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Stefano Navas: "No busco novia, pero tampoco cierro la puerta"
El presentador de Calle 7 sostiene que una simple salida basta para que lo vinculen sentimentalmente con alguien. Dice que está soltero

Stefano Navas afirma que su paso por El Cholito Forever le despertó el interés por estudiar actuación y seguir creciendo profesionalmente.
Lo que debes saber
- El presentador de Calle 7 asegura que sigue aprendiendo y que busca consolidarse en la conducción sin dejar que el éxito le haga perder el rumbo.
- Con el tiempo aprendió que las críticas son inevitables y ayudan a fortalecerse.
- Confiesa que el ego fue una lucha durante su etapa competitiva, pero actualmente procura mantenerlo a raya.
Sin experiencia actoral, Stefano Navas (32) aceptó uno de los mayores retos de su carrera al incorporarse al elenco de El Cholito Forever. Su participación despertó críticas desde el primer momento, pero el influencer y periodista asegura que la vivencia le dejó más aprendizajes que frustraciones.
Ahora es el presentador de Calle 7 y creador de contenido para varias marcas. Inició su carrera televisiva a los 18 años como competidor de ese reality, donde se convirtió en campeón de la cuarta temporada. Más adelante pasó por BLN, el segmento deportivo y el noticiero de Canal Uno.
Después de la pandemia laboró en el Canal del Fútbol, hizo radio y formó parte de Soy el mejor, donde compartió con Christian Rodríguez, ahora su jefe. Está soltero y es padre de Gianluca, de cinco años, fruto de su relación con Andrea Iglesias.
"Soy un Stefano en constante evolución"
¿Qué le dejó su primera experiencia como actor?
Cuando terminé las grabaciones quedé agotado, física y mentalmente. Eran jornadas muy largas y venía de un proyecto tras otro. El único año en que descansé fue durante la pandemia, aunque fue una época muy estresante. Trabajo desde los 18 años y, además, sentía una presión adicional porque era el influencer o el periodista que se estaba lanzando a actuar. Sabía que las críticas iban a llegar.
¿Cómo aprendió a convivir con ellas?
Aunque muchos digan que no, las críticas siempre afectan. Con el tiempo uno se vuelve más fuerte porque entiende que hasta a los mejores los cuestionan. Al final, no fueron tantas como imaginé.
¿Qué vino después de terminar la telenovela?
Desde entonces no he tenido un trabajo fijo, pero esa etapa me ayudó a crecer. Tenía miedo de trabajar como freelancer, pensaba que no me iba a ir bien. Por suerte, ocurrió todo lo contrario.
¿La actuación es una cuenta pendiente?
Sé que necesito prepararme. He pensado estudiar en la escuela de Jaime Tamariz, quien fue un gran apoyo durante este proceso. Hace poco me independicé y eso implicó varios gastos, pero cuando me estabilice quiero hacerlo. Me interesa mucho el microteatro.
¿Le intimidaba compartir escenas con actores de tanta experiencia?
Me tocó actuar con Víctor Aráuz, David Reinoso y Martín Calle. Antes de cada escena, me llenaba de dudas. Pensaba que iban a notar mis errores. Sin embargo siempre me dieron su respaldo. Recuerdo que una vez le confesé a David que sentía que no lo estaba haciendo bien. Me tranquilizó, aunque también me dijo que nunca debía confiarme.
Pasó de ser competidor a conducir Calle 7. ¿Cómo se da esa evolución?
Es una oportunidad que valoro muchísimo, pero tampoco quiero que el ego me juegue una mala pasada. Hay personas muy talentosas que se quedaron en el camino y sé que esto es el resultado del esfuerzo. Apenas estoy comenzando como presentador y todavía tengo mucho por aprender. Soy un Stefano en constante evolución.
"Hay facetas mías que el público no conoce"
¿Está convencido de tiene madera?
Creo que tengo condiciones para hacerlo y hay facetas mías que el público no conoce, como mi lado humorístico. La televisión atraviesa un proceso de transformación hacia lo digital, pero siempre habrá espacio para los presentadores. Tengo referentes como Ronald Farina y el argentino Nicolás Occhiato. Siempre me ha gustado salir de mi zona de confort y seguir aprendiendo.
