado con la Fedediv porque compartimos la filosofía de inspirar a los demás para que se puedan mover. La idea es que no nos limitemos a decir cosas como marca, sino que también actuemos y la copa Sin Límite fue una excelente forma de dar un mensaje de empatía y verdadera inclusión en la sociedad”, explicó Roberto Armendáriz, gerente de desarrollo de marca de cuidado personal de Rexona.

El goalball es un deporte paralímpico creado para personas con discapacidad visual. En el partido participaron Segundo Castillo y Patricio Urrutia, exjugadores de la selección de fútbol de Ecuador, quienes jugaron con los ojos vendados. Al final del encuentro coincidieron en que a pesar de su experiencia en el campo de juego, no les fue fácil practicar fútbol sin ver. Fue una experiencia con la que no solo se disfrutó, sino en la que se actuó con empatía.

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Partido.- Personas videntes se taparon los ojos para jugar con no videntes la Copa Sin Límite de Rexona.Cortesía

  • Hacia una economía de colores

Son varios los frentes en que las empresas están trabajando para reducir las desigualdades. Han pasado siete años desde que se establecieron una serie de objetivos globales para erradicar la pobreza y proteger el planeta a través de una agenda de los Objetivos de Desarrollo Sostenibles. De esta forma, la mirada hacia los negocios ha evolucionado y, con ello, la economía se ha configurado en colores a fin de modificar los modelos de consumo lineales, agrupando los procesos productivos a elementos comunes que se asocian a uno o varios sectores, explicó a Diario EXPRESO María Isabel Parra, gerente de +Conectiva y experta en encadenamientos productivos sostenibles.

El color verde es cuando la acción se centra en la protección de los ecosistemas. El plateado es cuando los adultos mayores se convierten en el motor económico. Por ejemplo hay empresas que están contratando a personas de más de 60 años de edad para aprovechar su experiencia.

El violeta es para impulsar las actividades que promueven la equidad de género, por ejemplo facilitar más financiamiento a las mujeres para que emprendan. Hay más colores que analizar, pero explicar cada uno demandaría más espacio. “El objetivo del modelo económico, a partir de los colores y del ODS, busca priorizar el bienestar humano y la disminución de las desigualdades”, dijo Parra.

Lo que ahora se empieza a cosechar es el trabajo que se viene haciendo en empresas y bancos y esto es solo el inicio, porque hay un enfoque empresarial diferente, donde todo gira alrededor del bienestar social.