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Diario Expreso Ecuador

Las opciones nucleares de Europa

El sistema internacional ya no es bipolar. Con China, Rusia y nuevos actores en el tablero, la gestión de una crisis nuclear se vuelve un desafío peligroso

La era nuclear transformó el concepto de poder militar. Antes, la fuerza se medía por la capacidad de ganar guerras; con las armas nucleares, el objetivo pasó a ser la disuasión.

La era nuclear transformó el concepto de poder militar. Antes, la fuerza se medía por la capacidad de ganar guerras; con las armas nucleares, el objetivo pasó a ser la disuasión.Canva

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La cuestión nuclear ha regresado al centro de la política mundial. Durante décadas, el riesgo de proliferación permaneció contenido gracias a un orden internacional relativamente estable, basado en la hegemonía estadounidense, una OTAN fuerte y mecanismos eficaces de control de armamento. Sin embargo, ese marco se está debilitando, y la guerra de Estados Unidos e Israel contra Irán es una muestra de ello. El desafío actual es preservar la moderación nuclear cuando las estructuras que la sostenían pierden eficacia.

La era nuclear transformó el concepto de poder militar. Antes, la fuerza se medía por la capacidad de ganar guerras; con las armas nucleares, el objetivo pasó a ser la disuasión. Aunque no eliminaron los conflictos, elevaron enormemente sus costos potenciales. Durante la Guerra Fría, la destrucción mutua asegurada ayudó a evitar una guerra directa entre las superpotencias al convertir la escalada en una opción catastrófica.

Esa lógica continúa vigente, pero en un contexto distinto. El sistema nuclear ya no es bipolar. China se suma a Estados Unidos y Rusia como gran potencia nuclear, configurando un entorno más complejo e inestable. Cada actor debe considerar simultáneamente a varios rivales, lo que dificulta la gestión de crisis y los acuerdos de control de armamento.

Además, otros Estados nucleares -Reino Unido, Francia, India, Israel, Corea del Norte y Pakistán- mantienen intereses y doctrinas propias. Aunque sus arsenales son menores, un conflicto regional podría generar consecuencias globales para la seguridad, la economía y las alianzas internacionales.

La nueva preocupación: los estados umbral

Especial preocupación generan los llamados Estados umbral, capaces de desarrollar una capacidad nuclear limitada. Incluso unas pocas armas podrían permitirles intimidar a vecinos, disuadir intervenciones externas o compensar debilidades militares, transformando crisis locales en amenazas internacionales.

Este riesgo es evidente en el caso de Irán. Un acuerdo que reduzca la tensión militar pero no limite claramente su programa nuclear podría enviar a otros países el mensaje de que la proliferación es una estrategia eficaz para garantizar la seguridad nacional.

Europa observa estos cambios con inquietud. Aunque la OTAN sigue siendo la base de su defensa, la confianza en el compromiso estadounidense ya no se considera absoluta. Como respuesta, algunos líderes europeos han impulsado debates sobre una mayor autonomía estratégica y sobre el papel de la disuasión nuclear francesa. Sin embargo, el llamado paraguas nuclear francés tiene limitaciones, ya que depende exclusivamente de decisiones soberanas de París.

Sin sustituto para Estados Unidos

No existe un sustituto real para la garantía de seguridad estadounidense, pero Europa puede fortalecerla aumentando sus capacidades convencionales, defensas aéreas, arsenales e inteligencia. Una Europa más fuerte dependerá menos de la amenaza nuclear para garantizar su seguridad.

El objetivo final es evitar que la búsqueda de disuasión derive en una nueva ola de proliferación. Para ello, Europa debe reforzar su capacidad militar, preservar la credibilidad de la OTAN y mantener el vínculo estratégico con Estados Unidos.

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