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La confianza es un valor que poco brilla en el Consejo Nacional Electoral

De la falta de independencia a la pugna de poder. Un exfuncionario es investigado en el caso de la presunta banda que traficaba con cargos públicos.

Imagen de archivo. La institución electoral se vio salpicada por la desarticulación de una banda de tráfico de cargos públicos.Ángelo Chamba / Expreso

Confianza. No es la primera palabra que muchos piensan cuando hablan del Consejo Nacional Electoral (CNE). Luego de una década en la que la falta de independencia era su principal cualidad, de acuerdo a voces de dirigentes políticos. Ahora, es la clara pugna de poder.

A criterio de Mauricio Alarcón, director ejecutivo de la Fundación Ciudadanía y Desarrollo, la desconfianza ciudadana en el CNE la ha ahondado sus propios miembros con estos roces internos. “En cualquier estado de derecho lo óptimo es que tengas autoridades electorales independientes y que gocen de la confianza de la ciudadanía... Nadie duda que la autoridad electoral no ha recuperado la confianza de la ciudadanía”.

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Esa pugna se vio claramente reflejada en una de las últimas sesiones plenarias en las que el pleno dejó en suspenso la aprobación de la asignación del Fondo Partidario Permanente para el movimiento CREO, ante el abandono de la sesión de dos consejeros de mayoría (José Cabrera y Esthela Acero), a quienes le siguieron los dos de minoría (Enrique Pita y Luis Verdesoto) por un roce con la presidenta del CNE, Diana Atamaint. La sesión quedó sin quorum; y el tema, en el limbo.

Medardo Oleas, expresidente del extinto Tribunal Supremo Electoral (ahora Consejo Nacional Electoral), cree que la desconfianza nació con la composición del actual ente, al entregarle parte de la participación en el pleno a las “minorías” y otra a los partidos políticos. “Deben estar personas que crean y estén comprometidas con la democracia”, dijo.

Si la pugna no fuera suficiente, la institución llamada a velar por uno de los derechos fundamentales en una democracia, el voto, se vio salpicada por un hecho reciente: la desarticulación de una banda de tráfico de cargos públicos. Luis Loyo, director nacional de Procesos Electorales, es investigado por presuntamente integrar esa banda, hecho que ahora será utilizado en el eventual juicio político a Atamaint, por no responder con celeridad a las denuncias que sobre Loyo pesaban y que el consejero Verdesoto develó en julio pasado. El ahora investigado fue separado.

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La falta de confianza en este organismo no es una simple percepción. El Latinobarómetro del 2018 (una medición anual del nivel de confianza de los ciudadanos sobre sus instituciones en varios países de la región) refleja que el 25 % de los ecuatorianos confían total o parcialmente en su institución electoral. Es decir que el nivel de desconfianza es del 75 %.

Oleas cree que recuperar la confianza debe pasar, primero, por retomar a la composición en la que el Consejo era integrado por delegados de las organizaciones políticas más votadas. Mientras que Alarcón cree que debe empezar dejando de lado las pugnas internas, trabajar en la depuración de los registros electorales de las organizaciones políticas, y transparentar el financiamiento de las campañas electorales.

  • Los expresidentes

Domingo Paredes. El segundo titular del CNE de la década del correísmo (el primero fue Omar Simon). En su gestión se eliminaron el PRE, Prian, MPD y Ruptura.

Juan Pablo Pozo. Luego de ocho días de Presidencia de Paúl Salazar, Pozo asume en medio de acusaciones a una consejera vinculada a PAIS que luego renunció.

Nubia Villacís. Tras la renuncia de Pozo, Villacís se convierte en la primer mujer en presidir el Consejo. Organizó la consulta de 2018 que derivó en su posterior destitución.

  • Sorpresiva renuncia. Cinco días después de su posesión, el 8 de enero de 2015, Gloria Toapanta, consejera electoral, renunció a su cargo sin mayor justificación. Ella fue acusada de ser adherente al movimiento Alianza PAIS, una de las prohibiciones para ser candidata al proceso.

  • Presidencia fugaz. El 8 de enero de 2015, Paúl Salazar asumió la Presidencia del CNE. Ocho días después, tras la renuncia de Toapanta, renunció al cargo.