Natural. Una pareja de shuar, ofrece pulseras y aretes hechos con productos que provienen de la Amazonía.

Los accesorios shuar vienen de la naturaleza

Las adultas mayores representan y defienden a la comunidad Arutam, compuesta por alrededor de 30 familias. Se ubican en la vía a Macas, provincia de Pastaza.

Las adultas mayores representan y defienden a la comunidad Arutam, compuesta por alrededor de 30 familias. Se ubican en la vía a Macas, provincia de Pastaza. Son respetadas por su cúmulo de saberes ancestrales.

En la mencionada comunidad las mujeres madrugan desde las 4 o 5 horas, entre ellas Fabiola Yankuan de 57 años. Luego de desayunar, salen a la huerta a sacar las hortalizas, las yucas y demás alimentos para sustentar a sus familias. En la tarde se dedican a elaborar artesanías y con su venta complementan la satisfacción de sus necesidades. Trabajan con semillas varias que consiguen en la selva, las hay de diferentes colores.

Las más especiales, provenientes del árbol mupi, epsi se llaman etsan, chakan.

Hombres y mujeres se dedican luego de sus actividades de las mañanas a perforar las mencionadas semillas y elaborar collares como parte de su labor artesanal.

Los varones por las mañanas cazan animales que no esté prohibida su caza o utilizan restos de animales que encuentran en el bosque, como tucanes o loras, utilizan luego las plumas para hacer aretes de mujeres y las coronas del varón.

Otra de las materias primas con que trabajan son las costillas de las boas, con ellas arman los collares chamanicos, que según sus creencias milenarias les brindan energía protectora a cada familia.

En las comunidades todos trabajan en la artesanía, pero la prioridad para los hombres es la cacería y la pesca.

Los utensilios de caza y pesca son símbolos de identificación de su cultura. “No los usamos porque nos gusten, simplemente lo hacemos porque es nuestra cultura y con ellos conseguimos nuestro objetivo, todo nos lo provee la naturaleza y al usarlo sentimos que somos parte de ella”, dijo Yankuan.

Las artesanías que adornan sus cuerpos son un símbolo de identificación con su cultura, “nosotros recordamos lo que nuestros ancestros usaban y cómo danzaban, hacían sus fiestas ancestrales, no queremos perder las costumbres y lo seguimos haciendo, aunque con música grabada, igual bailamos nuestras danzas y música shuar”, agregó la indígena.

Como vestimenta las mujeres shuar utilizan un traje azul, al hacerlo son consideradas secha nua, término que las identifica como “mujeres hermosas”. Hay otras que visten de rojo, son las ipiak nua, danzantes que cautivan con sus ritmos tribales.

Los hombres tejen canastas de paja toquilla, hacen hamacas y elaboran ollas de barro que venden y utilizan para tomar la chicha y cocinar. Se encargan de hacer las lanzas de pambil como instrumentos de defensa, además de herramientas para la caza y la pesca.