Deshagase de los traidores

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Deshagase de los traidores

La fuga de Fernando Alvarado, ex Secretario de Comunicación, pone en mal predicamento al Ecuador desde varios puntos de vista. No es la fuga por sí sola la que indigna a la conciencia nacional. Es la forma en que la llevó a cabo el procesado por peculado, quien tenía un grillete electrónico como “medida cautelar” a la prisión preventiva que “dizque” sirve para que esté vigilado permanentemente. Él lo superó y se burló de la justicia. Y como si esto no fuera suficiente, al evadirse dejó una nota en la que se despide demostrando de esta manera que su fuga es una hazaña digna de mejor suerte. Pero más grave aún es que esta fuga, que tiene entornos cinematográficos, no pudo haberse llevado a cabo sin la ayuda directa de funcionarios del régimen que preside Lenín Moreno, pertenecientes a ministerios como el de Justicia, del Interior, Policía Nacional, entre otros. No hay otra explicación lógica. El propio presidente así lo dice cuando afirma que van a dar con los “culpables de la traición”.

El país viene exigiéndole a Moreno, con el derecho que le asiste, que se deshaga de todos los correístas que tiene en su gobierno porque es inconcebible que pueda ejercer el poder en medio de traidores. Causa risa y a la vez fastidio que se diga muy suelto de lengua que hay “morenistas” y “correístas” en el gobierno. Se supone que los morenistas deben estar junto a Moreno y los otros junto al de Bélgica. Pero la verdad es otra. Unos y otros se unen, sin pudor alguno, cuando se trata de defender la causa de alguien vinculado con Correa. Esto se observa con asco, por ejemplo, en la Asamblea, en donde se pone en práctica el mal llamado “espíritu de cuerpo”. Presidente Moreno: hechos y no palabras, y menos palabras “alhajas”, como las que usa muy a menudo. Lo que le corresponde hacer a usted para que las palabras no se las lleve el viento, es deshacerse de todo lo que huela a correísmo en su gobierno, para que por lo menos pueda respirar sin traidores a su lado. Hágalo no solo por su bien, sino por el futuro de la patria.