La crisis de las empresas publicas tiene cuatro salidas

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La crisis de las empresas publicas tiene cuatro salidas

Para algunos analistas, el plan estatal no es más que un rescate forzoso con efectos a corto plazo, pero que requiere cambios de fondo para devolver la rentabilidad que hoy necesitan estas compañías.

Avión de la empresa Tame.

El Gobierno se plantea resarcir la mala gestión que el anterior régimen hizo en las empresas públicas. Lo ha hecho facilitando un préstamo de $ 50 millones para Tame, planeando una ayuda parecida con GamaTV para evitar su disolución e impulsando un proceso de optimización interna en cada institución. Todo para reducir los más de $ 1.875 millones en pérdidas que hasta el 2017 dejaron 21 firmas.

Para algunos analistas, el plan estatal no es más que un rescate forzoso con efectos a corto plazo, pero que requiere cambios de fondo para devolver la rentabilidad que hoy necesitan estas compañías.

Daniel Steiner, socio de Proventus, una asesora financiera que viene analizando la situación de estas empresas, menciona que el Gobierno debe empezar por establecer lineamientos corporativos claros, “que obedezcan menos a agendas o intereses políticos”. Luego la prioridad es fijar la razón real por la que estas empresas existen y definir si el modelo de empresa pública sigue siendo el mejor para atender sus necesidades. Solo así, dice, se podría optar por cualquiera de las cuatro salidas que a continuación se proponen.

Las alternativas que se deben analizar

Optimización

Bajar costos y rentabilizarlos

Los expertos de Proventus dicen que no existe una receta única para todas las empresas, pero la optimización de los costos y los gastos es la primera alternativa que existe para ayudar a estas compañías a hallar una mínima o máxima rentabilidad. Para sanear cualquier empresa, señala la firma, el primer paso es entender claramente el problema, y el punto de partida debe ser buscar la eficiencia en la gestión, aun si la próxima medida está relacionada con una fusión, con una venta o el cierre de la compañía. Para esto es preciso también trabajar en esta nueva cultura corporativa.

Fusión o alianza

¿Cuánto aporte vendrá de afuera?

La fusión de una empresa dependerá enteramente de cuánto aporte el nuevo inversor y de las sinergias que podrían generarse entre ambas partes. “Si el giro de negocio es similar, se podrían generar sinergias administrativas, pero es muy difícil de dimensionar sin el acceso a la información real”, sostiene. Pone como ejemplo exitoso la fusión que el Estado logró entre Guapán y Cementos Chimborazo. Habría que analizar si existe viabilidad de hacer lo mismo en otros sectores como medios de comunicación, banca, empresas eléctricas, sector energético, entre otros.

La venta

Se debe poner la casa en orden

Es una de las alternativas que se vienen planificando desde el anterior Gobierno, no obstante este ha sido un propósito que no ha tenido éxito. Uno de los errores en los que se incurre, dicen los expertos, es no trabajar en un plan para hacer que estas empresa se vuelvan atractivas para la venta. Para ello se debe encaminar el levantamiento completo de información para tomar decisiones cruciales sobre su manejo. Es importante entender hasta qué punto la empresa pública puede ser separada del Estado y mantener su integridad como empresa independiente.

Su cierre

La alternativa más costosa

Se trata de la opción menos deseable y la que el Gobierno debería evitar, pues implica también la pérdida de las plazas de empleo, que hasta diciembre del año pasado sumaban más de 40.000 vacantes solo en este sector. A ello, dicen los expertos, se debe también agregar el costo económico que un proceso de liquidación representaría para el Estado. “Sin embargo esto no es algo descartado. Lo que estamos diciendo es que antes se debe hacer un diagnóstico necesario. Si haciendo todos los correctivos necesarios no se logra su rentabilidad, no habría otra alternativa”.