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57 días sin lluvia en Tumbaco: los cultivos mueren por la intensa sequía
El verano extremo afecta plantaciones y preocupa a productores los rurales. Emprendedores pierden hasta el 60% de sus cosechas

La sequía afecta cultivos de maíz, hortalizas y pastizales, reduciendo la producción y comprometiendo el sustento de familias de los valles.
Lo que debes saber
- La sequía deja pérdidas de hasta el 60% en cultivos de plantas medicinales en Plazapamba, en Tumbaco
- Agricultores aseguran que no cuentan con agua de riego para sostener sus sembríos. Contratar tanqueros resulta muy costoso
- Según la Epmaps, zonas del norte, centro-sur, el valle de Los Chillos y Tumbaco acumularon 57 días consecutivos sin precipitaciones
“Nuestros cultivos se están perdiendo. Aquí no ha llovido en semanas y tampoco tenemos agua para regar”, dice con preocupación Miriam Soria mientras recorre los sembríos de plantas medicinales que cultiva junto a su familia en el sector de Plazapamba, en Tumbaco. El paisaje que antes lucía verde ahora muestra hojas marchitas y cultivos que poco a poco se secan bajo un sol intenso que no da tregua.
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Soria pertenece a una familia que por más de cinco décadas se ha dedicado a sembrar, cosechar y comercializar plantas medicinales. En sus terrenos producen romero, lavanda, toronjil, menta, ortiga, manzanilla, orégano, llantén, entre otras especies que abastecen al mercado central de Tumbaco y a clientes de Quito. Sin embargo, la prolongada ausencia de lluvias ha reducido considerablemente la producción.
“En esta época se pierde alrededor del 60% de nuestros cultivos porque no tenemos agua de riego. Aquí nunca llegan tanqueros para ayudarnos y tampoco contamos con agua potable”, lamenta la agricultora.
Las especies más delicadas son las primeras en desaparecer. La ortiga, el toronjil, el tomillo y la manzanilla prácticamente no sobreviven durante los meses secos. Solo algunas variedades más resistentes, como el romero, el arrayán, el nogal o la esencia de rosas, logran soportar las altas temperaturas.
Menos producción en la zona
La reducción de la producción también afecta directamente la economía familiar. En temporada seca, las ventas disminuyen y la única alternativa es secar parte de las plantas para comercializarlas deshidratadas. Aun así, las pérdidas económicas alcanzan cerca de $ 200 mensuales, una cifra significativa para una familia que vive exclusivamente de la agricultura.
El problema no es nuevo. Cada año la historia se repite y la incertidumbre aumenta. “Cuando llegan las primeras lluvias volvemos a sembrar, pero cada verano perdemos gran parte de la cosecha. Para mantener los cultivos necesitaríamos al menos dos tanqueros de agua por semana, lo que representa un gasto cercano a $ 160. Es imposible asumir ese costo”, explica.

En Plazapamba, los sembríos se marchitan entre el polvo y falta de lluvia.
A pocos kilómetros de allí, en el sector de Tola Chica, la realidad es similar. Los terrenos de Graciela Moreno permanecen secos y los maizales se marchitaron antes de completar su desarrollo.
La agricultora produce maíz, morocho, habas, fréjol y arveja para vender entre vecinos. Sin embargo, este año prefirió no sembrar gran parte de sus terrenos porque la falta de lluvias hacía prever una pérdida segura.
“Aquí ya son casi tres meses sin lluvia. Todo se seca. Ni siquiera el agua de riego alcanza. Por eso este año no sembré casi nada”, cuenta mientras observa un terreno donde apenas quedan restos de la última cosecha.
En un año con precipitaciones normales podía obtener entre cuatro y seis costales de maíz. Ahora apenas consiguió dos quintales. La disminución de la producción también afecta el abastecimiento local y reduce los ingresos de las familias agricultoras.
57 días consecutivos sin precipitaciones
La situación que enfrentan los agricultores coincide con los registros de la Empresa Pública Metropolitana de Agua Potable y Saneamiento (Epmaps).
Viviana Muñoz, gerente de Ambiente de la entidad, informó que hasta el 5 de agosto varias zonas del norte, centro-sur, el valle de Los Chillos y el Valle de Tumbaco acumulaban 57 días consecutivos sin precipitaciones, mientras que sectores como el centro-norte, Guayllabamba y el valle de El Quinche registraban 52 días secos.

En Plazapamba, los sembríos se marchitan entre el polvo y falta de lluvia.
La funcionaria explicó que este comportamiento responde a condiciones meteorológicas y ha provocado un incremento importante en el consumo de agua potable.
Aunque Epmaps aseguró que las fuentes de abastecimiento ubicadas en Papallacta, La Mica, Cotopaxi y Chincholagua mantienen condiciones favorables gracias a las lluvias que se registran en esas zonas, insistió en la necesidad de un consumo responsable para garantizar el suministro.
Más riesgo de incendios forestales
La sequía también incrementa el peligro de incendios forestales. El Instituto Nacional de Meteorología e Hidrología (Inamhi) alertó que entre el 6 y el 9 de agosto se prevé un aumento de las temperaturas diurnas y altos índices de radiación ultravioleta en varias provincias del país, condiciones que favorecen la propagación del fuego.
Para pequeños productores como Verónica Vázquez, el riesgo no es una posibilidad lejana sino una experiencia que cambió su vida. En 2024 perdió por completo su cultivo de frutillas durante un incendio forestal. Desde entonces nunca logró recuperar la producción y terminó cerrando su emprendimiento agrícola.