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Guayaquil

Malviartes: el arte que transforma vidas en el corazón de Las Malvinas

Un centro comunitario en Las Malvinas utiliza la danza como herramienta para alejar a niños y jóvenes de contextos de violencia

Desde la autogestión, Malviartes impulsa procesos artísticos que fortalecen la identidad, la inclusión y el desarrollo social en sectores vulnerables de Guayaquil.

Desde la autogestión, Malviartes impulsa procesos artísticos que fortalecen la identidad, la inclusión y el desarrollo social en sectores vulnerables de Guayaquil.Gabriel Cornejo

Gabriel Cornejo
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Lo que debes saber

  • Malviartes nació como una iniciativa comunitaria en Las Malvinas.
  • Actualmente reúne a 43 niños, jóvenes y adultos.
  • El proyecto usa arte y danza para prevenir violencia.

En medio de uno de los sectores más complejos de Guayaquil, el arte se ha convertido en una herramienta de cambio. En la cooperativa Dignidad Popular, en Las Malvinas, el Centro Comunitario Malviartes impulsa procesos culturales y sociales que buscan ofrecer a niños y jóvenes una alternativa frente a la violencia y la exclusión. Lo que comenzó como una iniciativa personal en 2010, hoy es un espacio consolidado que articula danza, comunidad y formación integral.

Jóvenes encuentran refugio cultural en Malviartes

“Mi proyecto nace desde una iniciativa propia… yo buscaba cómo moverme, cómo encontrar sentido, y eso se convirtió en enseñar”, relata Joao Robayo, fundador del centro, quien inició dando clases de bailoterapia en parques y espacios públicos. Con el tiempo, el proyecto evolucionó hasta establecerse como Malviartes en 2020, ya con una sede fija en su propio barrio.

El crecimiento ha sido progresivo pero significativo. De ocho niños en sus inicios, el centro ahora acoge a 43 participantes, cuyas edades van desde los cinco hasta los 24 años. Más allá de la técnica, el enfoque está en el desarrollo humano: acompañamiento académico, espacios de diálogo y formación en valores. En un contexto marcado por la inseguridad, este tipo de iniciativas buscan reconstruir el tejido social desde lo cotidiano.

El impacto se evidencia también en las historias personales. Robayo recuerda cómo experiencias de discriminación marcaron su vida y hoy se convierten en motor para abrir espacios inclusivos. “Si un chico necesita estos espacios para encontrarse, ¿quiénes somos nosotros para juzgarlo?”, reflexiona, al destacar que en Malviartes no existen barreras de género, origen o condición social.

La iniciativa combina cultura, acompañamiento educativo y trabajo comunitario para reconstruir el tejido social en uno de los sectores más complejos de la ciudad.

La iniciativa combina cultura, acompañamiento educativo y trabajo comunitario para reconstruir el tejido social en uno de los sectores más complejos de la ciudad.Gabriel Cornejo

Cultura revive en barrios periféricos

Desde la mirada de los participantes, el proceso también transforma. Angie Torres, integrante del proyecto desde hace cinco años, explica que la enseñanza se basa en el disfrute: “No queremos que los niños sientan presión, queremos que se diviertan mientras bailan”. Su experiencia refleja cómo el arte puede convertirse en un espacio de crecimiento personal y colectivo.

El trabajo no se limita a los ensayos. El equipo —conformado por cuatro instructores— organiza presentaciones, ferias comunitarias, entrega de juguetes y actividades culturales que fortalecen la identidad local. Además, mantienen vínculos con organizaciones sociales y promueven la participación de madres de familia en la gestión del proyecto, generando una red de apoyo comunitario.

A futuro, la visión es ambiciosa. Robayo proyecta convertir el espacio en un punto cultural y turístico de Guayaquil, capaz de articular a otros barrios y colectivos artísticos. La idea es que Malviartes sea un epicentro desde donde se promueva la diversidad cultural de la ciudad y se fortalezcan procesos comunitarios sostenibles.

.Con más de 40 participantes, el proyecto liderado por Joao Robayo apuesta por el arte como motor de cambio comunitario y formación integral.

.Con más de 40 participantes, el proyecto liderado por Joao Robayo apuesta por el arte como motor de cambio comunitario y formación integral.Gabriel Cornejo

Proyecto cultural fortalece tejido social barrial

Sin embargo, el camino no ha sido sencillo. La autogestión ha sido la principal herramienta para sostener el proyecto, lo que evidencia la falta de apoyo estructural. Aunque reconoce la importancia del respaldo institucional, Robayo hace un llamado claro: el cambio debe empezar desde la comunidad. “Si la comunidad no cree en estos proyectos, nadie más lo hará”, sostiene.

En un entorno donde la violencia y la desigualdad marcan la cotidianidad, desde una casa en Las Malvinas, la danza se convierte en un lenguaje que reconstruye historias y abre caminos para nuevas generaciones.

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