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China y el espejo

Otra vez Ecuador llega a fin de año dejando cuentas sin cerrar hasta el último momento. Y otra vez, el Gobierno ecuatoriano acude a China en busca de ayuda. Los roces por las obras mal ejecutadas no han pesado, aparentemente, en la cita con el presidente Xi Jinping y se ha conseguido un préstamo por 900 millones. Lo curioso es que se repitan otra vez lagunas en la transparencia de la información.

El expresidente Rafael Correa tenía a todos acostumbrados, a regañadientes, a vivir entre neblina respecto a cómo, qué y a cambio de qué se conseguían recursos del gigante asiático. La distancia explicitada por el nuevo capitán de Gobierno y los cuestionamientos del ministro de Finanzas en su etapa de representante del sector privado no han condicionado, en cambio, que esas maneras sigan en pie.

Los medios hoy se conforman con detalles a cuentagotas y preguntas sin respuestas. Los analistas vuelven a hacer cábalas sobre montos y destinos. Porque la información oficial es escasa: se conoce la tasa, el plazo y que no se comprometerá petrolero. Pero nada se ha explicado del destino de esos recursos que, por norma, deben dedicarse a inversión y no a cubrir agujeros. En reacción, la cartera de Finanzas lanza un comunicado, apresurado y sin más luces que una suerte de compromiso verbal, para asegurar que los 900 millones cubrirán proyectos de inversión. ¿Cuáles? No se sabe. Es una aclaración a medias, que sirve, solo a medias, para distanciarse de los modos de gestión de Correa que, hoy, llevan su nombre a informes de Contraloría.

Con más benevolencia se puede interpretar que el presidente haya elogiado y presumido de carreteras, hidroeléctricas e infraestructura -heredadas de su ahora archienemigo- ante las autoridades chinas. Es de primero de diplomacia no morder la mano de quien te la tiende como ayuda.

En 2019, con una proforma elaborada por el nuevo Gobierno y no prolongada de etapas pasadas, la dirección del país se someterá a la prueba definitiva. Se verá a finales del próximo año si Ecuador vuelve a dejar apreturas para el último mes del año y si las diferencias defendidas en el discurso se materializan en las decisiones. De momento, hay guiños en una dirección y en la contraria.