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Despacito...

Poquito a poco comienzan a pasar las cosas. La semana pasada hubo dos excelentes noticias: por fin, después de tantos años echándole tierra al crimen del general Gabela, la presión de Patricia Ochoa -incansable luchadora, ejemplo de lealtad y amor conyugal- logró que salieran a la luz los nombres de los involucrados en el asesinato de su esposo. ¡Vaya nómina de angelitos! Por primera vez se ve algunos “peces gordos”. Por lo menos al más gordo de todos. Le siguen en importancia, doña Mafer, que -de la “ONUs”- pudiera estar yendo a acompañar al solitario George en su próxima huelga de hambre, cuando no le lleven pizza los domingos. También, el inefable corchito, don Viny, el tío Galito (¡por fin!), doña ‘lady’ y el compadre lindo. Toda una constelación de estrellas. Como dice el profesor Hoax, no es un informe, sino una lista de próximos presos. La pregunta es: ¿brillará la justicia esta vez? ¿Irán a parar al bote si son culpables? Tengo mis dudas. Bueno, esperemos que a nadie se le ocurra ponerles grilletes electrónicos desechables, para que después salgan con el cuento de... ¿por qué no estamos en las páginas amarillas?

La otra noticia “pepa” fue la destitución de la visitadora. De todos los disparates escuchados durante este decenio, quizás el más ridículo de todos es la “visita humanitaria”. ¿Quién puede creer semejante adefesio? -Aquí estoy porque se me ha conmovido el corazón al verte en el juzgado, tan triste por tener que declarar contra nuestro arcángel Rafael. Así que he decidido acercarme a consolarte. Y de paso ofrecerte un billetito para que “humanitariamente” cambies tu declaración. Es que, de los 36.000 PPL (¡nombre para ridículo!) que existen en el país, precisamente tú, quien tenía que declarar contra nuestro amado líder belga, conmovió mi generoso corazón visitador”. ¡Ni Corín Tellado, por Dios!

Lamentablemente, las buenas noticias no vienen solas. Y la mala -muy mala-, que además pasó desapercibida, es que el nuevo fiscal del caso Froilán Jiménez excluyó a Mameluco de la investigación. Feo, muy feo. Solo queda acudir a la Corte Penal de La Haya. ¡Pero ya!