¿Alguna vez el ego le ganó la batalla?
Creo que tenía mucho más ego cuando competía. Era una lucha interna que solo aparecía en la competencia. Hoy trato de dominarlo. En actuación lo primero que te enseñan es que el ego puede hacerte creer que todo está bien, cuando todavía tienes mucho por mejorar.
Su pronunciación de la letra ‘r’ también ha sido motivo de cuestionamientos.
En una ocasión consulté a un especialista y me explicó que no se trata de un frenillo. Hay ocasiones en que pronuncio la r y otras en que me cuesta más. No es un complejo para mí, incluso yo mismo hago bromas sobre eso. Uno de mis coaches de actuación me dijo que se trataba de rotacismo. Trato de corregirlo, pero mi prioridad es hacer bien mi trabajo, no enfocarme en las críticas.
Hace poco hablé con Carlos José Matamoros para pedirle algunos consejos. Después del casting de Calle 7 terminé completamente disfónico. Fueron cinco horas de transmisión en vivo y casi nunca se hacen programas tan extensos. Me recomendó tomar jengibre con miel y té de menta.
Después de más de cinco años junto a Andrea Iglesias, ¿qué cambió en usted?
Ya no quiero fallarle a las personas que amo, especialmente a mi hijo. Quiero ser un buen ejemplo para él y también ser coherente conmigo mismo.
Aprendí que en una relación la comunicación es fundamental, incluso cuando toca tener conversaciones incómodas. Andrea fue la chica que me acompañó durante todo mi proceso. Siempre estuvo para mí. Es una gran mujer. Yo también cometí errores y, quizá, ambos éramos muy jóvenes. Nos faltó madurar.
Sin embargo, ya lo relacionan sentimentalmente con otra persona.
Estoy solo. No tengo una nueva relación, como algunos han querido hacer creer. Solo salí una noche a divertirme. Nos tratamos con respeto y cariño, pero de ahí a decir que existe una relación hay una gran diferencia. Siento que me respiran en la nuca.
¿Ese es el precio de ser una figura pública?
Basta con que salgas con alguien para que inmediatamente inventen un romance. Muchas chicas no quieren estar expuestas y esos rumores terminan alejándolas. No estoy buscando novia, aunque tampoco cierro la puerta para conocer a alguien.
Hubo quienes aseguraron que su relación con Maga Donggilio fue para promocionar la telenovela.
No fue así. Nuestra relación fue completamente real. Estuvimos enamorados y vivimos un romance muy intenso, en el buen sentido de la palabra. Creo que el estrés que ambos vivimos durante las grabaciones terminó pasándonos factura. Había mucha presión por hacer un buen trabajo.
"Feo no soy, pero no me creo el más guapo"
¿Se considera un hombre guapo?
(Risas) Feo no soy, pero tampoco me creo el más guapo del mundo. Mis padres, José Antonio y Annelie, me hicieron con mucho cariño.
Muchos creen que tiene gran éxito con las mujeres.
No es tan fácil como la gente cree. Incluso mis panas piensan que todo se me da por la pinta, pero no es así. El físico no lo es todo y, además, con el tiempo cambia. Tampoco la tengo tan fácil con las mujeres, a veces no me paran bola y tengo que camellar. Y, la verdad, eso me gusta, cuando son difíciles.
No soy de mucha vida nocturna y, cuando salgo solo o acompañado te graban y no siempre es la prensa. Esa es una cruz con la que cargamos los que trabajamos en los medios. A veces, en tono de broma, digo que debí estudiar otra profesión, como Medicina.
Genera contenido deportivo en redes sociales
¿Le gustaría volver al periodismo deportivo en televisión?
Prefiero generar contenido deportivo en mis redes sociales. Manejo mis propios tiempos, existe un buen mercado y tengo libertad para hacerlo a mi manera.
¿Le quedó la espina de ser presentador de En contacto?
Siempre he querido consolidarme como presentador y por eso me ilusionaba formar parte del programa. El canal tomó otra decisión. La respeto. Aun así, sentí mucho respaldo y cariño de la gente a través de las redes sociales.