El anillo de grado sobrevive a los nuevos gustos juveniles

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El anillo de grado sobrevive a los nuevos gustos juveniles

Los bachilleres ahora prefieren celulares o hasta cirugías estéticas. Pero el aro subsiste como regalo de familiares o padrinos. La demanda se mantiene.

Trabajo. En el taller y joyería Los Andes se elaboran anillos bajo pedido.

Las fechas de graduación de los nuevos bachilleres en el régimen Costa están previstas del 21 al 23 de marzo y el antiguo anillo de grado se resiste a faltar a la fiesta, que está marcada por la entrega de obsequios a los jóvenes.

Un celular, un viaje o una cirugía estética están ahora en la lista de regalos que prefieren los homenajeados, pero el anillo de grado, a pesar de los cambios de época y del gusto de los jóvenes, no pasa de moda ni ha podido ser remplazado, debido a que se trata de un recuerdo familiar que perdura.

“El joven o la joven viene acompañado de sus padres, padrinos o tíos para escoger el modelo y la medida”, comenta Marthita Castillo, propietaria de la joyería que lleva su nombre, ubicada en García Avilés y Aguirre. Resalta que la ilusión del aro de grado no se ha perdido. Lo que sí ha variado, dice, es la forma de elaboración de la prenda, debido a que algunos jóvenes evitan el diseño tradicional, que tiene una forma ovalada y lleva grabados el escudo del colegio y otros detalles. Más bien optan, en el caso de las mujeres, por un solitario y su nombre grabado en el interior; mientras que los hombres los prefieren con una piedra, generalmente negra.

El precio del anillo varía según la característica, el grueso y los detalles, y también de la joyería. En algunos locales los de oro pueden costar desde $ 400 en adelante; y en plata, desde $ 100. Pero en otros locales también se los puede encontrar desde $ 160 y $ 25.

Joffre Paredes, propietario del taller y joyería Los Andes, ubicado en Clemente Ballén y 6 de Marzo, señala que en esta época se ofrecen promociones para enganchar al cliente. Además, brindan facilidades de pago o separación de la prenda con un abono.

Margarita Ayala, madre de dos jóvenes que se graduarán dentro de dos semanas, aprovecha los descuentos para adquirir el regalo. “Con sacrificio he ahorrado dinero porque quiero que mis hijas tengan un recuerdo para cuando yo no esté aquí en este mundo y se acuerden de mí”, dijo Ayala.

No todos desean que la joya se quede guardada por seguridad. Francisco León le obsequiará un anillo sencillo a su hijo. “Quiero que lo use como una prenda diaria que le recuerde el cariño que le tengo”.

Obsequios fuera de lo común

En la lista de regalos también constan liposucciones pequeñas, cirugías de nariz y cambios de look.

Sandra Fernández, de 18 años, dice que sus padres le prometieron costear la cirugía de nariz una vez que termine la secundaria. “Estoy contenta porque iré con nueva imagen a estudiar a una universidad en el extranjero”.

Marcelo Paladines, de 17 años, indica que pidió dinero. “Quiero comprarme algo a mi gusto, pero aún no lo tengo claro”.

El joven decide su regalo de graduación, pero debe elegir bien, ya que solo se da una vez en la vida.